EEUU: cuatro mujeres denunciaron en detalle los abusos sexuales de un candidato a senador y sembraron el caos en el Partido Republicano

Cuatro mujeres de Alabama, que no se conocen entre sí y a las cuales The Washington Post encontró tras una investigación de dos meses, acusaron al candidato republicano al Senado por ese estado, Roy Moore, de haber realizado avances sexuales sobre ellas cuando tenían entre 14 y 18 años, y él era un fiscal de más de 30.Leigh Corfman y Wendy Miller tenían 14 años cuando Moore inició los contactos; Debbie Wesson Gibson tenía 17 y Gloria Thacker Deason, 18.En todos los casos hubo un similar acercamiento inapropiado de un adulto a las adolescentes, seguido de citas, besos y consumo de alcohol, y en el caso de Corfman llegó más lejos, a toqueteos sexuales.La reacción en el Partido Republicano no ha sido unánime. A pesar de la contundencia de la investigación, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, buscó un camino intermedio: “Si fuera cierto, esto descalificaría a cualquiera para el servicio público”. Algo similar dijo el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell. En cambio, el senador John McCain declaró: “Los cargos contra Roy Moore son profundamente perturbadoras y descalificadoras. Debería dar un paso al costado de inmediato y permitir que el pueblo de Alabama elija a un candidato del que pueda estar orgulloso”.El problema de fondo dentro del partido es que ya no podría elegir a otro candidato, con el agravante de que Luther Strange, quien perdió en la interna contra Moore, era quien contaba con el apoyo del presidente Donald Trump y de la dirigencia partidaria.Moore, actualmente de 70 años, reiteró que las acusaciones eran “completamente falsas y engañosas” y “un intento desesperado del Partido Demócrata y de The Washington Post de atacar políticamente” a su campaña. Su equipo, a su vez, las calificó de “basura” y “la definición misma de noticia falsa”. Los cargos fueron confirmados por más de 30 personas, detalló la nota de Stephanie McCrummen, Beth Reinhard y Alice Crites. El caso más grave es el siguiente:”Leigh Corfman dice que ella tenía 14 años cuando un hombre más grande se acercó a ella en la puerta de un juzgado en el condado de Etowah, en Alabama. Ella estaba sentada en un banco de madera junto a su madre, recuerdan ambas, cuando el hombre se presentó como Roy Moore”.Era comienzos de 1979 y el candidato republicano al Senado tenía 32 años y trabajaba en el mismo edificio de los tribunales como segundo fiscal de distrito. Comenzó una conversación, que recordó la madre de Corfman, Nancy Wells, de 71 años. Cuando ella iba a ingresar al juzgado, donde tenía una audiencia para resolver la custodia legal de su hija, Moore le se ofreció a cuidar a la muchacha.”Dijo: ‘Mejor que ella no entre y escuche todo. Yo me quedo aquí con ella'”. La mujer pensó que era un hombre muy amable.A solas con la adolescente, Moore le preguntó a qué escuela iba y qué le gustaba hacer. Le pidió su número de teléfono. “Días más tarde, dice ella, él la recogió a la vuelta de su casa en Gadsden, manejó unos 30 minutos hasta la casa de él en los bosques, le dijo que era muy bonita y la besó. Durante una segunda visita, dice ella, él le quitó la blusa y los pantalones y se sacó la ropa. La tocó sobre su corpiño y sus bragas, dice ella, y le guió la mano hasta tocarlo sobre sus calzoncillos”.Corfman, que ahora tiene 53 años, declaró al periódico: “Yo no estaba lista para eso. Nunca había puesto mi mano en el pene de un hombre, mucho menos en uno erecto”.Pensó en el momento: “Que termine, me quiero ir. Por favor que termine con esto. Lo que sea, que lo termine”. Le pidió a Moore que la regresara a su casa, y él lo hizo.The Washington Post sintetizó así los otros casos:”Wendy Miller dice que tenía 14 años y trabajaba como asistente de Santa Claus en el centro comercial de Gadsden cuando Moore se acercó a ella por primera vez, y que tenía 16 cuando la invitó a salir en citas, algo que su madre prohibió. Debbie Wesson Gibson dice que tenía 17 años cuando Moore habló en su clase de Educación Cívica en el secundario y la invitó a salir en la primera de