“Está lleno de obsecuentes y chupamedias”

Pasan los días y crece la expecativa por el estreno de El marginal 2, la serie de ocho episodios de 48 minutos producida por Underground (Sebastián Ortega, Pablo Culell) que se estrenará en la TV Pública una vez finalizado el Mundial de Fútbol de  Rusia. En esta nueva temporada, al elenco que integraron en la primera parte Juan Minujín, Nicolás Furtado, Gerardo Romano, Claudio Rissi, Carlos Portaluppi y Martina Gusmán se sumará Verónica Llinás, quien encarnará a Rita, una asistente social que trabaja desde hace años en el violento penal donde se desarrolla la acción y que espera jubilarse en breve. “Es una mujer muy cansada de ese trabajo, que naturalmente no es fácil. Contar más sería ‘spoilear’, así que prefiero mantener la reserva dice la experimentada actriz. “La mía es una participación especial y estoy muy, pero muy contenta de haberla hecho porque El marginal 2 se viene con todo: va a ser una historia muy cruel, sí, pero también muy interesante”, agrega.  

En breve, además, se reestrenará en el Gaumont Adiós entusiasmo, la película del colombiano Vladimir Durán que inauguró una nueva temporada de la legendaria Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín. “Tenía buenas referencias de Vladimir por mi hermano (el cineasta Mariano Llinás), pero además cuando leí el guión me interesó la historia, que es bastante inusual –cuenta la actriz–. También me gustó el elenco en el que pensó el director y percibí que había posibilidades de jugar con mi personaje, así que me entusiasmé. Siempre estoy atenta cuando me tocan roles secundarios porque hacer un trabajo de composición para dos minutos de película no vale la pena. Pero esta vez sentí que podía desarrollar un buen trabajo y ahora, con el resultado a la vista, veo que no me equivoqué”.

La convocatoria para este papel llegó en el marco de un difícil para el cine argentino: las demoras en el otorgamiento de créditos y subsidios por parte del Incaa ya ha motivado más de un reclamo de directores, productores y actores argentinos. “Hay un ajuste general y el cine no escapa a esa lógica –señala Llinás–. Yo no me puedo quejar porque tengo trabajo y puedo elegir, pero veo que muchos compañeros no la están pasando bien. Y me preocupa mucho el futuro. Ojalá no se desarticulen algunas políticas culturales que estaban buenas. No sé muy bien cuál es el plan de este gobierno en ese sentido. Si lo único que importa es la gran taquilla estamos en problemas. Ya en televisión pasó lo de Fanny, la fan, que fue levantado muy rápido por las exigencias del rating. Casi no le dieron tiempo a que reaccionara y la mandaron a internet. Esa exigencia de rendimiento inmediato que hoy está tan en boga anula la posibilidad de experimentar con produ-cciones que no sean las más comunes, las que vemos todos los días. De esta manera solo vamos a ver refritos de cosas que ya funcionaron”.

Protagonista de una época fermental de la cultura porteña allá por los 80, cuando las Gambas al Ajillo, el grupo que integraba con  Laura Market, María José Gabin y Alejandra Flechner, eran una de las atracciones del mítico Parakultural, Llinás observa un presente lleno de incertidumbre: “Hay un piso no muy firme para construir cosas. Mi sensación es de cimbronazo, de poca claridad, de un reacomodamiento que no sé bien cómo terminará. En mi opinión, un ciudadano común debe tener siempre una mirada crítica. El poder siempre tiende a corromper, así que conviene estar atentos y no confiar demasiado. Está bueno decir lo que nos parece que no está bien. Y algo que decididamente no está bien es que la política se haya convertido en una especie de gran partido de fútbol. Hay una especie de obediencia debida al espacio político con el que simpatizás que para mí impide pensar. Hay poco pensamiento y mucha emoción. Escuchar al otro siempre es una buena medida. En las redes sociales a mí me han acusado de kirchnerista y de macrista. Creo que también dejé de ser argentina y ahora soy boliviana. Mucha gente inventa cosas demenciales. Y está lleno de obsecuentes y chupamedias”.

 

Futuro cercano

“Para mí no es fácil saber qué decir sobre este tema, porque el movimiento feminista no es una cosa fija, va tomando diversas formas y se debe a debates internos –opina Verónica Llinás, a un mes de la multitudinaria marcha que se llevó a cabo en Buenos Aires el 8 de marzo pasado, Día Internacional de la Mujer–. Con algunas cosas me identifico y con otras no. Un paro lo deben hacer quienes están en relación de dependencia. Y yo me considero ‘socia’ en este caso. Me parece que con los hombres se puede pensar la relación como una sociedad, justamente. Adhiero a la causa, por supuesto, porque la mujer no tiene los mismos derechos que el hombre y debería tenerlos. Pero el modo en el que eso se expresa no me convence del todo. Apoyo lateralmente porque a veces, siento que la forma del reclamo no es la mejor”, agrega la actriz, que trabaja ahora en una nueva versión de El submarino, una obra teatral de los brasileños María Carmen Barbosa y Miguel Falabella que ella misma protagonizó con Diego Peretti a fines de los 90 y que ahora dirigirá, con Daniel Hendler y Laura Cymer en los roles principales. Llinás también iba a ser parte del staff del nuevo programa de Antonio Gasalla, con Marcelo Polino en el equipo y por El Trece, pero esta semana se supo que el proyecto naufragó porque el canal pretendía que fuera en un segmento que Gasalla consideró inapropiado (20.30, fuera del horario de prote-cción al menor).

Fuente