Las incógnitas que deberán superar Los Jaguares cuanto antes

El final de la segunda experiencia de Jaguares en el Super Rugby terminó con dos certezas y varias incógnitas.La primera de las realidades es que la franquicia argentina no se clasificó a los playoffs por segundo año consecutivo; la segunda es que, aunque todavía no haya sido anunciado oficialmente, es un hecho que Raúl Pérez dejará de ser el entrenador y que incluso los dirigentes ya le anunciaron la decisión al rosarino, que ayer habló en tono de despedida luego de la victoria ante Rebels. Mirá también La despedida de Jaguares fue con una victoria en AustraliaLas dudas pasan por el juego que desplegó el equipo a lo largo de la temporada que terminó con siete victorias, ocho derrotas y un sabor agridulce en la boca tras un arranque importante, un déficit enorme en la mitad de la competencia y un final en alza tras las dos victorias seguidas logradas en Australia.En definitiva, se jugó mejor que en 2016 pero eso no alcanzó en un torneo en el que participa la elite del Hemisferio Sur. ¿Por qué?Porque hubo demasiados -y, a veces, permanentes- vaivenes (anímicos, sobre todo)hasta en un mismo partido.De todos modos, si las últimas imágenes son las que quedan en la memoria, Jaguares se superó frente a Waratahs y Rebels en la capacidad de revertir los momentos adversos que los propios jugadores ayudaron a fabricarse por la falta de madurez de un equipo desacostumbrado a sostener un nivel altísimo de intensidad frente a conjuntos muy poderosos. Alguien podría decir -y no le faltaría razón- que ya hay dos años de rodaje. Sin embargo, está claro que el Super Rugby es un torneo diferente a todos los demás y que por más que físicamente no se den ventajas la diferencia pasa por el aspecto mental.Más allá de la superación, queda muchísimo para crecer. Cuando el equipo toma envión en su voracidad ofensiva es difícil de frenar aunque no siempre convenga jugar a la misma velocidad durante los 80 minutos. Claro que, bajo el otro cristal, se vio a un equipo que, por pasajes, falló en todas las facetas del juego (el partido ante Brumbies fue el mejor ejemplo ): el scrum no lastimó y hasta perdió el ADN argentino, el line no generó pelotas de ataque y la defensa, una de las banderas de la franquicia, hizo agua y los errores de manejo frustraron ese puñado de chances de try generadas. Ergo: Jaguares tocó fondo en esa porción de 2017.En cuanto a los rendimientos individuales también hubo intermitencias. Pablo Matera fue el jugador más importante, siempre regular pero con un piso alto en el rendimiento. La primera línea, excepto Agustín Creevy, sufrió más de lo que gozó; la segunda dio confianza con Tomás Lavanini y Guido Petti como puntales más importantes pero cualquier staff sabe que hay que sumar recambios para ambas posiciones; y la tercera ofreció algunas virtudes pero también interrogantes como lo es la posibilidad de que Marcos Kremer juegue de octavo. Al titular de Jaguares y de Los Pumas, Martín Landajo, y a su suplente natural Tomás Cubelli les salió un interesante competidor en Gonzalo Bertranou. Y, por último, entre los backs reconfortó el nivel de Jerónimo de la Fuente, Matías Orlando, Ramiro Moyano y Emiliano Boffelli.Dentro de muy poco los jugadores deberán cambiar el chip otra vez. Serán Pumas en lugar de Jaguares. Llegará el Rugby Championship. Y más desafíos. Que vendrán con las incógnitas que dejó el Super Rugby. Sería peligroso no superarlas.

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