Operación Overlord: la estrategia para derrotar a Hitler que desembocó en el Día D

Faltaba poco para las 6:30 hs. de la mañana del 6 de junio de 1944 cuando empezaron a abrirse las puertas de las primeras embarcaciones, que en minutos se transformaron en rampas desde donde avanzaron miles de soldados aliados. Horas antes, más de 24.000 paracaidistas aliados se lanzaban desde el aire con el objetivo de perforar las líneas enemigas y desparramarse por el norte de Francia para volar puentes, atacar bases alemanas y destruir toda la artillería enemiga posible. Se preparaba el terreno para el inicio de lo que luego se transformaría en una jugada de guerra crucial para la derrota del nazismo y un hito histórico de la Segunda Guerra Mundial: el desembarco de Normandía.”Están a punto de embarcar en la Gran Cruzada para la que nos hemos preparado estos meses. Los ojos del mundo están posados sobre ustedes. La esperanza y las plegarias de millones de americanos marchan con ustedes, que conseguirán destruir la maquinaria de guerra alemana”. Esta escueta carta leyeron los miembros de los pelotones de paracaidistas aliados antes de iniciar el despegue hacia Normandía. Quien firmaba la misiva era el Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas: Dwight D. Eisenhower.Pero la planificación comenzó un tiempo antes y fue craneada en conjunto por EE.UU., Inglaterra y Canadá. Los principales estrategas fueron los generales Dwight Eisenhower de EE.UU. y Bernard Montgomery de Inglaterra. La estrategia conjunta incluyó un falso puerto de desembarco y hasta artillería, armas y tanques de guerra inflables en réplica 1:1 para despistar. También comunicaciones abiertas por radio informando sobre el inminente desembarco en el Paso de Calais, el falso ingreso elegido por las tropas aliadas, ya que al estar muy cercano a la costa de Inglaterra, se descartó por ser demasiado obvio. Así y todo, Hitler y su ejército nazi cayeron en el engaño. Gran parte de las divisiones alemanas y rampas de lanzamiento para misiles V1 se encontraban apostados en la zona de Calais, hecho que hizo bajar la guardia en otros lugares como Normandía.Los estrategas británicos idearon una alternativa ingeniosa. Construyeron en Inglaterra enormes cajas huecas de cemento concreto y las remolcaron hasta la costa francesa. Allí eran hundidas, formando un puerto artificial. Fueron conocidas por su nombre en clave: Mulberries.Estos puertos portátiles recibían combustible a través de una manguera tipo conducto, desenrollada desde enormes carretes en el fondo del mar. Este sistema montado tenía una longitud de 160 kilómetros. En el extremo británico se enviaba el combustible desde una estación de bombeo en la isla de Wight, que estaba camuflada como una heladería.El gran problema que tenían las tropas aliadas, por experiencia de sus últimos intentos de combate en costas occidentales, era cómo sacar las primeras tropas de la playa sin que fueran víctimas de la despiadada artillería de Hitler. Para resolver esto, derivaron la responsabilidad en el General Percy Hobart, pionero de la guerra blindada, quien diseñó varias máquinas ingeniosas (que luego los propios soldados apodaron “Funnies”), y que incluía todo tipo de tanques tuneados: flotantes, lanzallamas, antiminas con rotores, con bobinas para preparar rutas firmes sobre la arena, una rampa blindada para trepar rompeolas, un portador de fardos de leña para remontar trincheras y un tanque/puente para obstáculos más largos.Todo esto mientras en Paso de Calais se montaba lo que se conoció como Operación Bodyguard. Una enorme y compleja estrategia de engaño. Para ello crearon una unidad militar ficticia, el conocido Primer Grupo de Ejército de EE.UU o por sus siglas FUSAG, ubicado en Kent, justo frente a las costas francesas de Calais. Esta pantomima estuvo a cargo del General George Patton, célebre por haber sido retirado de Sicilia por abofetear soldados con “neurosis de guerra”.Así y todo, y a pesar de la poca presencia alemana, las costas de Normandía no estaban para nada descuidadas. La estrategia de Hitler, ejecutada por el mariscal Rommel, tenía por objetivo no permitir a las tropas Aliadas pasar más allá de la arena una vez desembarcados. “El desembarco se resolverá en la playa, y será el día más largo de toda la guerra”, expresó Rommel. A lo largo de las arenosas playas de Normandía fueron enterradas más de 6 millones de minas, fueron construidos cientos de bunkers de hormigón con cañones y artillería pesada.Se levantaron 10.000 fortificaciones distintas repartidas por