“Hugo Chávez trabajó conscientemente para la destrucción de Venezuela”

Si bien la diputada venezolana Carmen Sívoli (55) quiere presentarse a votar este domingo en las elecciones regionales de su país, aún no está segura si lo hará. Instalada en la Argentina desde principios de agosto luego de que tuviera que huir de Venezuela debido a la represión conducida por el gobierno de Nicolás Maduro, la duda no pasa por su seguridad personal sino por el temor de lo que podría pasarle a la gente que la rodea. “Yo podría entrar, votar y volver a salir del país sin que me pase nada. Pero no hay forma de garantizar la seguridad de los muchachos que me asisten allá. Las fuerzas de seguridad de Maduro podrían perseguirlos y torturarlos, y no hay nadie capaz de protegerlos”, explica en diálogo con Clarín. Sívoli es diputada en la Asamblea Nacional por el Estado de Mérida y forma parte de Acción Democrática, uno de los partidos más tradicionales del país que además un importante sostén de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD).En las vísperas de una elección que califica como de “fundamental” para el futuro democrático de Venezuela, Sívoli hizo un repaso de la situación en el país y reafirmó que para salir de la crisis se requiere tanto de la población venezolana como de la asistencia de la comunidad internacional. – ¿Por qué decidió irse de Venezuela? ¿Cómo es la situación actual en el país? –Maduro está matando de hambre a los venezolanos. No solo de hambre, también los está liquidando a partir de la falta de medicamentos, ya que no se producen ni se importan. Los hospitales están totalmente colapsados, no solo por la falta de remedios sino también porque la escasez de insumos médicos. Y no es porque el médico no quiera cumplir con sus funciones, sino porque el gobierno ha destruido el sector sanitario. A eso hay que sumarle que los hospitales están en manos de personas sumamente corruptas. Los pacientes se mueren porque no hay antibióticos. Los que tienen mejor posición económica se van a Colombia a buscar remedios, pero cuando quieren volver a entrar al país, no les permiten conservar lo que traen. – ¿El gobierno no reconoce que estos problemas existen? – Maduro no lo va a reconocer, porque es reconocer que destruyeron el país. A esta altura, queda claro que Maduro es un hombre que detesta la vida. Hay más de 2 millones de niños sin vacunar. Si uno no tiene el Carnet de la Patria (un sistema implementado por Maduro para censar a la población mediante el cual se pueden acceder además a servicios como salud y alimentación), no se pueden conseguir vacunas. Hay un sistema de beneficios de alimentos, pero solo para quienes tienen esta tarjeta. Los demás tenemos la obligación de morirnos de hambre. Ya están violando los protocolos de las Naciones Unidas, que dicen que todo niño tiene derecho a la salud y a la alimentación. Las madres venezolanas están teniendo sus niños en los pasillos de los hospitales porque las salas de parto están infectadas. – ¿En qué otros sectores se sienten los efectos de la crisis? –Hay una inseguridad galopante. Esta revolución ha armado grupos violentos paralelos a las fuerzas de seguridad del Estado. Por su parte, los diferentes organismos del Estado de Mérida me dicen que los niños que practican deportes en las escuelas se están desmayando por falta de comida. Desde niños y adolescentes hasta jóvenes ya mayores. A las mujeres las persiguen y les disparan en las zonas íntimas. Les vaciaban el cargador. La intención es destruirlos y matarlos. Los que están presos están siendo torturados. –Si hay un nivel de protesta tan grande, ¿cómo se sostiene Maduro en el poder? –Es por las fuerzas de seguridad del Estado, que son cómplices de él. Son los que atacan y persiguen a la población civil, meten presos, torturan y matan a nuestros jóvenes. La población civil está en un estado de completa angustia. Vive con pánico. –¿Las fuerzas de seguridad apoyan incondicionalmente a Maduro? –Hay algunos casos aislados de funcionarios que se rebelaron contra las órdenes recibidas. Pero la gran mayoría cumple con el mandato de represión y matar. Lo viví en carne propia en el municipio de Campo Elías. Vi como las fuerzas policiales mantenían un acoso sobre una residencia donde vivían más de 300 personas, desde las 10 de la mañana hasta las 12 de la noche, tirando perdigones y entrando con tanques. Les hicieron de guardaespaldas a los grupos violentos parapoliciales que entraban con armas de guerra a hacer allanamientos y aterrorizar a la población civil. También vi a la Guardia Nacional Bolivariana hacer esto, siempre en contra de la población civil. Empezaba primero la policía y después la Guardia Nacional les hacía de refuerzo. –¿Qué se vota el 15 de octubre?