Cómo es la habitación de Saint-Exupéry, el autor de “El principito”

En el centro de Toulouse, Francia, un edificio de ladrillo rojo alberga el hotel Le Grand Balcon. Y aunque no llama la atención más que por el aspecto impoluto, propio de los establecimientos de alta categoría, sus paredes rezuman historia.Luego de pisar el bonito mosaico de la entrada, en un discreto rincón de la cafetería, el visitante se encuentra con grandes fotografías de míticos pioneros de la aviación comercial: Pierre-Georges Latécoère, Jean Mermoz, Henri Guillaumet y un tal… Antoine de Saint-Exupéry.Mirá también ¿Por qué las sábanas de los hoteles son blancas?Este hotel fue hace un siglo el cuartel general de los hombres que pusieron en marcha la primera línea aérea para transportar el correo entre Toulouse y Dakar –entonces colonia francesa–, utilizando como puntos intermedios de descanso y abastecimiento los aeródromos de Barcelona, Alicante y Málaga.Entre vuelo y vuelo, pilotos y mecánicos descansaban y se divertían en el hotel. Dicen que Saint-Exupéry, quien después fue escritor y autor de “El principito”, uno de los relatos más célebres de todos los tiempos, era muy dado a bailar tangos. Ocupaba siempre la habitación 32.El mosaico de la entrada del hotel en Francia (guenalle_longy/Instagram).Ese cuarto, convertido en suite y amueblado con esmero, de forma tal que recrea la atmósfera de 1930, se ofrece entre todas las opciones de reservas. Pero curiosamente, el hotel publicita la habitación de forma muy discreta en su web oficial.Los vuelos de la compañía Latécoère (que después se convertiría en la mítica Aéropostale y más tarde, en Air France) se llevaban a cabo en limitados aeroplanos de hélice y con poca autonomía. Debían hacer múltiples paradas para repostar. El vuelo inaugural fue de Toulouse a Barcelona el día de Navidad de 1918 y lo protagonizó el propio Latécoère.Los pioneros de la aviación comercial fueron ampliando las rutas. Primero solo iban hasta Marruecos, luego hasta Dakar y, finalmente, hicieron el salto a Sudamérica, cruzando incluso los Andes.Mirá también Conocé la suite de hotel más cara del mundo, que tiene hasta un telescopioSaint-Exupéry, en las largas horas de vuelo (y también tras algún aparatoso accidente), pergeñó los argumentos de sus libros más famosos: Correo del sur, Tierra de hombres, Vuelo nocturno y, por supuesto, El principito.La habitación 32La habitación 32 del Grand Balcon está decorada con muebles de anticuario: una cama de barrotes metálicos, un biombo para cambiarse detrás, una mesa de despacho, un reloj de mesa y el clásico lavamanos.Si las paredes hablaran, quizá contarían sobre las salidas de los pilotos que, al parecer, cuando subían a las habitaciones en compañía femenina –prohibido por las normas– lo hacían con las mujeres subidas sobre sus hombros o “a caballito” para que la escalera de madera solo registrara los pasos de una persona.El rincón de la cafetería donde se encuentra la fotografía de Antoine de Saint-Exupéry en Toulouse (ofmealsandem/Instagram)En Toulouse sigue viva la historia de los pioneros de la aviación. Cada año se rememoran sus rutas, cuando propietarios de aparatos clásicos rehacen parte de los trayectos. El capricho de dormir en la misma habitación que el autor de “El principito” no es un lujo solo al alcance de los jeques, sino accesible para muchos bolsillos: entre 86 y 219 euros según la noche escogida.Fuente: La VanguardiaMirá también Cosas que te podés llevar de la habitación del hotel sin convertirte en ladrón

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