varias citas que no fueron más allá de besarse. Gloria Thacker Deason dice que era una porrista de 18 años cuando Moore comenzó a sacarla en citas que incluyeron botellas de vino Mateus Rosé. La edad legal para beber alcohol en Alabama era de 19 años”.Aunque Miller se sintió halagada, la madre —que trabajaba en el mismo centro comercial— le habló a Moore: “Eres demasiado grande para ella… No asaltes la cuna”, recordó Martha Brackett.La madre de Gibson, en cambio, estaba encantada con que Moore, de 34 años, quisiera salir con su hija de 17: “Eres la muchacha más afortunada del mundo”. Gadsden era una localidad pequeña y el abogado formado además en West Point era el éxito local. “Al mirar atrás me alegra que nada haya pasado”, dijo Gibson a las periodistas del Post. “Como madre de hijas, comprendo que nuestra diferencia de edad en el momento hacía que nuestras citas fueran inapropiadas”.También la madre de Deason, que tenía 18 cuando Moore tenía 32, lo veía con buenos ojos: “Ella pensaba que yo estaría segura con él”, recordó la mujer. Pero si hubiera sabido sobre el vino que le servía en la pizzería Mater’s o del trago tropical que le ordenaba en el restaurante chino “le hubiera dado un cabreo”.Las declaraciones de Corfman mantuvieron consistencia durante seis entrevistas; The Washington Post habló con dos de las amigas de la mujer de aquel momento, que confirmaron que les contó que salía con un hombre mayor; a una de ellas Corfman llegó a decirle el nombre de Moore. La madre de Corfman supo de los hechos sólo 10 años después, cuando su hija le habló de Moore en el momento en que él se convertía en un juez conocido en el condado. “Me quedé espantada”, dijo Wells.”Según informes de la campaña, ninguna de las mujeres ha hecho donaciones ni ha trabajado para el oponente demócrata de Moore, Doug Jones, o sus rivales en la interna republicana”, aclaró el periódico.Corfman trabaja en atención al cliente. Votó por los republicanos en las últimas tres elecciones presidenciales, incluida la de 2016. “Dice que pensó en confrontar a Moore, personalmente, durante años, y casi se presentó durante la primera campaña de él para postularse a la Corte Suprema estatal en 2000, pero decidió no hacerlo. Sus dos hijos estaban todavía en la escuela y se preocupó por cómo podría afectarlos. También temió que sus antecedentes —tres divorcios y una historia financiera complicada— pudieran restarle credibilidad”.En el momento de los hechos Moore era soltero y se había incorporado a la oficina de la Fiscalía de Distrito luego de haber estudiado en West Point y servido en Vietnam, y de haberse graduado en Derecho y trabajado como abogado en Gadsden.Pasaba sus días —según publicó en sus memorias So Help Me God (Juro ante Dios)— enviando a la cárcel a “asesinos, violadores, ladrones y narcotraficantes”. En su oficina puso una placa en dos fragmentos de madera de secuoya con los diez mandamientos: “Creía que muchos de los jóvenes delincuentes a los que tenía que procesar no hubieran cometido crímenes si les hubieran enseñado estas reglas en la infancia”, escribió.”Era encantador y sonreía”, recordó Corfman a Moore. “Yo estaba como embelesada, entusiasmada, ¿se entiende? Era un tipo más grande”, declaró la mujer y agregó que en ese momento su única experiencia sexual había sido la de besarse con adolescentes como ella.Recordó que tuvo dudas en el viaje hasta la casa de él, que parecía “muy, muy lejos”: “Recuerdo que cuanto más nos distanciábamos de mi casa, más nerviosa me ponía”.Luego del último encuentro Moore volvió a llamarla, pero ella se excusó. Había hablado con las dos amigas, y ambas le habían dicho que lo que había hecho estaba mal. “Me sentí responsable”, dijo a The Washington Post. “Sentí como si yo hubiera hecho algo mal. Y eso de algún modo me llevó a hacer otras cosas que estuvieron mal”.Su adolescencia se complicó con alcohol, drogas, novios y un intento de suicidio a los 16 años.LEA MÁS:Un candidato republicano al Senado de Estados Unidos fue acusado de abusar de una niña de 14 añosLa adicción no puede ser una excusa que justifique el acoso sexual

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