Rusia, una victoria y muchas sospechas

La Copa de las Confederaciones ya está en marcha. En el estadio Krestovski de San Petersburgo -el más asociado a episodios corruptos en cuanto a la organización de este torneo y del próximo Mundial; uno de los escenarios más caros del mundo- Rusia se impuso 2-0 frente a Nueva Zelanda en el encuentro inaugural. Hubo un síntoma en el contorno: más allá de que se trata de la segunda competición en importancia de selecciones para la FIFA, no había más que el 70% de los 68.134 espectadores que esas tribunas habilitaban. La pretensión de que se tratara de “un Mundial antes del Mundial” no parece tener continuidad en los hechos.En ese encuentro inaugural, Rusia ganó con dos goles y con amplio margen. Michael Boxall -en contra- y Fedor Smolov, uno en cada tiempo, fueron los autores de los tantos. Quedó una impresión, más allá de las particularidades del encuentro: Rusia -clasificado como organizador- es demasiado más que el representante de Oceanía, Nueva Zelanda, en esta competición que reúne a los mejores de cada contienda continental. Cargando video… Cargando video… Vladimir Putin -presidente de Rusia, cara visible de la organización- se mostró en el palco. Estaba rodeado de empresarios, de invitados, de mandatarios afines. En la semana les había dicho a los jugadores lo que para él significaba esta competición: “Espero que el seleccionado esté a la altura”. El mensaje cuenta -de nuevo- que el fútbol no es sólo una búsqueda deportiva, también es un territorio de poder, una ventana para mostrarse ante los otros. Cerca de Putin estaba el titular de la FIFA, Gianni Infantino, en ocasión de su primera Copa de las Confederaciones como presidente del principal ente regulador. Lucía sonriente. De todos modos, este torneo, que reparte 20 millones de dólares en premios entre sus vencedores, es factible de modificaciones en su futuro cercano. De hecho, la próxima edición (en 2021) aún no tiene sede determinada. Hay sólo una certeza: será un representante de la Confederación de Asia en reemplazo de Qatar, polémico organizador de la Copa del Mundo 2022, con su verano hostil.Ya lo había anticipado Infantino en días no tan lejanos, en el lanzamiento de este evento que acaba de comenzar. En aquel noviembre, en Kazan, el hombre que nació tan cerca del vecindario de Jospeh Blatter expresó: “Vamos a evaluar todo. ¿Debemos jugarla en junio? ¿Deberíamos jugarla en noviembre? ¿Tenemos que pensar en un formato nuevo?” Aún no existe ninguna respuesta para esas preguntas.Mientras tanto, entre las sospechas por los excesivos fondos destinados a las obras, el local seleccionado de Stanislav Cherchesov consigue que su gente -incapaz de llenar el estadio en el debut- sonría por un rato. Eso no es poco. A pesar de todo…

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