puntos muy diversos. Junto a las orillas y en los primeros metros de arena se implantaron estructuras de acero para impedir el paso de vehículos. Se clavaron troncos, se fijaron estacas, se cavaron zanjas, se amontonaron piedras, se acoplaron trípodes de hierro y se instalaron unas minas atadas a palos de madera conocidas como los “espárragos de Rommel”.Inicialmente, el desembarco en las playas de la región francesa de Normandía estaba organizada para mediados de mayo, luego para el día 5 de junio de 1944, pero debió suspenderse debido a sucesivas inclemencias climáticas. Pero la operación era inminente ya que debido a la logística no podía demorarse mucho más en el tiempo. Fue una carrera contrarreloj. De ella participaron casi 180.000 soldados: 100.000 americanos, unos 60.000 británicos y 17.000 soldados canadienses.El mapa final del desembarco se repartió, bajo las decisiones de la Fuerza Expedicionaria Aliada de Eisenhower, en cinco playas específicas bautizadas en clave. Dos de ellas fueron Utah y Omaha, al oeste (reservadas para el I Ejército Estadounidense del general Omar Bradlley). Las tres restantes fueron llamadas Gold, Juno y Sword, hacia el este (a cargo del Ejército Británico-Canadiense del mariscal Bernard Montgomery y el general canadiense Miles Dempsey.Los datos precisos del ataque no los conocían ni siquiera los soldados que participaron en aquella batalla. Lugar, fecha y hora del desembarco se mantuvieron en secreto para garantizar el éxito de la operación. En Francia en aquel momento se encontraban 55 divisiones alemanas, pero, debido al secretismo de la operación, solo 8 pudieron llegar al lugar del ataque. La fecha y el momento del ataque fueron fijados después de la reunión que mantuvieron en Teherán los mandatarios de Gran Bretaña, EE.UU. y la URSS, Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt y Iósif Stalin, respectivamente.Desde Inglaterra, apenas pasadas las 00:00 horas del 6 de junio, despegaron más de 800 aviones de transportes C-47 Dakota enlazados con planeadores Horsa que albergaban a los 13.000 paracaidistas. Una anécdota estratégica más que interesante fue la maniobra de distracción sobre la ciudad francesa de Caen, donde cientos de bombarderos Lancaster lanzaron desde el aire paracaídas con muñecos de goma con pequeños explosivos que detonaban al tocar suelo. Esta maniobra distractiva confundió por completo a los soldados germanos, quienes dando por cierto que se trataba del ataque principal, se trasladaron a la zona de señuelo llevando consigo toda la guarnición antiaérea. Una hora después, más de 8.000 soldados británicos saltaron desde las aeronaves C-47 sobre la zona liberada.Pero el ejército nazi no dio tregua. La masacre comenzó en el aire. Gran parte de los C-47 explotaban ametrallados. Los paracaidistas empezaron a saltar en medio del ataque. Cada soldado llevaba un equipo de más de 60 kg. Muchos murieron por las balas abatidos en pleno descenso.A los soldados que llegaron a tocar tierra, los esperaban los alemanes y los acribillaban a balazos. Varios de ellos aterrizaron en zonas equivocadas, en pleno bosque normando y sobre algunas aldeas, o en pantanos en donde muchos perecieron ahogaron. Miles de paracaidistas se encontraban de repente desparramados, solos, perdidos y desorientados.El combate aquel Día D fue durísimo y muy sangriento. Casi 14 horas duró todo el despliegue del Desembarco de Normandía. Pero el resultado fue positivo. La Gran Muralla del Atlántico que habían tardado 4 años en construir fue superada por los aliados en poco más de medio día. Mucho influyó quizás la mala suerte de que Hitler se encontraba durmiendo aquella madrugada y nadie se animó a despertarlo para darle la mala nueva, y que Rommel había viajado a Alemania a festejar el cumpleaños de su esposa. Coincidencias, casualidades o no. Pero podrían haber resultado fatales. Si Hitler hubiese tomado la decisión aquella madrugada de mover entera toda la División Panzer quizás otra hubiese sido la historia.La incursión masiva Aliada en Normandía fue ni más ni menos que la apertura del tan esperado segundo frente que se sumaba al solitario Stalin. La Alemania nazi ahora estaba presionada por la Unión Soviética al Este y por los Aliados en el Oeste. Rommel exclamó al final de aquel 6 de junio de 1944 algo que varios meses después se convirtió en realidad :”La guerra está perdida”.SEGUÍ LEYENDO: Intelectuales nazis, aguas termales y un submarino: la insólita teoría de la vida de Adolf Hitler en Colombia

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