–Son elecciones regionales, que es cuando se eligen los gobernadores de cada región. Se tendrían que haber realizado en diciembre, pero no se llamaron a elecciones. Los gobernadores están con el mandato vencido. Si bien estas no son elecciones en las que vaya el 100% de las personas (hay que recordar que el voto no es obligatorio), va a ser una oportunidad para que la gente demuestre su rechazo al régimen. Por lo general, va entre el 40 y el 50% del electorado, pero según nuestros sondeos hay un rechazo del 95% de la población. El venezolano tiene un alto nivel de democracia. Debe ser uno de los más altos del mundo. En Venezuela no se venden armas, y nadie tiene armas en su casa. La forma de mostrar su desacuerdo es a través del voto. Eso es muy importante. –¿Qué pasa con el electorado que históricamente era chavista?–Hay un grupo minoritario que fue chavista y que sigue siendo leal al gobierno de Maduro. Es un grupo de personas con un nivel educativo muy bajo, y que son dirigidos por los integrantes del régimen. Los compran con cajas de alimentos, por lo general de muy baja valor nutritivo. Después viene otro estrato que se dejó seducir por la figura de Chávez, pero que ya despertó. Los despertó el hambre, la miseria, las enfermedades y el hecho de que sus hijos se fueron del país. Que no pueden estudiar porque hay una gran deserción escolar. Que sus sueldos no les alcanzan. Ese grupo lo abandonó a Maduro. Lo sé porque conozco gente que fue muy chavista, familiares y gente muy querida, que me dicen que siguen siendo comunista pero que a Maduro no lo pueden apoyar. También conozco a militares y jubilados que siguieron a Chávez, pero que ya no apoyan a Maduro. La clase media, el comerciante y el pequeño inversor, los que se mueven de acuerdo al vaivén de la economía, esa gente desde hace tiempo que dejaron de apoyar al chavismo. Ha bajado mucho la aceptación de Maduro. Aparte él ya no gobierna, sino que dirige un régimen autoritario. –¿Chávez también era totalitario? –Chávez fue un fenómeno que estamos analizando todo el tiempo, pero fue el gran creador de esta catástrofe. Fue decantando, buscando la hegemonía y la permanencia en el poder. –¿Pero el chavismo se sostuvo a través de las elecciones? –Sí, porque él supo jugar muy bien a las elecciones. Se fue apoderando del poder a través de las elecciones. Esa fue su jugada maestra. Esa es la raíz de este tipo de revoluciones. Tomemos Fidel Castro, por ejemplo. Fue llevando a su gobierno a la eternidad a través de elecciones. Lo que pasa es que a Chávez se le cruzó la muerte antes. –¿Cómo se sostuvo tanto tiempo el chavismo en el poder?–Hay que hacer un poco de historia. La situación económica era muy buena por el auge petrolero, pero esa cantidad de dinero jamás se redirigió al beneficio del país. El chavismo jamás administró ese dinero para beneficio del país. Por eso ves que a 18 años del comienzo de la revolución se están cayendo las autopistas, los hospitales y las escuelas. Él usó todo ese dinero para la construcción de su populismo. Sus famosas misiones, que de paso acostumbraron a la gente a no trabajar, destruyeron la producción nacional. Yo represento el mayor eje productivo del Estado de Mérida, que son los pueblos del sur. Ahí la gente no tiene como producir porque no hay fungicida, no hay semillas. La política de Chávez fue producir un gran populismo con un dinero que iba a la población, pero que no iba a beneficio de la población a largo plazo. Llega un momento en que acabas con el sistema productivo de un país, y la gente de ese país va a morir de hambre. Eso es lo que tocó ejecutar a Maduro. Porque Chávez, sin que nosotros fuésemos una monarquía, fue el que dijo “voten por Maduro”. Porque esa era la continuación del plan. El plan de destrucción de Venezuela. Y ese plan lo capitanean los cubanos. Es conocido que el régimen cubano odia a Venezuela, y que nunca se había podido meter gracias a los gobiernos democráticos, empezando por Rómulo Betancourt. Esto es algo muy bien organizado, que viene desde hace muchísimo tiempo. Chávez fue un agente que conscientemente trabajó para la destrucción de Venezuela. ¿Dónde está el dinero? ¿Dónde está el petróleo de Venezuela? ¿Cómo puede un maestro como Aristóbulo Isturiz tener la fortuna que tiene actualmente? Él tenía un sueldo de maestro. Nosotros los diputados venezolanos no cobramos, porque nos suspendieron las dietas. No nos viajan ni siquiera los viáticos. Para hacer cualquier cosa, lo tenemos que hacer desde nuestro patrimonio. ¿Cómo pueden los diputados chavistas darse la vida que se dan? Esta revolución llegó para robar Venezuela. – ¿Cómo sale Venezuela de esta situación?