UN INNOVADOR INDIO GANÓ EL NOBEL DE ARQUITECTURA

Balkrishna Doshi no solo habla de sus edificios. Este arquitecto, planeador urbano y profesor habla de cómo sus edificaciones tienen como propósito fomentar un sentido de comunidad, de cómo el espacio puede promover la paz interna o de cómo las ciudades pueden contribuir a la salud de una sociedad. Considerado un pionero de las viviendas de bajo costo, Doshi, de 90 años, acaba de recibir el Premio Pritzker 2018, el más grande honor de la arquitectura. Es el primer galardonado de India y trabajó con los grandes maestros arquitectónicos del siglo XX como Le Corbusier y Louis Kahn.pritzker 2018 Balkrishna Doshi indio de 90 años gana el maximo premio de la arquitectura “Lo que sucedió es algo maravilloso”, dijo en una entrevista telefónica reciente desde su casa en Ahmedabad, una ciudad que alguna vez fue el centro de la lucha pacífica por la independencia en India. Doshi, el galardonado número 45 del Pritzker, recibirá el premio en el Museo Aga Khan de Toronto en mayo. Sin embargo, la carrera de setenta años de Doshi siempre se ha tratado de mucho más que los premios —de los cuales tiene muchos— o del renombre internacional.Una galería de arte subterránea en Ahmedabad, India diseñada por Balkrishna Doshi, ganador del Premio Pritzker de arquitectura 2018. Doshi se ha dedicado a temas como el bien social y la sostenibilidad, y se lamenta por la cultura y por su profesión puesto que piensa que están muy centradas en lo monetario. “Todos están esperando las ganancias financieras todo el tiempo… ese no es el único objetivo de la vida”, comentó. “Creo que hace falta considerar el bienestar”. Doshi explicó que cuando habla de bienestar se refiere a consideraciones como de qué manera podemos “conectarnos con el silencio”; cómo “la vida puede vivirse a tu propio ritmo” y modos para impulsar que se use menos el automóvil. El arquitecto ha aportado este tipo de pensamiento filosófico a proyectos como su Vivienda de Bajo Costo Aranya (1989), donde más de 80.000 residentes con ingresos medios y bajos ahora viven en hogares que van de unidades modestas de una sola habitación a las casas espaciosas, con patios compartidos para las familias.También diseñó viviendas de ingresos mixtos para una corporación de seguros de vida en Ahmedabad (1973), la cual combina viviendas para familias con distintos ingresos en tres niveles de un bloque piramidal que se unen a través de una escalera común. El Plan Maestro y Diseño Urbano de Vidhyadhar Nagar (1984) tiene canales para captación y distribución de agua.Un complejo de casas, patios y caminos de bajo costo diseñado por Balkrishna Doshi, ganador del Premio Pritzker 2018 de arquitectura. “La vivienda como refugio solo es uno de los aspectos de esos proyectos”, mencionó el jurado Pritzker en su condecoración. “Toda la planeación de comunidad, la escala, la creación de espacios públicos, semi públicos y privados son un manifiesto de su entendimiento de cómo funcionan las ciudades y la importancia del diseño urbano”. El énfasis de Doshi en los espacios comunitarios se refleja en su propio estudio y espacio laboral, Sangath (que se traduce del védico como “moviéndonos juntos”), el cual incluye un jardín y un anfiteatro exterior: espacios diseñados para fomentar el intercambio de ideas. El azulejo de mosaico en su estudio también aparece en el techo ondulante de la galería de arte subterránea de Doshi en Ahmadabad, Amdavad ni Gufa (1994), que incluye obras de arte de Maqbool Fida Husain. Doshi describió el proyecto de la galería como “un desafío entre un artista y un arquitecto para dar a luz lo más inesperado”. “Buscar lo poco común implicó plantearse preguntas fundamentales”, agregó, “como el significado de la función, del espacio, de la tecnología, la estructura y la forma”.Un patio de la Universidad CEPT en Ahmedabad, India, diseñado por Balkrishna Doshi, ganador del Premio Pritzker 2018 de arquitectura. Su obra es muy evocativa de la historia y la cultura indias, y se inspira en la grandeza de los santuarios y los templos, el bullicio de las calles urbanas y los materiales locales como los que había en el taller de muebles de su abuelo. No se dispone a diseñar una estructura icónica. En cambio, Doshi aborda sus proyectos con el objetivo de alimentar sociedades miniatura que los residentes pueden expandir y animar con el tiempo. “La arquitectura no es un edificio estático, sino un ser vivo”, añadió. “¿Cómo agregamos cafeterías, restaurantes, librerías para que pueda usarse el edificio? ¿Podemos darle vida a lo que creamos?”. “¿Cuál es el papel de la arquitectura actualmente?”, preguntó Doshi. “¿Seremos proveedores de servicios para un solo cliente o vamos a ser útiles para la sociedad en general?”.

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