Tras la ola de altercados en aviones, muchos optan conducir

A Cynthia O’Leary le bastó la reciente serie de videos virales mostrando altercados entre pasajeros y aerolíneas para terminar de convencerse: nunca más tomará un avión.”Vamos a manejar, al menos por ahora” dijo O’Leary, quien trabaja en una compañía de software en Tampa.Jeff Kolker también ha cortado su relación con el transporte aéreo. “No voy a volar este año”, dijo Kolker, un contador de Pryor, Oklahoma. En las próximas semanas tiene programados viajes en auto a Montreal y Halifax, Nueva Escocia: más de 30 horas al volante.En caso de que no recuerde los recientes incidentes aeronáuticos, aquí un resumen: Hace unos meses, un pasajero a bordo de un vuelo Dallas-Oakland de Southwest Airlines se fue a los golpes con otro viajero durante una escala y fue arrestado.Días más tarde estalló una pelea entre pasajeros y autoridades policiales después de que Spirit Airlines cancelara nueve vuelos por una disputa laboral.Luego salió a la luz un video de una familia siendo expulsada de un vuelo de JetBlue por una disputa sobre un pastel de cumpleaños.Todo esto, días después de la expulsión por la fuerza de David Dao de un vuelo de  Airlines, también capturado en video.La sucesión de hechos bochornosos ha dado pie a audiencias en el Congreso y promesas de los ejecutivos de las aerolíneas de “hacer un mejor trabajo”. También ha hecho que pasajeros como O’Leary descarten los viajes aéreos, especialmente en United Airlines, aerolínea que asegura está en su lista negra personal.Pero estos últimos líos están planteando nuevas preguntas: ¿Va a cambiar algo? ¿Qué pueden hacer los pasajeros – que no sea conducir – en puertas de uno de los veranos más inciertos para los viajes aéreos en más de una década?”La frustración de los pasajeros está llegando a un punto de quiebre”, dice Theresa Skarsten, propietaria de una pequeña empresa de Bend, Oregon, y viajera frecuente. “Las aerolíneas sólo se preocupan por las ganancias, no por el servicio al cliente, nos ponen en asientos cada vez más pequeños, los vuelos llegan tarde y la excusa suele ser el mantenimiento”.Los expertos dicen que la frustración es real, pero el cambio no es fácil.”Aunque creo que a todos los que viajamos nos encantaría creer que este es un punto de inflexión en la relación entre los pasajeros y las aerolíneas, simplemente no es cierto”, dice Catharine Curran, profesora asociada en el Charlton College of Business en North Dartmouth, Massachusetts. “Los cambios serán superficiales”.Algunos defensores de los consumidores esperan que los recientes incidentes ejerzan presión para que medidas hoy son voluntarias se conviertan en ley.Flyers Rights, un grupo de defensa de los pasajeros, intentó convencer a legisladores en Washington para que promulguen leyes más firmes que suspendan la sobreventa de asientos, impidan que las aerolíneas nieguen el embarque a los pasajeros con boleto y aflojen leyes federales que tipifican como delito grave desobedecer a un miembro de la tripulación.”Es obvio que los malos tratos a pasajeros no son aislados y no se resolverán confiando en las promesas de las aerolíneas o en políticas voluntarias”, dice el presidente de Flyers Rights, Paul Hudson.En términos prácticos, es probable que cualquier regla propuesta sea incluida en la Ley de Reautorización de la Administración Federal de Aviación, que está pendiente de renovación a finales de este año. Y si la indignación pública se enfría, las medidas podrían ser diluidas o abandonadas por completo. Otras agencias federales, incluyendo el Departamento de Transporte, el Departamento de Seguridad Nacional y la Administración Federal de Aviación, también pueden actuar en defensa de los pasajeros, dice Hudson, pero por ahora han optado por no hacerlo.La industria aerocomercial dice que no se necesitan nuevas regulaciones. Los viajes aéreos son más seguros que nunca e incidentes como los de este mes son raros, según Vaughn Jennings, portavoz de Airlines for America, un grupo que representa los intereses comerciales de las aerolíneas.”Nuestro compromiso con los clientes es tratar a todo el que vuela con dignidad y respeto”, dice. Entonces, ¿qué deben hacer mientras tanto los viajeros? Se trata de auto-empoderamiento, dicen los expertos. Kevin Mitchell, presidente de la Coalición de Viajes de Negocios, sugiere que los pasajeros se informen sobre sus derechos y lleven una copia de ellos consigo cada vez que viajan.De hecho, al menos una organización, Travelers United, está trabajando con las aerolíneas para publicar más prominentemente en los aeropuertos las leyes básicas de defensa del consumidor. Hasta ahora las compañías aéreas se han mostrado reacias a hacerla públicas a no ser que sea requerido por ley.Estos incidentes han demostrado lo impredecible que puede ser el transporte aéreo a veces. Y sea que uno es aficionado a la regulación o piense que la industria está demasiado regulada, probablemente haya una cosa en la que todos puedan estar de acuerdo: nunca se sabe lo que va a pasar.

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