UFC: quién es el ruso que enfrentará a Conor McGregor y creció peleando contra los osos

La fecha del film en VHS indica que las imágenes son del 23 de septiembre de 1997. Se ve a un nene de 9 años y a un oso, también pequeño, luchando. El chico de aquel video creció, y ahora es un peleador de artes marciales mixtas (MMA) temerario e invicto: Khabib Nurmagomedov. Dicha filmación, realizada por la familia del atleta en Daguestán, se conoce desde hace varios años. Pero con la súper pelea pactada para UFC 229 del próximo 6 de octubre, en lo que será la vuelta del popular irlandés Conor McGregor, se convirtió en un fenómeno viral.

Más allá de las polémicas que generó la filmación por las acusaciones de maltrato animal o, también, la exposición de un chico frente a un ser más poderoso y salvaje, no deja de llamar la atención. Además, una curiosidad: la filmación muestra la intuición innata del osezno para pelear. En el 2015, Abdulmanap Nurmagomedov, padre de Khabib, había declarado al portal ruso ToFight sobre esta situación. “Un niño siempre quiere demostrarle a su padre de lo que es capaz. Es una lástima que no hubiera nada más interesante que hacer en su juventud. Lo que vieron fue una prueba de carácter más que un buen ejercicio”, disparó el hombre.

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A pesar de su apellido difícil de pronunciar, los seguidores de las MMA ya se habituaron a hacerlo porque desde hace años es uno de los peleadores a seguir. Posee un récord invicto de 26 peleas ganadas sin conocer la derrota (10 en UFC). Castigado por las lesiones, estuvo parado dos años pero desde que volvió en 2016 su crecimiento exponencial lo llevó a ganar el cinturón de peso ligero. Multicampeón del mundo de sambo, es un embajador de este deporte que predomina en la esfera rusa.

Juan Pablo Melo, de la Confederación Panamericana de sambo, junto a Abdulmanap Nurmagomedov, el padre de Khabib.

Juan Pablo Melo, instructor y presidente de la Confederación Panamericana y Federación Argentina de sambo que acaba de abrir una nueva sede en Villa Crespo, habló con Clarín sobre cómo es el peleador y su entorno. “En el año 2010 me crucé con un coronel del ejército de Daguestán y me dijo que cuando sus peleadores salieran al mundo no los iba a parar nadie. Años después comprendí qué me quiso decir: son tipos muy fuertes, convencidos y preparados. Tienen una formación muy ortodoxa. Casi todos los campeones de lucha olímpica de Rusia son de Daguestán”, explicó Melo.

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Una anécdota del argentino con el equipo de Khabib pinta a la perfección la dureza del padre, Abdulmanap, y por qué su hijo aspira a lo que aspira. Se los cruzó en el mundial de combat sambo de 2016 en Bulgaria, donde vio que llevaron cinco peleadores de su campamento de distintas categorías: ganaron todos.

Khabib Nurmagomedov y Conor McGregor se verán las caras en UFC229. (@ufc)

“Pasa algo particular con otros grandes entrenadores: cuando ven al padre de Khabib bajan la cabeza. Es como los perros cuando reconocen que otro es más malo que él… Es como un big boss. A mí me estuvo mostrando videos de la correcta ejecución de una técnica por cinco horas en el comedor del hotel. Me imagino que la formación de Khabib fue durísima: o dejaba todo o salía campeón”, apuntó Melo.

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Y para él, esta es la principal diferencia entre el daguestaní y McGregor: su padre y formación. “En Daguestán y Chechenia los hombres son militares, o son guerreros o campesinos, no tienen mucho más para elegir. Nurmagomedov es un tipo formado contra un peleador oportunista como McGregor, que tuvo su oportunidad y la aprovechó, pero tampoco es un fenómeno. Igualmente, en una jaula todo puede pasar”, analizó.

El pedido de Khabib al CEO de UFC, Dana White, para que interceda frente a Trump. (Instagram: khabib_nurmagomedov)

Hace unos días, The Eagle, como le dicen al ruso, le pidió al CEO de UFC, Dana White, que le consiguiera a su padre la visa para poder entrar en los Estados Unidos y que lo acompañara en el rincón. Nurmagomedov le escribió vía Instagram: “Por favor, pídale a Donald Trump que le dé una visa a mi padre”, y lo posteó junto a una foto del empresario y el mandatario estadounidense.

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En abril de este año Nurmagomedov derrotó por decisión unánime (contundente 50-44 50-43 y 50-43) a Al Iaquinta y obtuvo el cinturón. Primero iba a pelear frente al estadounidense Tony Ferguson, pero no pudo ser por lesión. Luego se planificó contra el pluma Max Holloway, pero increíblemente también se bajó horas antes del duelo. Por eso entró Iaquinta, un retador ad hoc.

Antes de que se consagrara campeón en aquel UFC 223, su próximo rival, Conor McGregor, protagonizó un escándalo previo en Nueva York. El irlandés golpeó con un objeto contundente un micro con otros peleadores, entre ellos Nurmagomedov, a quien apuntaba Conor. En el incidente, los vidrios estallaron e hirió a Ray Borg y Michael Chiesa.

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Tras su detención fue liberado luego de pagar una fianza. En julio se declaró culpable de perturbación del orden público ante un tribunal de Brooklyn, con lo que evitó ser sometido a juicio y enviado a prisión, además de habilitarlo para volver al octógono. Ahora tendrá la chance de recuperar el cinturón que nunca defendió, pero que tampoco perdió dentro de la jaula, a la que vuelve tras su incursión en el boxeo frente a Floyd Mayweather. No será fácil: su rival peleaba con osos​.

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