Juani Martínez, el locutor de Trenque Lauquen que hace radio para Millennials

De niño, “Juani” Martínez ya soñaba con conducir en una gran radio. Como con el destino marcado, a los 11 años se plantó por primera vez ante un micrófono y, desde entonces, no paró. Cuando sintió que su ciudad natal, Trenque Lauquen, le quedaba “chica”, llegó a Buenos Aires persiguiendo su sueño y terminó conquistando mucho más de lo que esperaba. De imitar con timidez a Daisy McQueen o a Mario Pergolini, hoy conduce “Guatsap”, que se emite de lunes a viernes de 9 a 13, por Los40 (FM 105.5).“Es un programa raro, que no se puede catalogar, es lo más parecido a mí. No es ni informal, ni formal, mezcla lo más actual de la música con noticias y humor. Es como mi tercer hijo, ya que soy padre de Matilda y Baltazar”, cuenta. Además, “Juani” está a cargo del ciclo Combate (ElNueve).

(Foto: Rubén Digilio).

-¿Cómo es que llegaste a conducir en Los40?-Desde muy chico tuve la vocación: a los 11 años ya trabajaba en radio. Pasé por todas las emisoras de Trenque Lauquen, y después me vine a estudiar locución a Capital Federal. Intenté en el ISER pero me bocharon. Finalmente me recibí en el COSAL. A los tres meses de terminar, hubo un casting en Los40. Quedé. Y desde allí fue todo muy rápido, a los tres o cuatro meses de entrar a la radio me llamaron del canal Quiero. De ahí en más, mi carrera se empezó a escribir orientada hacia los grandes medios nacionales. Fue increíble considerando que yo venía de mucho potrero radial.-¿Se te dio por casualidad? ¿O siempre apuntaste a trabajar en esta clase de medios?-Fue un poco de ambas. Yo siempre supe que era muy difícil entrar a trabajar en medios de Buenos Aires. Ni siquiera conocía lo que era un subte, mucho menos iba a conocer a un productor de radio o TV. Hubo una época en la que eso me hizo dudar, siempre tuve mucha inquietud con la biología, y pensé en esa carrera para mantenerme económicamente y tener a la radio como hobby. Pero cuando terminé la secundaria me di cuenta que me estaba mintiendo a mí mismo. Decidí que si me iba a morir de hambre, por lo menos que fuera en la mía. Así que vine a Buenos Aires con la idea de hacer aire.

Juani en “Un sol para los chicos”.

-¿Quiénes son tus referentes?-Yo creo que la Argentina tiene los conductores más versátiles, y que marcan la diferencia. Para mí Marcelo Tinelli es el número uno, pero también están Guido Kaczka, el “Chino” Leunis, Santiago del Moro, el “Pollo” Álvarez. Hay muchísimos.-¿Y de radio?-Sinceramente, de radio empecé a conocer más cuando llegué a Buenos Aires. Cuando era chico, Internet recién estaba empezando. Por ahí escuchaba a Mario (Pergolini) en ¿Cual es?, de cortes que bajaba mi amigo de la computadora. Sabía quién era Daisy Mcqueen, pero nunca había podido escuchar un programa suyo. Lo poco que podíamos rescatar de eso, lo imitábamos.-¿Cómo preparás el programa?-La radio ya es mi casa, no lo preparo. Por suerte desde la producción me dejan decidir mucho y ser yo mismo: Yamila Di Sabatino, “El Mago” Furione, David Esquenazi, son grandes amigos ya. Y con Caro (Álvarez) que me acompaña al aire, nos llevamos genial. Para mí, en un formato radial, atrasa mucho si sabemos de qué vamos a hablar mañana, con 24 horas de anticipación. Siempre tratamos de hacer un programa espontáneo, y que los temas vayan para donde tengan que ir.

(Foto: Rubén Digilio).

-Tu público es más que nada joven. ¿Cómo hacés para mantenerlos entretenidos cuando hay tanta competencia con otras plataformas?-Yo creo que entré a la radio justo en el momento indicado, así que mi público es muy fiel, porque es una generación que creció conmigo. Los que antes me escuchaban yendo a la facu, hoy me cuentan que están llevando a su hijo al jardín. Para mí el público de la radio es de la radio. Un adolescente hoy no escucha un programa entero porque sí, las canciones las tiene donde ya sabe, las noticias están a un click. La radio es una cultura que se te inculca desde chico: si tu papá escuchaba radio, seguro vos escuchás ahora.-¿Dónde te sentís más cómodo, en televisión o en radio?-En los dos lados. Para mí lo fundamental en un trabajo es formar un buen equipo. Si uno logra calidez con la gente que trabaja, después uno llega mejor al público. En la radio conozco a todos desde hace mucho. En Canal 9, en cambio, me pasó que entré lleno de nervios, porque era la primera vez que iba a trabajar con ese grupo. La sensación de entrar a un colegio nuevo. Pero para mi sorpresa, a una semana de entrar, ya parecía que hacía dos años que conducía. Hoy que hace nueve meses que cumplo esa tarea y es como si los conociera desde toda la vida. Ni la cámara ni el micrófono me inhiben para nada. Me olvido de que hay muchísima gente mirando o escuchando.

(Foto Rubén Digilio).

-¿Alguna vez tuviste un coach, community manager, asesor de imagen?-Absolutamente nada. Yo con la ropa soy muy quisquilloso, desde chico, así que nunca nadie me asesoró con eso. Es más, soy mas “minita” que mi mujer. Y me ocupo de todo, redes sociales, vestuario.-¿Una cualidad imprescindible que debe tener un conductor?-Lo principal es tener humildad. Después el resto lo va creando la experiencia. Lo mejor de todo para mí es conservar la esencia, que es única de cada persona. No me van las imitaciones ni las actuaciones. Si el tipo que es conductor se mantiene fiel a quién es, no tiene precio.

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