Rosa Passos: “La mayor parte de lo que se escucha en Brasil no tiene ninguna calidad”

Es una de las voces frescas de la música brasileña, con una trayectoria que reúne tres facetas, intérprete, guitarrista y compositora. Rosa Passos es una cantante de hermoso timbre y de una cálida expresividad, que se presentará en dúo con el contrabajista Paulo Paulelli el jueves 19 y viernes 20 de julio, a las 21, en Bebop, Moreno 364. Es su tercera presentación en Buenos Aires y ya siente esa cercanía con el público. “Para estas presentaciones traje un repertorio de grandes compositores de Brasil -Tom Jobim, Ary Barroso y Djavan entre ellos- y también algunas composiciones de mi autoría”, señala esta artista nacida en 1952, en Salvador de Bahía y con una carrera musical que la reunió con artistas como Henri Salvador, Yo Yo Ma, Ron Carter y Paquito D’Rivera, entre otros.Passos se nutre de una emocionalidad serena como intérprete; quizás su aspecto artístico más fuerte, aunque también es una excelente guitarrista y una compositora de una manifiesta sensibilidad melódica. Y aunque lanzó su primer disco, Recriacao, en 1979, reconoce que su carrera profesional comenzó en 1993.

Intérprete, guitarrista y compositora; tres facetas que Rosa Passos viene desarrollando desde 1993, cuando asumió su rol de artista “profesional”. (Foto: Julio Juárez)

“Después de ese disco me propuse criar a mis hijos y casi no tuve actividad; ya en los ’90 grabé otro trabajo, Curare, que curiosamente se editó en el exterior antes que en mi país, y que tuvo una excelente repercusión, en especial en los Estados Unidos, donde recibí una inmediata aceptación, al punto de llegar a presentarme en el Carnegie Hall”, cuenta la cantante, que tiene más de 20 discos editados.-¿Cómo se relaciona con su repertorio? ¿Cómo elije cada material?-Me gusta mucho hacer temas de los grandes compositores; tengo tres referentes: Jobim, Ary Barroso y Dorival Caymmi. Pero también hago canciones de contemporáneos como Chico Buarque, Djavan y Joao Bosco. Hay grandes compositores en la música de mi país, y si bien compongo y soy guitarrista, me siento realmente una intérprete.-¿Qué tiene que tener una canción para que pase a formar parte de su repertorio?-Cada canción tiene su significación; creo que cada una me llega de una manera diferente, aunque todas ellas están ligadas a un sentimiento, a una emoción. Me atraen sus líricas, sus melodías. Hay temas que tienen un trasfondo emocional profundo y me gusta recrearlo. Soy cuidadosa en el tratamiento de cada tema; respeto su poesía, pero la desarrollo a partir de mi propia emocionalidad.

-¿Tiene ya definido cuándo llegará su próximo disco con composiciones suyas?-(Sonríe) Le doy un adelanto, acabo de terminar de grabar un disco con composiciones originales. Es un material de canciones y de boleros. Es verdad que venía haciendo música de aquellos grandes autores, pero sentí que llegó el momento de hacer mis temas. Es un trabajo creado con diferentes letristas, que incluye una sorpresa: un blues que escribió Paulelli y al que le puse letra.Pero el modo auspicioso en que Passos describe su presente contrasta con el diagnóstico que hace de la actualidad musical en su país, que no es buena. “Hay mucha música sin calidad, de consumo inmediato, y cada vez menos espacio para nuevos compositores, como tampoco lo hay para quienes trabajan escribiendo arreglos. La mayor parte de lo que se escucha no tiene ninguna calidad. Y se han perdido muchos espacios para tocar. Felizmente, tengo actuaciones y buenos conciertos, también me apoyó en mis presentaciones fuera de mi país. Trabajo bastante en los Estados Unidos y en Europa, en general. Precisamente, me conocieron en Brasil por las repercusiones que tuvieron mis shows en los Estados Unidos. Passos y Paulelli encarnan una “parcería” de un fluido melodismo con una particular riqueza rítmica producto, al parecer, de un entendimiento musical profundo. Un dúo que tiene un corazón rítmico sólido embellecido por el flexible fraseo de Passos.

Rosa Passos y Paulo Paulelli se presentarán jueves y viernes, a las 21, en Bebop, Moreno 364. Entrada $750.

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