Brasil reduce su tasa de crecimiento al 2,5% anual por la crisis global

El gobierno brasileño tuvo que revisar, hacia abajo, su pronóstico de crecimiento de la economía para este año. Fue lo que admitió en “call conference” con la prensa extranjera, entre ellos Clarín, el ministro jefe del gabinete federal, Eliseu Padilha. Reveló que en vista de los datos del primer trimestre, donde la actividad productiva registró un retroceso al igual que el empleo, la previsión actual para 2018 es de 2,5% de aumento del producto bruto interno, menor al 3% previsto a comienzos del año. El funcionario, que pertenece al círculo íntimo de Michel Temer, dijo sobre la Argentina que “hay un respeto irrestricto y una admiración por el presidente Mauricio Macri”. Y ratificó el “total apoyo” al “país hermano”, al tiempo que negó cualquier posibilidad “de contagio”. –Los datos indican que los resultados económicos en Brasil distan de ser los esperados, tanto sea en el crecimiento como en el empleo. ¿Cuál es la razón? Preguntaron los corresponsales internacionales. –En 2016, hace dos años, recibimos el país en la peor crisis económica, con una caída profunda del PBI y con aumento del desempleo. Luego, el año pasado logramos superar esa situación y hubo un crecimiento de 1% del PBI. Este año se había calculado al principio que sería de 3% pero revisamos nuestra proyección luego de un primer trimestre con resultados por debajo de lo esperado. Así que ahora, en una posición conservadora, pensamos que la suba estará alrededor de 2,5%. Preferimos no trabajar con un nivel superior a ese. –Hace un año se conocieron las denuncias contra el presidente Michel Temer que llevó al Congreso a votar su permanencia. ¿Cómo incidió esto en la política y en la economía? –Hace un año tomó estado público una grabación muy mal traducida para la opinión pública y que causó grandes perjuicios. Primero porque durante un tiempo restó energía al gobierno y al Parlamento para hacer las reformas necesarias, básicamente la del sistema previsional. Se perdió tiempo analizando esos tópicos y tuvimos que discutirlos con nuestra base parlamentaria. Estamos seguros, por ejemplo, que la situación fiscal de Brasil sería hoy muy diferente, si hubiéramos logrado resolver el tema jubilatorio. Pensamos, también, que todavía hay muchos interrogantes en esta campaña electoral. La pregunta es qué compromiso tendrá el próximo gobierno en el combate a la corrupción y en las reformas esenciales. –¿Por que la popularidad del presidente Temer está tan baja y que torna tan difícil encontrar un candidato que defienda la agenda del gobierno? –Toda la población está a favor de las medidas económicas y sus resultados. Se han generado empleos y se retomó el crecimiento de forma constante. Y en ese sentido creemos que estamos en el rumbo cierto. Ocurre que el presidente fue atacado moralmente y eso trajo perjuicios políticos. –¿Esto no inhabilita la candidatura del presidente para su reelección? –El presidente Michel Temer es uno de los nombres disponibles en el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) para la candidatura presidencial. El otro postulante del partido es el ex ministro de Hacienda Henrique Meirelles. Los dos nombres son la clave del éxito de lo que ocurrió en la economía brasileña y de los avances en el plano institucional. El presidente Temer es quien está más habilitado a defender su gobierno. –Los datos económicos registran una caída del empleo y de la actividad económica ¿Qué esperar para el resto del año? –Primero quiero aclarar que podemos citar varios casos donde se han creado empleos y se ha crecido. Es el caso agrícola y de automóviles. Por otro lado queremos remarcar que Brasil es destino grande de inversiones internacionales. Pero no podemos desconocer las circunstancias económicas internacionales. En cuanto al empleo, quisiera señalar que, si bien es el último a ser impactado por la crisis, también es el último en verse beneficiado por la recuperación. Creo que vamos a tener saldo positivo en mayo de este año respecto de 2017 y ese será el tono hasta fin de año. –¿Cómo evalúa el gobierno brasileño la situación argentina? –Primero, nuestro respeto y admiración al presidente Mauricio Temer y su gobierno. Es un país hermano, en América Latina, que busca el apoyo del FMI. Lo vemos como muy positivo. Tenemos solidaridad y estamos prontos a apoyarlo en todo lo que podamos. No creemos por otro lado en ningún contagio. Nosotros tenemos autonomía, y Argentina la suya, no hay ningún problema en las cuentas externas entre los dos países. Argentina fue muy celebrada y en el medio del camino pudo encontrarse con algunas sorpresas. Por eso tiene que buscar el apoyo internacional.

Fuente