La participación de los productores de alimentos en el precio final es la más baja desde mayo de 2017

Sube el dólar, y la brecha de los precios no se queda atrás. El nuevo Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elaboró la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), reveló que la distorsión de precios entre lo que paga el consumidor y lo que recibe el productor por los alimentos agropecuarios, subió 1,9% en abril, alcanzando un valor promedio de 4,84 veces.Con la ampliación de la distorsión en abril, la participación promedio del productor en el costo final bajó un punto porcentual, de 23,7% en marzo pasó a 22,8% en abril, siendo la cifra más baja desde mayo de 2017De acuerdo al IPOD, los productos con mayores diferencias entre el importe de origen y el de destino en abril, fueron: la pera con una disparidad de 9,4 veces; la manzana roja 8,3 veces, el arroz 6,23 veces; la carne de cerdo 6,07 veces y el pimiento con una desigualdad de 6,05.Los cinco alimentos se ubicaron en el rango de desproporciones “muy altas”. Mientras que los productos con menores desigualdades resultaron ser, el huevo con 2,26 veces y la cebolla con 2,51 veces, los dos con brechas “bajas”.De los 25 productos analizados por la CAME, en 15 se registraron bajas en los desembolsos pagados al productor, que en la mayoría de los casos no se trasladaron en igual magnitud en los costos al público. No obstante, indicaron que “incluso en alimentos como el huevo, el novillo, la manzana y el arroz, aún con caídas en lo que se le abonó al productor, las cifras en la góndola, subieron”.Ante este panorama, la Confederación explicó que las desigualdades son muy dispares según el producto, región, tipo de comercio, época del año y que en general, están determinadas por un conjunto de comportamientos. Para la entidad, algunos son especulativos de diferentes actores del mercado, básicamente de las grandes cadenas de supermercados que se abusan de su posición dominante y otros, son factores comunes como la estacionalidad, que afectan a determinados productos en algunas épocas del año, o los costos de almacenamiento y transporte.El fenómeno de la lechugaEn sintonía con las grandes disparidades, un producto que merece especial atención en este análisis, es la lechuga, quién en los últimos días ha cobrado fama en la góndola por su precio. Al respecto, desde la CAME aclararon que “al día de la publicación del Ipod, el precio del kilo de lechuga, según barrio y verdulería, superaba los $ 100, lejos de los $ 41 del día en que se efectuó el relajamiento”.El incremento de la hoja verde se debe a las intensas lluvias que azotaron los cinturones hortícolas bonaerenses y santafesinos.En este sentido, dijeron que “la participación de los intermediarios en los importes se acentuó y algunas verdulerías ya estaban comercializando productos provenientes de Mendoza”.Por su parte, la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), también salió a explicar los motivos del aumento y a reclamar política para el sector. Tan es así que para la organización, el incremento del precio de la verdura en general es responsabilidad del sistema de comercialización y la falta de políticas públicas, no del productor. “El caso de la lechuga es el más emblemático”, apuntaron.Al respecto, argumentaron que “el precio que cobra cada familia productora aumentó solo en un 20%, mientras que las cadenas de supermercados y verdulerías, aumentaron más del 300%”. Para la UTT, esto se debe a las distorsiones y la especulación propias de un mercado concentrado. “La lechuga, al ser el producto que más se consume y más se demanda, es donde más se siente la diferencia del precio”, precisaron.En cierta sintonía con la CAME, explicaron que por la gran cantidad de precipitaciones registradas estas semanas, parte de las quintas se encuentran bajo agua, por lo cual los pequeños productores del cinturón hortícola que abastecen Capital Federal perdieron cerca del 40% de la producción. De acuerdo a lo informado las pérdidas se centran en verdura de hoja como acelga, apio, rúcula, lechuga, entre otras.Según la UTT, esta situación va a continuar hasta que cambien las condiciones climáticas, baje el agua acumulada y se puedan reiniciar las labores en las quintas. Por último, enfatizaron: “Esto ocasiona grandes pérdidas económicas para miles de familias del cinturón hortícola”. 

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