La devaluación golpeó a las marcas premium que importaron ropa

El salto cambiario también aumentó los costos de las marcas de indumentaria de lujo (Getty)El negocio de importar ropa en lugar de producirla en el país, con el beneficio de un dólar atrasado, llegó a su fin con la escalada del precios de la divisa en el mercado local, después de la corrida cambiaria que hizo tambalear al esquema económico del gobierno de Cambiemos.En efecto, la cotización de la divisa norteamericana había evolucionado a un ritmo muy inferior al de la inflación en 2016 y 2017, y esa situación se sostuvo hasta fines de abril de 2018. La monumental salida de fondos colocados en LEBAC del Banco Central que se pasaron a dólares en mayo y junio quebró la barrera montada por el fuerte endeudamiento público en dólares y las tasas de interés en pesos en el 40% anual.Lo que sucedió después es historia conocida: el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, renunció a su cargo y fue reemplazado por el ex ministro de Finanzas Luis Caputo; el presidente Macri debió acudir al FMI para un auxilio financiero de USD 50.000 millones y el dólar escaló al umbral de 30 pesos, un 50% más caro que a fines de 2017.Esa devaluación, la más importante desde el colapso de la Convertibilidad durante la crisis de 2001-2002, tuvo particular impacto en la contabilidad de muchas marcas de ropa premium, que por con un dólar prácticamente “subsidiado” enfocaron buena parte de su modelo de negocios en la importación de prendas o el encargo de la confección de los diseños locales en establecimientos del exterior.Importantes marcas compraron grandes lotes para la temporada del verano 2018/2019 con costos a $19 por dólar, pero ahora deberán afrontar sus pagos al menos a $28 (quizás más), con compromisos a un plazo de 60 y 90 días. El inconveniente es que trasladar a mostrador ese incremento de costos del 40% se vuelve una misión imposible cuando el consumo está en franca contracción y con un horizonte de devaluación que podría incluso ser mayor que el actual.En el primer semestre de 2018 la importación de indumentaria aumentó 26% y fue récord: casi USD 300 millonesLas compañías argumentan que la situación se complica no solo por la deuda contraída y la caída de ventas: también afectan al negocio la elevada carga tributaria y tasas en pesos que encarecen el crédito.El informe Semáforo que presentó la Cámara Argentina de la Indumentaria, con datos a agosto pasado, advirtió que “las pymes de la indumentaria están muy preocupadas por las altas tasas de interés que están ahogando a la ropa argentina. La financiación en cuenta corriente trepó al 46,7% anual. De este modo se complica la cadena de pagos y se suma otro factor que resta competitividad al sector”.Además el estudio subrayó que “en julio se registraron nuevos aumentos de 48,2% sobre julio de 2017 en el valor de la nafta, principal determinante de los costos logísticos. Y la energía eléctrica se encareció 67,5% en la Ciudad de Buenos Aires entre junio 2018 e igual mes de 2017″.SEGUÍ LEYENDO:El secreto de por qué los jeans en la Argentina cuestan entre $600 y $3.900El Gobierno impulsa nuevas medidas para beneficiar al sector textilMarcas reconocidas como Wanama y Legacy se encuentran en concurso preventivo de acreedores. Emiliano Fitá, presidente de la firma Wanama, también propietaria de John L. Cook, envió el pasado 12 de junio un comunicado a la Comisión Nacional de Valores para anunciar la decisión.En el caso de Legacy, el pasado 5 de julio, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 30 declaró abierto el concurso preventivo de la compañía.Otras firmas clásicas –en las marquesinas de los shopping center– admitieron tener “algo complicados” sus balances por la súbita apreciación cambiaria.La fiebre importadora que entusiasmó a empresarios textiles por el dólar barato y la promovida apertura comercial desde diciembre de 2015 llevó ahora a las marcas premium a un laberinto sin salida.Fuentes del sector reconocieron a BAE Negocios que las entidades financieras “desarmaron” el acuerdo gubernamental de tasa cero para las cuotas fijas en 3, 6 y 12, lo que agregó un costo del 7,5% para las ventas financiadas por los bancos. Esto se suma a los costos tributarios que “llegan a un 10% del costo de la ropa”. Un empresario textil señaló que “hay muchas marcas que están muy mal, pero ese listado se va a incrementar porque lo que viene es mucho peor”.SEGUÍ LEYENDO:Liquidaciones anticipadas: las marcas de ropa ya arrancaron con los descuentos de inviernoLa industria textil estimó que los impuestos encarecen la ropa en más de cinco vecesLa fiebre importadora se advirtió en el primer semestre del año. Los ingresos de indumentaria aumentaron un 26,4% en volumen entre enero y junio, en una comparación interanual, el crecimiento más grande desde 2001, aunque ya desde fines de abril el dólar empezó a deslizarse a una velocidad que no pudo ser contenida por el Gobierno.Según datos de la Cámara Argentina de la Indumentaria, “el nivel de las importaciones resultó mayor a los registrados en los últimos 17 años”.Medidas en divisas, las importaciones de ropa del primer semestre de 2018 fueron 19% mayores, por un total de 290,3 millones de dólares. En contrapartida, la Cámara informó que se perdieron 3.761 puestos de trabajo entre el cuarto trimestre de 2017 en comparación al mismo período de 2016.Las importaciones del período enero-junio de 2018 superaron los récords de los primeros semestres de 2017 y 2011, cuando contabilizaron USD 243,9 millones y USD 223,2 millones, respectivamente.

Fuente