La metieron viva en las heladeras de una morgue, pero se salvó

Por  Kimon de GreefCIUDAD DEL CABO, Sudáfrica – En un accidente automovilístico reciente en una oscura carretera sudafricana, los trabajadores de una ambulancia encontraron a una mujer con heridas graves y sin signos vitales, por lo que la declararon muerta. La trasladaron a la morgue y la colocaron en uno de los refrigeradores… donde, varias horas después, alguien notó que estaba respirando. La mujer fue hospitalizada ese mismo día, el 24 de junio, dijo el suboficial Peter Masooa, de la estación de policía de Carletonville en la provincia de Gauteng. La paciente permanecía hospitalizada y el 1 de julio su diagnóstico era grave, según Lesemang Matuka, un portavoz del departamento provincial de sanidad de Gauteng. El caso está en investigación, de acuerdo con autoridades locales. “Nuestro equipo está devastado… nuestro trabajo es mantener vivas a las personas”, dijo Gerrit Bradnick, gerente operativo de Distress Alert, la pequeña empresa privada de servicios de ambulancia que se equivocó en el diagnóstico de la mujer. “Si hubiera habido alguna señal de que seguía con vida, la habríamos atendido. Ha sido muy traumático para nosotros”. Quienes trabajan en ambulancias en Sudáfrica deben estar registrados ante el Consejo de Profesionales de la Salud, pero Cabo Occidental es la única provincia del país que sí regula a las empresas de ambulancias, y no hay vigilancia del gobierno nacional. “Cualquiera puede tener un servicio de ambulancias; no está regulado en absoluto fuera de Cabo Occidental”, dijo Jo Park-Ross, paramédica practicante en Ciudad del Cabo. La mujer era una de las cuatro personas que iban en el auto que circulaba por una vía principal que conecta a la ciudad minera de Carletonville con Johannesburgo, unos 64 kilómetros al este, comentó Bradnick. El conductor perdió el control del vehículo y este después giró varias veces. Poco después, dijo el gerente de Distress Alert, una ambulancia de una empresa distinta, que transportaba a un herido de un incidente previo no relacionado, chocó con el auto accidentado y bloqueó el camino por completo. Ningún paciente o paramédico de la ambulancia resultó lesionado en ese accidente. “Es un camino muy malo”, afirmó Bradnick. “Está muy oscuro. Ocurren muchos accidentes”. Al llegar al lugar, había tres cuerpos en el suelo en medio de los escombros y un paciente herido “caminaba de un lado al otro”, dijo Bradnick, quien aseguró que pasó la siguiente hora agilizando y dirigiendo el tráfico, en espera de la policía y de otra ambulancia. “Ya entrada la noche del sábado, la gente comienza a regresar de los clubes nocturnos”, explicó. “Muchos conducen ebrios. Los autos se aproximaban a gran velocidad y nosotros tuvimos que estar resguardándonos en las cunetas. Había un caos total”. Finalmente, una vez que se liberó el camino, pudieron revisar bien a las víctimas. La policía comenzó el papeleo correspondiente a los accidentes fatales. Los tres cadáveres estaban cubiertos con sábanas plateadas. Fue recién casi el amanecer cuando, en la morgue estatal de Carletonville, los oficiales dijeron haber escuchado respirar a una de las víctimas. “Nunca esperas abrir el refrigerador y encontrar a una persona viva ahí dentro”, declaró un trabajador a un diario local. “¿Te imaginas que hubiéramos comenzado a practicar la autopsia y la hubiéramos asesinado?”. La mañana del lunes, Times Live of South Africa reportó el suceso por primera vez y, en la tarde de ese mismo día, los principales medios de comunicación de Sudáfrica ya habían hecho cortes noticiosos al respecto. Ha habido otros casos en que profesionales médicos han declarado muertas por equivocación a algunas personas; en varias ocasiones, el error empeoró el estado de salud del paciente o le provocó la muerte. “El diagnóstico de fallecimiento puede ser muy complicado”, explicó Ryan Blumenthal, patólogo forense experimentado del Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Pretoria. “Puede ser engañoso, peligrosamente engañoso”.© 2018 New York Times News Service

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