Seguir pintando a pesar de perder la vista

Por SERENA SOLOMONPablo Picasso probablemente no estaba pensando en la degeneración macular cuando dijo: “Todo niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo artista una vez que crecemos”.Pero esa cita encierra verdad para Serge Hollerbach, de 94 años, un artista nacido en Rusia y residente de Manhattan quien pintó durante todo el proceso de su pérdida de la vista a causa de la degeneración macular.Thomas Sgouros’s “Remembered Landscape,” 2007, óleo sobre lino (Estate of Thomas Sgouros/Cade Tompkins Projects)Se anticipa que para 2020 la enfermedad afectará a unas 200 millones de personas a nivel mundial —típicamente acabando con su visión central y dejando a la mayoría prácticamente ciega, pero con un remanente de vista.Cuando se empezó a deteriorar la vista de Hollerbach, en 1994, su obra cambió de realismo con una dosis de expresionismo a algo más abstracto.El “Idyll 3” de Lennart Anderson, acrílico sobre lino, 1979-2011, creado antes y después del diagnóstico de su degeneración macular. (Estate of Lennart Anderson, Cortesía de Leigh Morse Fine Arts)Formas definidas cedieron paso a algo más suelto. Los colores cambiaron de tenues a brillantes. Su rígido perfeccionismo quedó en el camino mientras su vista se tornaba borrosa “como agua en los ojos después de nadar”, dijo.Las obras pre y post degeneración macular de ocho artistas, incluyendo a Hollerbach, Lennart Anderson y Hedda Sterne, son el tema de “La persistencia de la vista”, en la Universidad de Cincinnati. La exposición, exhibida hasta el 29 de julio, explora la versatilidad de artistas mientras adaptaban su estilo a la pérdida de visión.El artista Serge Hollerbach ha cambiado su estilo de realismo con una dosis de expresionismo a más abstracto.(,Vincent Tullo for The New York Times.)“Las obras posteriores son hermosas”, dijo Brian Schumacher, uno de los curadores de la muestra. “Existen por derecho propio como obras viables, legítimas y bellas de arte visual”.Una tarde en su estudio, Hollerbach se acercó hasta casi chocar con la cara un vaso de plástico. “Es azul, ¿verdad?”, se preguntó. Proseguiría a crear una escena de playa. Fue un proceso de ir y venir, mientras colocaba el lienzo sobre una mesa plana para aplicar la pintura acrílica de manera que no se corriera. “No puedo realmente ver lo que estoy haciendo”, reconoció al añadir, “lo veré después”.William Thon’s “The Birches” (Farnsworth Museum Insight Painting), 1996 Colección CreditCollection of Nancy WarrenEntre los otros artistas en la muestra está David Levine, cuya “Última batalla” es una obra inconclusa que siguió a su pérdida de la vista. En lugar de rostros detallados como los de sus pinturas anteriores, se apegó a siluetas y omitió los detalles.La exhibición es una extensión del Proyecto de Visión y Arte, financiado por la Fundación Estadounidense de Degeneración Macular. “Es bueno que otros artistas sepan que hay estos recursos disponibles, de manera que no se sientan aislados”, dijo A’Dora Phillips, directora del proyecto.David Levine’s “Vaclav Havel,” 1992, antes de perder su visión. (Collection of AMDF)La inacabada “La última batalla” de David Levine, alrededor de 2007-08, comenzó después del diagnóstico de su enfermedad. (Colección privada.)“La persistencia de la vista” es la prueba de que su pérdida no necesita poner fin a la obra de un artista. La vista de Thomas Sgouros se deterioró rápidamente en el curso de seis meses en 1992 y en ocasiones consideró quitarse la vida, de acuerdo con el catálogo de la muestra. Con el tiempo, adaptó su proceso de pintura para los 20 años restantes de su vida.Para crear la serie “Paisajes recordados”, horizontes de ensueño con colores de crepúsculo, se ubicaba en el lienzo utilizando cinta de enmascarar y una escuadra, y ubicaba a sus colores manteniéndolos del mismo modo en su paleta de pintor.”Sunlight in Forest Glade,” de Dahlov Ipcar, 2015. incompleta, (Colección de AMDF)Cuando William Thon se quedó ciego en 1991, había pintado tantos barcos, pájaros y árboles, que podía continuar haciéndolo “por tacto y por instinto”, dijo Carl Little, un crítico de arte quien lo observó pintar en 1997. En lugar de pinceles, utilizaba sus dedos para palpar mientras creaba, y simplificó su paleta a blanco y negro, creando gradaciones impresionantes.Cuando la degeneración macular se hizo presente en Lennart Anderson, a principios de la década de 2000, las líneas de su obra se relajaron y se redujo la cantidad de detalle. Su adaptación gradual a la pérdida de vista quedó patente en su pintura acrílica de formato grande “Idilio 3”, que es parte de la exhibición. Inició la obra en 1979 y la terminó en 2011, mucho después de que de que su vista deteriorada ya no distinguiera los colores en su paleta.Hedda Sterne’s “Untitled,” graphite and oil pastel on paper.2018 (The Hedda Sterne Foundation/Artists Rights Society (ARS), Nueva York; Colección de AMDF)En su reseña de la serie “Idilios”, el fallecido crítico de arte Hilton Kramer escribió en 2001, “en un mundo de arte más cuerdo que el nuestro, los museos estarían peleándose el honor de montar una retrospectiva importante de la obra de Anderson”.© 2018 The New York Times

Fuente