Por qué Macri no se presentará en el 2019

La ideología no asigna talento ni eficiencia, uno puede ser liberal o estatista, luego viene si es inteligente o bruto y el Gobierno es un asesino de las dudas. El partido, el deporte y de nuevo la vergüenza de no ser. La agresión de la dirigencia irresponsable derrama enfrentamiento en el seno de la sociedad. Ya ni siquiera conviven las hinchadas, ya ni la soledad permite la paz. Debatimos sobre si es incapacidad o perversión en la seguridad y en la economía, llegaron por el fútbol y las empresas, son limitados aun en lo que más recorrido tienen.El poder económico gobernante es esencialmente improductivo, de bancos y servicios privatizados, un capitalismo prebendario que imagina a la sociedad como simple consecuencia de los negocios. El poder de la riqueza concentrada es hoy tan potente que convierte a la democracia en una simple fachada de esos intereses. Todo lo productivo es privado y lo que da pérdida es del Estado, en esa estructura la miseria no puede detener su crecimiento. Los grandes grupos ganan más de lo que la sociedad genera como riqueza, nos endeudamos tan solo para satisfacer su codicia. El optimismo en la decadencia está reducido al espacio de los fanáticos.Hablar de ajuste y populismo define una ideología, lo mismo que “inversor extranjero”, la que ganan ellos se la llevan y esa ya no retorna. La idea de siempre es que los pobres no trabajan y ganan mucho y, en consecuencia, los bancos y sus monaguillos salen a gritar como dementes “ajustemos que los inversores se nos van”. Ellos, los inversores, son la contracara de Troilo que siempre estaba viniendo pero ellos no se quedaron nunca, no somos una nación sino tan solo un mercado abierto a inversores de alto riesgo.Cristina Kirchner les resultaba necesaria para que ganara Mauricio Macri. Ahora Macri hace todo tan mal que puede perder en segunda vuelta con cualquiera, hasta con la misma Cristina. Cristina divide al peronismo y a la oposición: o manda ella, cosa que de sobra conocemos, o no hay unidad. Sus actos son de una enorme pobreza, ningún gobernador, pocos sindicalistas, muy de izquierda, mucho ruido y pocas nueces. Y llanto por lo perdido, siempre pierden y luego lloran, hacen del llanto una política y la historia camina al margen de ellos. Cuando el Pepe Mujica avisó que no era de la partida tuvieron que aceptar que festejar derrotas no era una causa compartida por todos. Y Macri, tanto dejarse aconsejar de ser “lo nuevo” que ahora no sabe cómo salir de esta encrucijada. Ya son muchos los que opinan que si gana Macri o Cristina la sociedad estalla en el corto plazo, ambos modelos son inviables.Todo es discutible, menos la distribución de la riqueza, la que se apropiaron es de ellos y ahora venden los terrenos que pueden repartiendo dividendos con algún opositor accesible a la prebenda. Larreta compite en cortar calles con los piqueteros y les va ganando con holgura. La Ciudad tiene su policía, le falta el cerebro que la conduzca.El ajuste es el desarrollo filosófico de una obviedad, nos están robando con una compleja explicación. Macri parecía un mito, dueño de una distancia exagerada para las limitaciones de su espíritu, el mejor equipo de los últimos años, la peor descendencia es el híbrido entre la soberbia y la mediocridad.Macri no se presenta más, ya fracasó aunque sus alcahuetes se enojen, irriten y alteren. Estamos habitando en la miseria tan temida, esa que suelen engendrar los herederos mediocres de dudosas progenies. Griten contra el peronismo, ni saben contra qué gritan, ellos son peores que todos, peores que nada.Macri no va a ser candidato en el 2019 porque pierde contra todos, contra cualquiera. Necesitaría ganar en primera vuelta, pero no soporta la segunda y no llega ni al 30%. Y mientras la miseria siga creciendo, él se va a seguir achicando. Va a terminar más parecido a Carlos Menem que a Cristina, porque a Menem lo condenan todos y no lo rescata nadie. Mauricio va derecho a ese feroz destino.

Fuente