En Indonesia ordenan a los extranjeros aprender la lengua si quieren un permiso de trabajo

Por JOE COCHRANEYAKARTA, Indonesia — Indonesia facilita a los extranjeros trabajar aquí —pero también tendrán que estudiar.Un decreto del presidente Joko Widodo que entró en vigencia el mes pasado simplifica los procedimientos de Indonesia para otorgar permisos de trabajo a extranjeros, que a menudo se ven obstaculizados por retrasos, negativas arbitrarias y revocaciones, sin mencionar los sobornos obligatorios a empleados públicos tan sólo por sellar el trámite.

Con su última medida, los opositores al presidente Joko Widodo, frente al podio, dicen que está “abriendo las compuertas” para que entren trabajadores extranjeros (Tata Syuflana/Associated Press).

Oculta dentro de la orden está una sección que requiere que todos los trabajadores expatriados se sometan a capacitación en el idioma indonesio, una medida aparentemente inusitada entre cualquier nación del sureste asiático.La comunidad empresarial extranjera ha sido tomada por sorpresa por el decreto.“Nuestros negocios quieren estar aquí e invertir, pero lo que también quieren son reglas predecibles”, dijo A. Lin Neumann, director administrativo de la Cámara de Comercio de EE. UU. en Indonesia, que representa a casi 300 compañías estadounidenses que operan en el país.La orden también se aplica a compañías nacionales, que están reaccionando con alarma.El requisito podría ser un intento de Joko, quien busca su reelección el año entrante, por aplacar a rivales políticos que afirman que está “abriendo las compuertas” a trabajadores extranjeros al agilizar el proceso para obtener permisos de trabajo.Indonesia, con 260 millones de habitantes, tiene unos 126.000 trabajadores expatriados asiáticos y occidentales, un porcentaje bajo comparado con vecinos como Singapur y Malasia.Las quejas se derivan de un alza en el número de obreros chinos que entran ilegalmente con visas de turista para trabajar en proyectos de infraestructura financiados por China. Como trabajadores no registrados, no estarían sujetos a la regla del idioma.Indonesia tiene un historial de décadas de corrupción oficial y es una de las naciones más propensas a los sobornos en Asia. También se mantiene como un mercado difícil de dominar para los inversionistas extranjeros.Joko ha chocado en materia de políticas de inversión extranjera con sus propios ministros del gabinete y su propia burocracia, que a menudo son acusados de estar más enfocados en proteger sus propios intereses que en abrir la economía indonesia.En el 2015, mientras Joko introducía reformas regulatorias, su gobierno adoptó aranceles más altos en más de mil artículos importados, un aumento al que se opuso, pero que no requería su aprobación.“No tiene nada de malo que los trabajadores extranjeros aprendan indonesio”, expresó Johan Budi, portavoz de Joko. “Pero no es obligatorio hablar indonesio”.Entonces, ¿por qué imponer tal regla?“Yo interpreto que el gobierno lo está haciendo para abordar inquietudes sobre trabajadores extranjeros sin tener que anular el decreto polémico”, señaló Marcus Mietzner, catedrático en la Universidad Nacional Australiana, en Canberra.“Eso sería una admisión de que estaban equivocados en esto”, apuntó.© 2018 The New York Times

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