Cómo la industria azucarera ocultó por décadas los riesgos de la sacarosa

En la década de los sesenta comenzó un debate sobre el efecto del azúcar y las grasas en las enfermedades cardiovasculares. Los investigadores dicen que la industria del azúcar, que desea influir en el debate, financió algunas investigaciones para estudiar el consumo del azúcar.Y cuando encontró datos que sugerían que el azúcar era dañino, la poderosa industria señaló a las grasas como el único factor culpable.En un informe publicado recientemente en la revista PLOS Biology, los investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) subrayaron que en 1968 la Fundación de Investigación del Azúcar, que tiene vínculos organizativos con la Asociación Azucarera de Estados Unidos, financió el estudio con animales para explorar el vínculo entre el consumo de azúcar y las enfermedades cardiovasculares. Las ratas fueron alimentadas con una dieta alta en azúcares y se encontró que tenían niveles aumentados de triglicéridos y sustancias grasas en el torrente sanguíneo. En los humanos, los niveles altos de triglicéridos pueden aumentar el riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.La investigación también encontró una conexión entre el consumo de azúcar y una enzima asociada con el cáncer de vejiga.En el estudio, los investigadores de la UCSF admitieron que es probable que la Fundación de Investigación del Azúcar no esté contenta con los hallazgos en los que se asocian los azúcares con las enfermedades crónicas, y lo que esas conclusiones podrían significar para los humanos. Así que optó por finalizar el estudio y no publicó sus resultados.Uno de los autores de la investigación, Stanton Glantz, dijo a The New York Times que si bien los documentos tienen varias décadas de antigüedad, son significativos, ya que muestran cuánto tiempo la industria azucarera ha pasado desacentuando el efecto del azúcar en la salud.”Esto sigue construyendo el argumento de que la industria azucarera tiene una larga historia de manipulación de la ciencia”, remarcó.Glantz no ha hecho más comentarios a los medios sobre este tema.La Asociación Azucarera criticó el informe y dijo en un comunicado que no se trataba de un estudio, sino de una perspectiva, “una colección de especulaciones y suposiciones sobre eventos que ocurrieron hace casi cinco décadas”. También llamó a los investigadores “conocidos críticos de la industria azucarera”.Esta industria ha negado durante mucho tiempo que el azúcar tenga un papel específico en la enfermedad crónica, aunque la investigación sugiere lo contrario. La Asociación Azucarera emitió un comunicado a principios de 2016 en el que criticaba un estudio del Centro de Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas que sugería que el azúcar en las dietas occidentales aumentaba el riesgo de tumores y metástasis en el cáncer de pecho.Esto llevó a los investigadores a relacionar las acusaciones públicas contra la industria tabacalera. En 2004 se llevó a cabo una investigación para determinar si los funcionarios de la industria tabacalera habían engañado intencionalmente a los estadounidenses durante años y habían concluido que fumar no causaba cáncer, a pesar de reconocer los peligros del tabaco.Ocho meses después, se le solicitó al a industria tabacalera que pagara USD 10,000 millones en cinco años para ayudar a millones de estadounidenses a dejar de fumar. La multa era menos del 8 por ciento de lo que el gobierno había pedido cuando comenzó el proceso.No es la primera vez que un informe parece demostrar que la industria azucarera distorsionó la investigación médica. Un estudio de 2015 publicado en la revista PLOS Medicine describió una campaña nacional en la década de los sesenta para impulsar la prevención de caries y un programa de investigación del gobierno creado especialmente para eso en los años setenta. Pero en lugar de alentar a las personas a consumir menos azúcar, el gobierno, influido por los intereses de la industria azucarera, impulsó métodos alternativos como la eliminación de la placa dental y las vacunas para combatir la caries.En 1964, el grupo ahora conocido como Asociación Azucarera buscó formas de suavizar “las actitudes negativas hacia el azúcar” después de que los estudios comenzaran a relacionar el azúcar con la enfermedad cardíaca. El grupo aprobó el Proyecto 226, a través del cuál pagó a los investigadores de Harvard el equivalente a USD 48,900 para escribir un artículo que revisara esos estudios. El artículo, publicado en 1967, concluyó que “no había duda” de que la única intervención dietética necesaria para prevenir la enfermedad cardíaca era reducir el colesterol y la grasa saturada. Los investigadores restaron importancia a los efectos del azúcar, según un análisis de documentos históricos publicados en la revista JAMA Internal Medicine.Cristin Kerans, un autor de la investigación, dijo a NPR que la industria azucarera sigue teniendo “mucho dinero e influencia”, que usa para minimizar las pautas de nutrición, como aquellas que limitan los azúcares agregados a no más del 10 por ciento de calorías diarias de consumo.En su opinión, si los datos encontrados en el estudio de 1968 se hubieran hecho públicos, el azúcar podría haber sido examinado por un lente mucho más crítico en los años posteriores.

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