Es abanderada, su familia fue víctima de una inundación, no pudo pagar la cuota y el colegio la dejó libre

Celeste Campillay tiene 19 años, es la abanderada del Colegio Cervantes de la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia y ayer no pudo ingresar al establecimiento educativo privado por una deuda que se le generó a su familia luego de que resultara afectada por el temporal que en abril destruyó gran parte del barrio Juan XXIII. Ese barrio fue uno de los más afectados por el temporal de este año y aún se está reconstruyendo.La adolescente, que tiene excelentes promedios, denunció la triste situación que le toca vivir a solo cinco meses de culminar el ciclo lectivo y sus estudios de nivel secundario. “Como es mi último año, quería terminar”, le dijo al diario El Patagónico. Mirá también Comodoro, tierra arrasada: vivir con un metro de barro y petróleo en casaSegún contó todo comenzó esa dura madrugada de abril cuando junto a su mamá, su hermana y demás familiares tuvieron que ser evacuados de la vivienda, producto de la inundación. Esa noche ingresaron más de 90 centímetros de agua y barro a la casa familiar y el vehículo de su madre quedó inutilizable luego de que prácticamente fuera tapado por el agua.Desde entonces hubo que volver a empezar y darle prioridad a los gastos. Así se fueron acumulando cuotas del colegio privado y previo a las vacaciones le advirtieron que si no pagaba lo que adeudaba no iba a poder ingresar.Celeste pensó que en las vacaciones las autoridades iban a rever su decisión. Por eso en la noche del domingo ella se preparó como cada fin de semana para ir a la escuela al día siguiente. Pero fue en vano porque en ese momento recibió un mensaje del preceptor que le avisó que una de las directoras lo había notificado de que no la iban a dejar ingresar. Mirá también Video: el drama de los que viven bajo el barro en Comodoro RivadaviaElla está preocupada por la presentación de sus trabajos y las evaluaciones tras el reinicio del ciclo lectivo, pero también por el accionar de las autoridades del establecimiento. “Yo pienso que está mal. La directora vio fotos, todo. Tampoco nos quiso dar por escrito un papel que diga qué se debe para que nosotros pidamos ayuda. Me dijo que yo estoy libre, cuando yo todavía estaba yendo a la escuela y libre es cuando estas faltando”, señaló.La estudiante dice que el próximo año quiere estudiar medicina en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Ese es su sueño y también cumplir con su responsabilidad como abanderada. “Como es mi último año quería terminar, entregar la bandera, pero ahora no sé qué pasará”, dijo.

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