Josh Brolin le teme a su propio éxito

Por TAFFY BRODESSER-AKNEREl domingo 29 de abril, dos días después del inicio del “Verano de Josh Brolin”, sus agentes lo llamaron: “¡El estreno más grande de todos los tiempos, amigo!”, gritaron en el teléfono. Brolin nunca antes había sido la estrella de una película número 1. Colgó y se le ocurrió que tal vez podría aceptarlo. “Sólo disfrútalo por un segundo”, se dijo a sí mismo. Por lo regular no se permite las vueltas de la victoria. Para él es importante que cada papel que acepta le permita tener el suficiente éxito como para alimentar a su familia y seguir trabajando. Pero no quiere convertirse en ese tipo que empieza a analizar su trabajo tímidamente, que arregla su imagen hasta convertirse en alguien que toma pequeñas decisiones y se mantiene seguro. Pero luego llegó el “Verano de Josh Brolin”. ¿Quién iba a decir que alguna vez estaría en dos de los mayores éxitos de taquilla de un verano y que por ello se bautizara todo un verano en su honor? Y, sin embargo, aquí estamos. El “Verano de Josh Brolin” ha visto a Josh Brolin, de 50 años, aparecer en las películas número 1 y 2 de la taquilla al mismo tiempo: como Thanos, un activista del control de la población en “Avengers: Infinity War”, de Marvel, el destacado villano de ese film, y en el papel de Cable, el bot del futuro en busca de venganza en “Deadpool 2”. En su fin de semana de estreno, “Infinity War” recaudó casi 383 millones de dólares internacionalmente. “Deadpool 2” ganó alrededor de 176.3 millones de dólares a nivel internacional durante su primer fin de semana, y aún no se había estrenado en China. Y ahora viene “Sicario: Día del soldado”, donde retoma el papel que interpretó en la primera “Sicario”, un agente militar de cabello cano en una misión de extracción. Ahora, nadie está más sorprendido por el “Verano de Josh Brolin” que Josh Brolin. Pero también lo pone en la situación de resolver cómo manejar el éxito que nunca esperó. “¿Cómo tratas este momento?”, preguntó, sentado en el sofá de la suite del Hotel Greenwich donde siempre se hospeda cuando está en la ciudad de Nueva York. “Éste tiene dos películas, y viene una tercera. Ya ganó más de 2.000 millones de dólares. Eso significa que algo está cambiando para él. OK. Entonces dices: ¿qué significa esto para mí? ¿Trabajo menos?”. Todo esto puede parecerse a demasiada reflexión hasta que uno lo capta: Brolin acaba de poner en orden su vida. Lleva sobrio cinco años y dos años de casado. Había encontrado una trayectoria que funcionaba para él, que era hacer películas no tan exitosas (“Sin Lugar para los débiles”, “Wall Street: El dinero nunca duerme”). Encontró una mujer —Kathryn Boyd de 32 años—, que no activa en él toda la codependencia de sus relaciones anteriores. El actor esperaba el nacimiento de un hijo, su tercero. Acababa de eliminar a muchos de sus demonios, y no estaba seguro de cómo podría interferir el Verano de Josh Brolin con su paz recién encontrada. Josh Brolin, protagonista de las dos películas más taquilleras del verano, tiene que averiguar cómo manejar el éxito. (,Erik Tanner for The New York Times.)Han pasado 33 años desde su debut en el cine en “Los Goonies”. Incluso como hijo del actor James Brolin, el éxito parecía inalcanzable. Después de “Los Goonies” hizo la película de patines “Thrashin” y después de eso, un millón de audiciones. Tenía una inseguridad que le impedía aceptar trabajos que creía que no podría hacer bien. Y así, en el 2002, Josh Brolin empezó a trabajar como especulador en la bolsa de valores. Para entonces, ya tenía dos hijos —que tuvo siendo un veinteañero con su primera esposa, Alice Adair, una actriz. Tenía una hijastra, cortesía de su segunda esposa, Diane Lane. Los llevaba a la escuela. Se levantaba a las 5 a.m. y trabajaba en el horario de las operaciones bursátiles de NY. “Ustedes piensan en mí como soy ahora, y nunca fui como ahora”, expresó. Dejó de fumar hace cinco años. “Simplemente estaba harto. Había llegado a una edad. Tenía como 45 años”. Empezó a robar cigarrillos cuando tenía 9 años y a los 13 ya fumaba con regularidad. Ya era hora. El detalle respecto a hospedarse en la misma suite de hotel todos estos años es que permanece como un museo de las cosas que se han dejado atrás. El actor bebió mucho. Sufrió mucho. Su historia aquí, dijo, “fue realmente dura”. Recuerda haber despertado en la bañera. Recuerda haber despertado en un tazón de fideos con queso. “Causé muchos estragos”, reconoció. Brolin pensó en todas las formas en que había sido descuidado con su vida. No olvida que el viejo caos era terrible. Ése es el problema con el Verano de Josh Brolin. Es muchas cosas buenas, pero también es una amenaza para la vida de la que se acababa de dar cuenta que era suficientemente buena.© 2018 The New York Times

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