Kudelka: “En el barrio no te enseñan a salir a empatar”

Una semana después de recibir el telegrama para comenzar a entrenarse en la Reserva de Rosario Central, a la casa de los Kudelka llegó otro telegrama que cambió los planes. Tenía que presentarse en el batallón 141 de Comunicaciones en Córdoba para arrancar el servicio militar. En ese instante empezó a diluirse la idea que tenía Frank Darío de jugar en Primera.-¿Es difícil entrar al mundo del fútbol sin haber sido jugador profesional?-Ahora creo que menos. Pero en aquel momento fue muy duro, varias veces estuve a punto de abandonar. Para elegir a un técnico bastaba con que hubiera hecho un gol de tiro libre 20 años atrás para tener chapa. Con el correr del tiempo creo que la sociedad se fue despertando. Ya no hay tanto “pie de elefante”.-¿Qué es eso?-(Se ríe) No te dejaban crecer. Te aplastaban, te cerraban todas las puertas. Me acuerdo que volvía llorando a mi casa. No era un pibe, eh. Ya era padre de familia. Pero me volvía llorando por las traiciones que había, por las habladurías… Por suerte, la convicción fue más fuerte. Conducir no es lo mismo que jugar. Y tenés que tener herramientas.Ahora ya es técnico. Ahora elige a qué barco subirse. Lo empezó a palpitar aquella tarde en la que atendió el teléfono y escuchó que el presidente de Talleres, Andrés Fassi, quería hablar con él para sumarlo al proyecto. “¿Vienen para acá o voy para allá?”, preguntó Frank, que estaba en Buenos Aires y pensaba viajar a Córdoba. “No, tenemos que ir a Miami. Te mandamos los pasajes”, le respondieron.-¿Cómo se siente llevar más de dos años y medio al frente de un club?-Siento el placer de cumplir un rol dentro de una estructura que sueño que estuviera en todos los clubes del fútbol argentino. Eso da placer. En el día a día perdés esa mirada pero, cuando te das cuenta, vuelve esa sensación de satisfacción, de pertenecer a un proyecto tan ambicioso y al mismo tiempo tan humano. Es una forma de vivir dentro del fútbol. Y conduce al éxito. Ojo que no hablo de un éxito deportivo, eso es una consecuencia, tarde o temprano se da. -Pero es una excepción, en general se impone la urgencia.-Creo que el fútbol trata de llevarte a un lugar donde vos no puedas expresarte ni puedas exponer tus ideas. Pueden ser distintas o iguales a las de otras personas; pueden estar acertadas o no, te pueden gustar o no, pero sí deben ser aceptadas. El fútbol te lleva a una instancia de no aceptación si no ganás. Te doy un ejemplo: el famoso “ganar como sea”. Cuando se dice eso y, cuando la sociedad avala ese tipo de cosas, no es más que decir “vivir como sea”. Y cuando vos vivís como sea le estás abriendo la puerta a la trampa, a la falta de educación, al no progreso. Estoy en las antípodas de eso. Y no hablo del estilo de cómo jugar. El tema es cómo vivir. Y el vivir como sea es que te de lo mismo pasar un semáforo en verde o en rojo. Es ir en contra de la educación que deben tener los jóvenes que van a ser futbolistas. El fútbol te lleva a eso: a mucho estancamiento.-¿Cómo hacés para que tus jugadores le escapen a este contexto?-No les hablo solamente de fútbol. Les hablo de la vida. Muchas veces remarcan la responsabilidad de un chico para jugar ante tal rival o de ponerse al equipo al hombro. Yo lo comparo con la responsabilidad de otros pibes, también de 20 años, que no tienen para comer, no tienen educación, no tienen trabajo… Deben mantener a una familia y no tienen con qué. ¡Eso es responsabilidad! Eso es valentía. Hay que desmitificar el fútbol. Y que lo único que sirve es la victoria o que el que no gana no existe… Yo creo que la victoria es un recorrido. Cargando video… -¿Cómo se explica la muerte de Emanuel Balbo, el hincha de Belgrano arrojado desde la tribuna?