Coti: “La temática de la canción popular es finita y restringida”

¿Qué tienen en común Diego Torres, Julieta Venegas, Ismael Serrano y Enrique Iglesias? Todos ellos cantaron temas compuestos por Coti.Roberto Fidel Ernesto Sorokin Esparza -ése es su verdadero nombre- no sólo es un gran compositor de hits, que dieron la vuelta al mundo (“Color esperanza” es uno de ellos). Además, tiene una carrera de 17 años con diversas formaciones.-En medio de tu carrera, comenzaste a hacer “Cercanías y Confidencias”, un show intimista, en el que también lees textos. ¿Cómo surgió la idea de hacer algo con viñetas teatrales?A la par de ese show, estuve haciendo muchísimos conciertos con la banda. Me gusta mucho hacer “Cercanías…”, que surgió a raíz de algunas entrevistas que me hicieron y cosas que el público me preguntaba después de los conciertos. Sentí que era una demanda y que estaba bueno cumplirla. Voy transitando diferentes momentos en distintos lugares del escenario. La apertura fue grabada por el “Negro” Alejandro Dolina.-¿Tenías una necesidad de escenarios más pequeños y de alejarte de lo tribal?Me gusta ir a la fuente de la voz y el instrumento, de la melodía y de la palabra cantada. Quizá fue la necesidad de volver a las cosas mínimas; me refiero a recobrar la esencia y la atmósfera que vive el escritor de canciones. Me gusta transmitirles esas cosas al público. El show comenzó con diez conciertos y terminamos haciendo 30. A veces toco la guitarra y otras el bandoneón o el piano.-Supongo que el público pregunta por el misterio de hacer canciones…Sí, es una mezcla de muchas cosas. Hay cuestiones motivacionales, de sensibilidad y de trabajo. A veces cuento anécdotas de inspiración y del contexto en el que sucedieron. Algunas de esas canciones terminaron siendo éxitos y se las enseñan a mis hijos en la escuela. Pero en el momento de la composición, uno no sabe nada de eso. Estás inmerso en una incertidumbre total.-¿Es algo que aún te genera incertidumbre?Es algo que aún hoy me pregunto. Quizá es lo único que conservo de aquel primer escritor de canciones que fui a los 11 o 12 años. Es el misterio de no saber de dónde partís ni el lugar al que llegás. Hacer canciones sigue siendo para mí algo misterioso. Selfie con el público al finalizar el concierto. (Foto: Mey Romero)-Fernando Cabrera siempre dice que se quedó sin temas porque ya le escribió a casi todo. ¿Te pasa lo mismo?Creo que no son tan necesarios los temas para escribir canciones. Quizá sea un buen disparador, pero no lo encuentro como algo fundamental. Es más importante el cómo y no tanto el qué. La temática de la canción popular es finita y restringida. ¿De qué hablan el tango, el bolero, la bossa nova y el rock and roll? Todos hablan del amor. Entonces es fácil quedarse sin tema, pero siempre habrá una manera diferente de escribir acerca de esos temas.-No hay tema. Hay autor…Te diría que es así en el arte en general y no sólo en la música. Además, creo que no existen los Adán y Eva; me refiero a los primeros en algo. La canción popular es una gran cadena, en la que todos somos pequeños eslabones. Eso va desarrollando un género que se llama canción y que va más allá de los géneros. Fijate que son pocos los elementos líricos y musicales. Y con eso tenés que hacer todo. Ahí radica la complejidad y la magia.-Leí una entrevista en la que hablabas con entusiasmo de la escena musical argentina. Pero también decías que debemos “cuidarla”. ¿Qué implica eso?Cuidar es dar espacio, mimar a los músicos jóvenes y darles incentivos. Si no los cuidamos, dentro de cinco años se van a frustrar. No van a ser eternamente proyectos emergentes, de los cuales no puedan vivir. Necesitan progresar y dedicarle a la música todo su tiempo y energía. Si no lo logran, la frustración llega rápido.-¿Qué te produce el mote de “hitmaker”?No me siento cerca de ningún mote porque me parecen cajoncitos. Cuando alguien intenta poner al arte en cajones y bateas, probablemente tenga un pensamiento perezoso. El arte es mucho más rico que eso.

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