La expiración de los derechos de autor de obras clásicas abre nuevos horizontes literarios

Por Alexandra AlterHace casi un siglo, el editor Alfred A. Knopf publicó un libro de fábulas espirituales de un poeta y pintor libanés-estadounidense poco conocido de nombre Kahlil Gibran. Knopf imprimió alrededor de 1.500 copias. Para su sorpresa, el libro “El profeta” se volvió un gran éxito, y llegó a vender más de 9 millones de copias en América del Norte.

Se está planeando un e-book del libro “Asesinato en los links”, de Agatha Christie (Associated Press).

Hasta ahora, la casa editora que lleva el nombre de Knopf ha mantenido el derecho de autor del título en Norteamérica. Sin embargo, el 1 de enero, “El profeta” entró al dominio público, junto con obras de miles de otros autores, como Marcel Proust, Willa Cather, D.H. Lawrence, Joseph Conrad, Edith Wharton, P.G. Wodehouse y Rudyard Kipling. El cambio tendrá consecuencias profundas para los editores y patrimonios literarios, que perderán tanto dinero como control creativo; pero será una bendición para los lectores, que tendrán más ediciones de dónde elegir. También para escritores y otros artistas que pueden crear nuevas obras basadas en historias clásicas sin enfrentar una demanda. La avalancha de obras disponibles data de una legislación que el Congreso de Estados Unidos aprobó en 1998, que extendió 20 años las protecciones de los derechos de autor. La ley volvió a fijar el término de derechos de autor para obras publicadas de 1923 a 1977, alargándolo de 75 a 95 años después de la publicación. En los próximos años, el impacto será particularmente dramático, en parte porque los años 20 fueron un período muy fértil. Cada enero traerá una nueva cosecha de obras al dominio público. Una vez que los libros se vuelven parte del dominio público, cualquiera puede vender una edición digital, impresa o en audio en Amazon. Los fans pueden publicar y vender sus propias secuelas u obras derivadas, o lanzar monstruosos mashups irreverentes como el bestseller de 2009 “Orgullo y prejuicio y zombies”. Algunos editores y herederos de los escritores temen que perder las protecciones de los derechos de autor conducirá a ediciones inferiores con errores de ortografía y de otro tipo, y a obras derivadas que dañarán la integridad de historias icónicas. Sin embargo, algunos expertos argumentan que la ley se ha sesgado para enriquecer a compañías y herederos de escritores y artistas a costa del público. John Siciliano, editor ejecutivo de Penguin Classics, quería algo para distinguir su edición de “El Profeta”. Confía en que una nueva introducción de Rupi Kaur, una poetisa canadiense cuya gran cantidad de seguidores en las redes sociales ha ayudado a crear un público para su obra, traerá nuevos fans al libro de Gibran. “Tener múltiples ediciones de estas obras y una renovada energía de publicaciones detrás de ellas agranda el mercado en lugar de canibalizarlo”, dijo Siciliano.© 2019 The New York Times

Fuente