-Está claro que es algo que excede al fútbol. Cada vez estamos más cerca del salvajismo. Y esto es propio de la intencionalidad de no educarnos. Eso es algo buscado. Es a propósito. Yo trato de hacer lo que pienso que en nuestro país no se hace bien. La falta de educación es premeditada, como también la falta de debate. No son bobos, son muy vivos. Así es mucho más fácil de manejar a la gente. La llevás a los extremos. Y de ahí no se puede volver. Es muy nítido: hay que salir a la calle de cualquier ciudad y ver que no hay respeto por nadie. Por eso yo, desde mi pedacito, tengo que tratar de cambiar: me interesa que el jugador que tengo, más allá de si lo pongo o no, me recuerde como alguien que le pudo dar un granito de arena para su educación.-¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te enteraste de esa muerte?-La verdad, si me hubiese enterado en la cancha me iba. Porque parece que se muere alguien y no pasa nada.-Los técnicos también entran en la ley de la selva y van pasando de un club al otro.-Es cierto, y no es serio. En general, cuando las cosas no van bien los dirigentes interrumpen nuestro contrato, pero eso no nos da derecho a interrumpir el nuestro cuando nos va bien. Y nosotros somos mucho de hacer eso. Tampoco hay una legislación al respecto, no existe… Tres gritos de una tribuna hacen echar a un técnico.Frank Kudelka ya logró consolidar a Talleres en Primera y lucha por entrar en la Copa Sudamericana. (CACERES)”La falta de educación es premeditada, como también la falta de debate. No son bobos, son muy vivos”.-¿Qué es lo que más te preocupa?-Me preocupa la falta de debate. En realidad, la falta de fundamentos en los debates. ¿Qué tiene de malo, cuando vos jugaste mal, decirlo? Es de valiente. Si el rival te superó y te ganó, tenés que reconocerlo. No hay que taparlo. Esas son formas de no crecer nunca. La autocrítica y el reconocimiento de tus defectos es el inicio de una progresión. Si no, estamos siempre estancados. ¿O nos gusta cómo es el fútbol argentino? Vuelvo a lo de antes: “ganar como sea”. ¿Y las formas? Los técnicos tenemos mucho que ver. Y así embrutecemos a la gente. Le hacemos creer que ganar a cualquier precio está bien. Y a mí entender no está bien.-¿Es difícil que los jugadores tomen riesgos?-Es que la vida es un desafío para tomar riesgos. Riesgos de los buenos. Eso tratamos de inculcarles. Hay que salir de los estereotipos. En el arco de enfrente está el futuro. Hacia ahí tenés que ir. Este juego se hizo para eso. En el barrio no te enseñan a salir a empatar. Es una forma de sentir.-¿Te gusta cómo se juega en Argentina?-Está todo desmadrado desde el momento en el que hay 30 equipos. A mí me gustaría saber qué plan tienen para el fútbol argentino. Como espectador lo digo, eh. ¿Qué quieren hacer con el fútbol? Hay partidos que son tremendamente aburridos, que son inmirables. -La experiencia en el Federal A: vestuarios sin duchas y preparación especial El presente encuentra a Talleres estabilizado en Primera y con chances de entrar a una copa internacional. Pero en el retrovisor, y no muy atrás, aparece otro escenario. El ascenso. El Federal A. Hinchas hartos de verse en una realidad que sentían ajena.“Lo primero que me dije fue ‘a ver quién soy yo puesto a técnico en un club que no quiere agarrar nadie y tiene un gran desafío’. Me preparé mucho y fui convencido. Más allá de las cualidades como técnico tenía que estar preparado mentalmente”, recuerda Kudelka.Y amplía: “Cuando jugábamos de local lo hacíamos en un escenario de Primera División: en el Kempes y con 40 mil, 50 mil personas. Pero cuando íbamos de visitante vivíamos lo que era el Federal A. Entonces mandaba a mis ayudantes a ver el lugar, a que me dijeran cómo era el vestuario… Reunía esa información y preparaba mentalmente a los jugadores para eso. Había vestuarios en los que nos teníamos que cambiar por grupos porque no entrábamos todos. O baños sin puertas. O sin duchas, con apenas una letrina en un rincón. Mis jugadores tenían que saber que no éramos más que nadie. Porque en definitiva era cierto”.

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