Las luchas políticas internas dividen a Camerún

Por Dionne SearceyDAKAR, Senegal — Tiene una bandera estampada con una paloma y un himno nacional que habla de “los héroes que engendraron el País con su sangre”.“Gloria al padre por hacerte nación, una alegría para siempre”, dice la letra. “Ambazonia, tierra de libertad”.

Al gobierno de Camerún, dirigido por el presidente Paul Biya, se lo acusa de marginar hace décadas a los anglófonos (Patrick Kovarik/Agence France-Presse — Getty Images).

La nación de Ambazonia no existe oficialmente. Pero una batalla violenta en torno a los intentos de crearla en áreas angloparlantes de Camerún, país en su mayoría francófono, escala con rapidez. Escuelas, viviendas y aldeas han sido reducidas a cenizas. Los viajes entre algunas poblaciones han sido bloqueados.Durante año y medio, las fuerzas armadas camerunesas han sido acusadas de golpear y arrestar a personas sospechosas de ser separatistas, prender fuego a viviendas y matar a manifestantes.Por su parte, los separatistas han tomado las armas. Han sido acusados de incendiar mercados, decapitar a soldados y secuestrar a personas con sospechas de traición.Videos que afirman mostrar abusos realizados por ambos bandos han circulado en los medios sociales, empeorando las tensiones. Proliferan la propaganda y las mentiras. Las fuerzas armadas tachan a los separatistas de “terroristas”, mientras que los separatistas —muchos parte de la diáspora camerunésa— han acusado a las fuerzas militares de “genocidio”.“Vemos que la situación está degenerándose, pasando de una crisis a un conflicto”, expresó Gaby Ambo, director ejecutivo de Finders Group Initiative, un grupo de los derechos humanos en Camerún. “Y si no se hace nada pronto, se convertirá en una guerra civil con graves consecuencias”.El Gobierno de Camerún se ha negado a participar en un diálogo con los separatistas, en gran parte porque rechaza perder territorio.Pero Cho Ayaba, un comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa Ambazonianas, quien da órdenes desde su hogar en el extranjero, está convencido de que la Carta de las Naciones Unidas le da a Ambazonia un estatus de nación.Los ciudadanos angloparlantes de Camerún conforman alrededor de una quinta parte de la población en 2 de las 10 regiones del País. Muchos anglófonos se han sentido ignorados durante mucho tiempo por el Gobierno de habla francesa, y muchos angloparlantes afirman haber sido marginados.Los analistas atribuyen muchos de los problemas al hecho de que Paul Biya, uno de los llamados presidentes vitalicios del continente, ha ocupado su cargo desde principios de los años 80. Su control del poder ha hecho que sea difícil para que alguien que no esté en su órbita ascienda en sus funciones o las filas políticas.A finales del 2016, unos policías dispararon contra un grupo de manifestantes anglófonos. Al menos 20 resultaron muertos, de acuerdo con Amnistía Internacional. Hace varios meses, los separatistas en las Fuerzas de Defensa de Ambazonia tomaron las armas.Un reporte de Amnistía Internacional señala que separatistas armados han matado a 44 miembros de las fuerzas de seguridad desde septiembre y han atacado a profesores y estudiantes que no participaron en un boicot de las escuelas.El reporte indica que las fuerzas de seguridad de Camerún han arrestado a cientos de activistas y periodistas, torturando a casi dos docenas de menores para extraer confesiones.El Coronel Didier Badjeck, vocero de defensa camerunés, dijo que las fuerzas armadas respetan los derechos humanos. Las fuerzas militares han arrestado pacíficamente a separatistas que depusieron sus armas, aseguró.Pero si no las deponen, externó Badjeck: “somos militares. Vamos a disparar contra ellos. Es una guerra. No puedes entrar a un país soberano y tener armas y disparar contra los policías y militares”.Los observadores en las organizaciones de derechos humanos han acusado a los separatistas de poner las vidas de inocentes en riesgo. Pero Ayaba afirmó que los ataques contra las fuerzas de seguridad eran legítimos.Decenas de miles de personas han huido, algunos llegando a Nigeria a través de la frontera. Otros que aún habitan áreas anglófonas viven con temor. Uno de ellos, Peter Tafu, dijo que sus seis hijos no han ido a la escuela en más de año y medio.“Si mis hijos van a la escuela no estoy seguro de que vuelvan con vida”, manifestó Tafu.© 2018 The New York Times

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