Frente nacional contra la legalización del aborto

Existe un planteo en torno al cual se produce una unidad férrea, nacional, extraideológica, armonizadora de las tendencias políticas más hostiles, incluso a pesar de las penurias que esa grieta desmentida pueda ocasionar. Se trata del frente nacional entre los partidos tradicionales, la centroizquierda, el kirchnerismo y la Iglesia Católica contra la legalización del aborto. Lo que las elecciones separan lo une una política contra los derechos de la mujer.”El lema #NiUnaMenos también se aplica cuando se interrumpe un embarazo de una beba en gestación porque la están ‘matando'”, declaró el reciente ministro de Educación Esteban Bullrich y candidato a senador bonaerense, en una afirmación que lo quiso polemizar con las convocatorias masivas de la mujer que reclaman contra los femicidios y, también, por el derecho al aborto legal y gratuito. “La mujer embarazada no es dueña de su cuerpo, hay otro ser también adentro”, dijo Felipe Solá, candidato a diputado bonaerense por el espacio de Sergio Massa, en un señalamiento propio del Medioevo y que forma parte del argumento del “derecho de pernada”.Es conocida la posición de la candidata a senadora bonaerense por Unión Ciudadana y ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, que durante sus dos mandatos en el Ejecutivo negó que la legalización estuviera en su agenda y que impidió que el tema se trate en los despachos parlamentarios. Un lazo invisible que une a todos los representantes de estos espacios, y otros, como los del ultramontano salteño Alfredo Olmedo, con la posición de Jorge Bergoglio, actual jefe del Estado teocrático Vaticano que ejerce bajo el nombre de Francisco. Y que demuestra la injerencia de la Iglesia en la política estatal.El movimiento de mujeres en la Argentina es uno de los más avanzados, por su grado de organización y debate, en todo el mundo, y las movilizaciones iniciadas en 2015, aún durante el gobierno kirchnerista, bajo el lema #NiUnaMenos y #VivasNosQueremos contra los femicidios son también el resultado de treinta años de Encuentros de la Mujer, cuyo reclamo más importante fue la legalización del derecho al aborto. El último encuentro realizado en la ciudad de Rosario en 2016 fue poblado por más de 70 mil mujeres que debatieron durante tres días políticas y estrategias para dar cumplimiento a ese programa.Un estudio de la Cepal realizado en 2009 y firmado por las argentinas Silvia Mario y Edith Pantelides indica que en el país se realizan casi 500 mil abortos: “El número de abortos anuales estimados por este método se ubica entre 450.895 y 498.358”, señala el estudio. También plantea que, por año, mueren cien mujeres por complicaciones relacionadas con intervenciones mal hechas. En 2006, el Ministerio de Salud indicaba dos estimaciones, una planteaba 446.998 abortos y la otra, 371.965, según los datos del censo del año 2000, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Son cifras gigantescas que manifiestan la necesidad de que esas prácticas se realicen de manera legal y bajo supervisión del Estado, ya que los guarismos se refieren a intervenciones quirúrgicas realizadas en la ilegalidad.La cuestión de clase atraviesa todo este problema, ya que los sectores de menos recursos son los que sufren las complicaciones por operaciones rudimentarias en consultorios que no pertenecen a ningún sector profesional (es dramático que lleguen mujeres con infecciones provocadas por abortos inducidos por agujas de tejer e incluso con ramas de la planta de la ruda), que culminan muchas veces en la muerte por desangramiento o con consecuencias de por vida. En cambio, no es ningún secreto que los abortos realizados por sectores medios y altos se pueden efectuar en clínicas del más alto nivel y bajo condiciones asépticas adecuadas.La ley de aborto no punible es una ley de escasa aplicación, pese a las restricciones que plantea: los lazos de la política con la Iglesia son más fuertes que los derechos votados en el Parlamento.La única fuerza legislativa que levanta abiertamente como tal la discusión por el derecho al aborto es el Frente de Izquierda. Se trata de una reivindicación política que refleja el estado de madurez de la sociedad que reclama este derecho. Cada vez más difícil por la influencia que ejerce el Papa sobre todas las órbitas estatales y gubernamentales, y las que aspiran a obtener esos puestos. Sin embargo, está en juego la vida de las mujeres y el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos. La alianza contra la mujer entre la Iglesia y los partidos que se niegan a la aprobación de una ley de aborto legal y gratuito debe ser combatida para que la mitad más uno de la población pueda ser, entonces, ciudadana.

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