En Mendoza no cabe un hincha más: una ciudad colmada por la pasión de un partido histórico

“Gana Boca, loco, 3 a 0”. “River se guardó para este partido”. “¡Pero si Pratto no patea al arco!”. “Tevez y los colombianos les van a dar un baile bárbaro”. “Ojo con Gallardo que sabe jugar finales”. Estas y otras tantas frases con el mismo contexto se escuchan a lo largo y ancho de Mendoza capital.Y si no se escucha, la previa de la Superfinal se ve: camisetas de Boca y de River inundan una ciudad en la que ya no hay más espacio para la espera. Ya no hay vuelos disponibles, tampoco pasajes en micro. Las rutas 7 y 40, recomendadas por los clubes de manera oficial para el arribo de los hinchas por vía terrestre, han sido invadidas. En los hoteles suenan los teléfonos y los conserjes lanzan: “No hay lugar” o “Está todo ocupado”. Emiliano, empleado de uno hospedaje ubicado en la zona céntrica, comentó: “Hay mucha gente que sólo encontró disponibilidad para una noche y que después del partido, como no hay lugar en ningún hotel, van a dormir en las plazas hasta que sea la hora de irse”.
#SuperCopa El camino a Mendoza para los hinchas de Boca, de acuerdo a la sugerencia de los organismos de seguridad. pic.twitter.com/2EVFJ9AXRH
— Boca Jrs. Oficial (@BocaJrsOficial) March 13, 2018

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— River Plate (@CARPoficial) March 13, 2018

Sí. Mendoza está colmada de pasión. Una muestra fue la que se vio en el Estadio Vicente Polimeni de Las Heras. Allí se enfrentaron los equipos senior de Boca y de River. Por el lado Xeneize estuvieron Carlos Fernando Navarro Montoya, Facundo Imboden, Néstor Fabbri, Aníbal Matellan, Leonardo Luppino, José Basualdo, César La Paglia, Roberto Pompei, Marcelo Delgado y Emanuel Ruiz, dirigidos por Enrique Hrabina. Por el del Millonario jugaron Oscar Passet, Lucas Mareque, Guillermo Rivarola, Ariel Franco, Alejandro Montenegro, Luis Lobo, Gustavo Zapata, Juan José Borrelli, Ramón Medina Bello y Leonardo Astrada, todos al mando de Pedro Vega.

Y la gente acompañó de a miles. El estadio lució colmado con cerca de 2000 personas que alentaron sin parar, que se chicanearon con cantos, que reconocían las jugadas de los suyos y abucheaban a los otros, que saltaban, que cantaban, que vivieron una fiesta inolvidable frente al disfrute de tener a escasos metros esas viejas glorias, que en algunos casos conservan intacto el talento y otros las mañas. El Superclásico Senior terminó tres a tres con gol de Chelo Delgado (¿cuándo no contra River?), de Pompei y de Lobo, en contra, para Boca, mientras que para River marcaron Borrelli, Mareque y Franco.
Fueron dos tiempos de 20 de pura emoción. “Somos rivales, no enemigos”, fue el lema del partido y los protagonistas, más allá de algún roce o reclamo, supieron mantener. “Eventos como este son importantes para bajar los decibeles para el partido que todos quieren ver”, djio Rivarola. “Esperemos que la gente entienda que River y Boca van a competir, sí, van a querer ganar, sí, pero al final sólo van a jugar un partido de fútbol”, expresó Basualdo.

Al término del partido los hinchas tomaron rumbo a sus destinos con las banderas de sus equipos en alto. Lucían orgullosos sus camisetas, apostaban para el partido de verdad, el que se espera hace tanto tiempo. Nada menos que hace casi 32 años tras aquella final del Nacional 76 que reunió en cancha de Racing a los máximos rivales del fútbol argentino por primera y, hasta el de esta noche en el Malvinas Argentinas, única vez en una final que ganó Boca con el gol de Rubén Suñé.
(Twiiter)(Twiiter)Hoy la historia los vuelve a reunir en una definición, pero ahora en Mendoza, una ciudad que se enorgullece de haber sido elegida como sede de la final de la Supercopa Argentina entre Boca y River, pero que lleva de fondo una nostalgia indisimulable por un momento económico difícil, que le ha puesto el freno de mano a una metrópolis pujante.
“Yo no sé si los de antes eran buenos o malos. Lo que sé es que los de ahora quieren un país para ricos. Acá un sueldo promedio es de 12, 14 mil pesos, y un alquiler de dos ambientes te cuesta 7 mil. ¿Cómo se hace? Yo me paso 15 horas por día arriba del taxi y a mi hija sólo la veo dormir porque el resto del día no estoy. Y aún así es muy difícil juntar el mango, casi imposible”, relata con angustia José.

 
“No, acá se trabaja para el día a día”, dice Marcela, dueña de un pequeño polirubro. “Es que lo que hoy te sale 10 pesos mañana no sabés, porque los precios se disparan segundo a segundo”, lamenta.

José, el taxista, sentencia: “Hoy $100 no son nada, pestañeaste y se te fueron… ¿Pero sabés lo que cuesta conseguirlos?”.

En Mendoza hay espacio para mucho. Una fiesta de música electrónica que convocó a miles, la cumbre del BID, la máxima organización financiera internacional, el paseo por sus clásicos viñedos por los que los turistas hacen largas filas y mucho más. Pero el partido de esta noche paraliza todo, es el tema de charla en en los quioscos, entre los porteros de edificios y las mesas de los bares. En Mendoza, sin embargo, lo que importa es la gran final. El Superclásico ya se juega.

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