–A partir de una colaboración entre el país y la comunidad internacional. Las elecciones del 15 de octubre son fundamentales en ese sentido, ya que los ojos del mundo van a estar posados sobre Venezuela. Es una forma de los venezolanos de demostrar que quieren salir de esta situación por la vía democrática. La ONU, la OEA, la Unión Europea nos han dado un gran apoyo. Porque la gente tiene que entender que la comunidad internacional no está con los diputados o con los jueces. Está dispuesta a asistir la reconstrucción del orden constitucional y del sistema democrático en Venezuela. Eso es lo que buscamos. No buscamos darle un golpe de Estado a nadie. Lo que queremos es que se respete la Constitución Nacional. – ¿Cómo sigue esto para usted? –Mi intención es volver a mi país y votar, pero si no logro hacerlo seguiré abocada a la lucha en donde sea. Voy a seguir luchando por los derechos humanos, ese es mi norte. Para que el mundo sepa lo que han hecho con Venezuela. En el frente de batalla“Dejar tu país es muy fuerte. Te hacen falta tus amigos, tu lucha, tus electores. Sientes que los dejas solo en los momentos más complicados. Pero ellos después te dicen que prefieren que esté afuera y viva, luchando por ellos, que en el país sin ningún tipo de seguridad. Hay mucha impotencia”. Ya han pasado más de dos meses desde que la diputada Carmen Sivoli abandonó Venezuela, sin tener aún una idea clara acerca de cuándo podrá volver a ingresar. A pesar del tiempo que pasó desde entonces, los hechos ocurridos ese 31 de julio que la forzaron a emprender la huida todavía se mantienen frescos en su relato, durante la charla con Clarín en Buenos Aires, donde se quedará por el momento.“Fue un día dantesco. Las fuerzas de seguridad nos habían cercado. Durante las protestas no podíamos llevar a los heridos a un centro asistencial porque los metían presos, por lo que tuvimos que improvisar puestos de atención médica en las veredas y las estaciones de servicio. Yo asistí a un médico en una cirugía de reconstrucción en una pierna en plena vereda. Llegaban enfermeras jubiladas a ayudar, gente que les traía comida a los muchachos. La solidaridad era tremenda, nos daban lo que tenían”, explica Sívoli, quien además rescata el rol que cumplió la Universidad de Los Andes en ayudar a crear esta suerte de ONG de socorristas que asiste a los heridos en los enfrentamientos.Los hechos que relata se enmarcan en las protestas masivas contra el régimen de Nicolás Maduro que se dispararon a comienzos de abril de este año, luego de que el Poder Judicial -fiel al gobierno- intentara anular las potestades del Legislativo -en manos de la oposición-. Aunque Maduro dio marcha atrás enseguida con la decisión, las protestas crecieron, a lo que el chavismo respondió con una durísima represión que dejó cerca de 140 muertos y decenas de heridos y detenidos.“Nos avisaron que más de 200 efectivos, entre policía nacional, Guardia Nacional y CEDIN, habían llegado para allanar la casa del alcalde del municipio de Campo Elías. El alcalde logró escapar pero su hijo terminó detenido. Lleva 62 días secuestrado por el CEDIN (la policía política). Fue en ese contexto que una persona que conocía los movimientos de las fuerzas de seguridad me dijo que venían por mí”, detalla la diputada. Ya decidida a huir, Sívoli debió recurrir a amigos que la ayudaron a moverse de casa en casa por la ciudad hasta que finalmente pudo llegar a Cúcuta, una ciudad venezolana desde donde salió para Colombia.“En Cúcuta me reencontré con mucha gente a la que hace tiempo que no veía. Gente que había tenido que escaparse como yo, y de la cual yo no tenía ni idea de lo que habían sufrido. Escuché tantas historias que me rompieron el corazón. Al final, ya no quedan lágrimas por derramar ni abrazos por dar”.

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