La presidenta del Parlamento catalán paga 150 mil euros de fianza y hoy quedaría en libertad

La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha conseguido reunir en menos de 24 horas la fianza de 150.000 euros impuesta por el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, quien en la noche del jueves acordó su ingreso en prisión por un presunto delito de rebelión. Forcadell podrá salir este mismo viernes en libertad después de que el instructor decidiera rebajar las pretensiones de la Fiscalía, que pedía para ella el ingreso en prisión de manera incondicional. Su escolta ya se ha desplazado hasta la prisión de Alcalá Meco y tiene previsto ir directamente a Barcelona en su coche oficial de presidenta del Parlament.Carme Forcadell, ayer, al llegar a los tribunales para declarar ante un juez de la Corte Suprema española, en Madrid. / Reuters Llarena no aceptó esa medida al considerar que el riesgo de fuga se ha “difuminado” una vez que se ha presentado cuantas veces ha sido citada a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña así como por el propio Tribunal Supremo. A su manera de entender, existe un “contraste” entre su comportamiento y el de otros encausados en este proceso “que se encuentran actualmente fugados”, en alusión al ex presidente catalán Carles Puigdemont y un grupo de ex ministros, “refugiados” en Bruselas. Respecto de Forcadell, el magistrado considera que su papel en toda la estrategia soberanista es muy distinto al del resto de los miembros de la Mesa del Parlament aforados investigados, y por eso las medidas contra ella son más gravosas. A su juicio, presenta “una actuación principal en los hechos que se investigan, tanto por su intervención medular durante todo el largo proceso que contemplamos, como por la intensa repercusión que su propio liderazgo ha tenido en cada uno de estos periodos”. Además, es esencial el hecho de que antes de ser presidenta del Parlament fuera presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), “desde cuyo mandato perfiló, asumió, y comprometió, una hoja de ruta que pasaba por la concienciación y movilización colectiva cuya instrumentación se analiza”.Para Llarena, su actuación fue esencial, “que vino seguida por su presidencia del Parlament de Cataluña, en la que se perfiló el método que se iba a seguir para declarar la independencia, y que aportó el aparente soporte legislativo que el proyecto necesitaba, fundamentalmente, las Leyes del referéndum y de desconexión, que condujeron a la declaración de independencia, y que hubieran conducido a la convocatoria de unas elecciones constituyentes de no haberse autorizado por el Senado y aplicado por el Gobierno, las medidas que permitieron placar el objetivo secesionista”.

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