Aumento de tasas más venta de dólares: ¿suficiente para contener la inflación?

El Banco Central (BCRA) dio a conocer los resultados del relevamiento de expectativas de mercado (REM) correspondientes al mes de abril. El REM es un seguimiento que realiza el BCRA de los pronósticos macroeconómicos que regularmente realizan analistas especializados, locales y extranjeros, sobre la evolución de cinco variables de la economía argentina: inflación, tasa de interés de política monetaria, tipo de cambio nominal, tasa de crecimiento y resultado primario del sector público nacional no financiero (SPNF).Los resultados de abril muestran que los analistas esperan que en 2018 la economía crezca 2,5% (sin cambios respecto al relevamiento previo). Se corrigió al alza, para todos los períodos relevados, el pronóstico de tasa de interés de política monetaria. Los participantes prevén que, a fines de 2018, se ubique en 24,5% (+200 puntos básicos en relación con el relevamiento previo). Se corrigió al alza el tipo de cambio, para fines de 2018 los analistas proyectan un tipo de cambio nominal de 22,6 pesos por dólar promedio mensual (frente a los 22,5 del mes anterior). Se corrigió a la baja el déficit primario nominal del SPNF, proyectado en 400 mil millones de pesos para 2018 (-10 mil millones de pesos respecto del relevamiento previo).Con respecto a la inflación, los resultados muestran un aumento en las expectativas de inflación para este año. La inflación proyectada es de 22% (+1,7 puntos porcentuales con respecto al REM de marzo).Esta es la duodécima corrección consecutiva al alza que realizan los analistas. Es decir, las expectativas de inflación vienen subiendo ininterrumpidamente desde mayo de 2017. La corrección más importante se produjo luego de la conferencia de prensa del equipo económico, el 28 de diciembre del año pasado, en la que se comunicaron las nuevas metas de inflación.Atrás quedó la meta original de inflación del 10% (+-2) del BCRA para este año, la inflación promedio del 15,7% establecida en el presupuesto 2018, e incluso la meta del 15% recalibrada por el equipo económico.Es cierto que la tasa de inflación de 24,8% en 2017 fue considerablemente menor al 40,3% de 2016. Es cierto también que en los últimos dos años hubo un importante ajuste de las tarifas de los servicios públicos. Sin embargo, la inflación parece haberse estancado en torno al 25%, inflación promedio anual de los últimos 13 años —en los tres primeros meses de 2018, la inflación interanual continúa en el 25 por ciento.Tanto desde el Gobierno como desde el BCRA confían en que la inflación cederá a partir de mayo. Incluso el presidente del BCRA dijo que subirá la tasa de interés de referencia si la inflación no desacelera durante el quinto mes del año. Sin embargo, y mucho antes de lo previsto, el BCRA subió dos veces la tasa de referencia por las presiones sobre el tipo de cambio.Estas presiones sobre el tipo de cambio fueron producto de una combinación de mala suerte y malas políticas. La mala suerte vino por el lado del fortalecimiento de la economía de Estados Unidos que llevó al país del norte a subir las tasas (bono del Tesoro a 10 años), lo que se sumó a las especulaciones acerca de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) haría lo mismo (y finalmente no sucedió). Esto ocasionó una salida de fondos de los mercados emergentes, salida que en nuestro país se agravó por malas políticas como la colocación del impuesto a la renta financiera para no residentes.Además, aparecen en el horizonte algunos factores que pueden acentuar la mala suerte. Por una parte, la Fed tiene proyectada al menos dos subas de tasas en lo que queda de 2018. Esto encarecería el endeudamiento externo, lo que dificultaría el gradualismo y obligaría al Gobierno a recurrir a otras fuentes de financiamiento, presionando también sobre el tipo de cambio y trasladándose a los precios. Por otra parte, el precio del barril de petróleo superó en abril los 70 dólares —el más alto en tres años. De mantenerse en estos niveles, presionará sobre los precios de los combustibles (sumado al tipo de cambio), lo que se trasladará a gran parte de los precios de la economía.A pesar de que habrá un menor ajuste de precios regulados en el segundo semestre y que la política monetaria será más contractiva, esta volatilidad del tipo de cambio no estaba prevista por el BCRA. Un BCRA que está dispuesto, y así lo ha demostrado, a aumentar la tasa de referencia y a vender dólares si la inflación no cede y las presiones sobre el tipo de cambio continúan. Habrá que ver si esto es suficiente para contener la inflación.El autor es economista.

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