Pepe Soriano: cómo llegar los 90 y seguir brillando en escena

Con la memoria y la dignidad como mejores aliados, bucea en el laberinto de los recuerdos y recrea un viejo diálogo con un colega que quedó grabado a modo de lección. “El día que murió Osvaldo Terranova, yo estaba con Miranda, un querido amigo. Y Osvaldito me dijo ‘Termino, Pepe’. ‘¿Cómo que terminás, qué decís, si tenés 70 pirulos, por qué?’. Y me explicó, mirá vos qué claridad: ‘Porque llegué mucho más allá de lo que yo esperaba y no voy a permitir que nadie me saque de ese lugar. Y para que no me saquen de ahí me tengo que retirar, porque alguno me va a querer manosear, no lo voy a permitir, me voy a pelear, se van a sentir mal, me voy a sentir mal y prefiero evitar todo eso’. Murió poco antes de los 100. ¿Y cómo quedó en la historia? Como el gran Osvaldo Miranda. Digno de punta punta”. Pepe Soriano se sabe hacer escuchar.

Festín. El que se hacen Osvaldo Laport, Víctor Laplace y Gustavo Laport con las ocurrencias del gran Pepe Soriano.

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De negro, con sus anteojitos redondos y esa expresividad gestual que lo caracteriza, confiesa que “ese día sentí que Osvaldo, a quien admiraba mucho, me estaba enseñando algo muy importante. A los 89 años y pico, puedo decir que llegué a este momento más o menos intocado. No voy a permitir que me toquen el nombre”.-¿Hay riesgo, acaso?-Te diría que no, porque el límite debe ser mío. Sabré correrme a tiempo.-Cuando te mirás en el espejo, ¿ves a un tipo de casi 90?-¿La verdad, sin cancherear? Me miro al espejo y veo a un tipo lúcido, que tiene mucha vitalidad. Puede tener 60, 90, 43 o 28 años. Hay una cosa clara: la edad cronológica está acá en la cara, en todo el cuerpo. Pero la edad interna es mía y capaz no la tiene ni un señor de 40.

Para cuando termine con esta obra y con el rodaje de “Nocturna”, Soriano tiene en mente arremeter con un espectáculo que combina música y textos. El actuará y cantará. Foto Juano Tesone

-¿La edad es un tema para vos?-Es un tema, pero no le doy bola. Yo no estoy terminado. Lo que quiero ver es cómo se mueve este medio y qué espacio me dan. Por ejemplo, vinieron unos muchachos a ofrecerme un gran protagónico para una película y se me paga con un nivel acorde. Entonces dije ‘Cómo no’. Ahora, si vienen y me dicen ‘Tengo un papelito así nomás, bla bla’. ‘No, querido, muchas gracias’. Lo único que hice gratis en los últimos tiempos fue una participación en La Leona (2016, Telefe). Le comenté a Pablito Echarri que quería trabajar uno o dos días sin cobrar nada. Él y Nancy (Dupláa) son linda gente, ellos me querían pagar y no quise. Fueron tres días de laburo hermoso.-¿Y por qué no quisiste cobrar?-Si yo elijo ir a tomar un café con vos, porque es mi gusto personal, invito yo y no se discute. Dame la posibilidad. Y eso se trababa de afecto, de deseo mío y listo. Yo fui el agradecido.Los que están en el subsuelo del Picadilly, donde en un rato arrancará con la función de invitados de Rotos de amor (ver Cuatro hombres de corazones partidos), dudan seriamente de que este hombre encendido, gracioso, entusiasmado, esté en el umbral de los 90. Y con un protagónico teatral que lo tiene sobre el escenario de jueves a domingo, y en la previa al rodaje de Nocturna, que empezará el 18 de febrero, junto a Marilú Marini (ver El encuentro de dos grandes).

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Con casi 70 años de oficio, sabe, además, estar del otro lado del grabador. Jamás cae en los lugares comunes de la promoción, ni se refiere a los elencos como “una gran familia”. No es casetero. Dice que “lo que tiene de lindo Rotos de amor es la idea. Es una de las pocas veces, en estos años, en la que únicamente hombres hablan de sus fracasos amorosos arriba de un escenario. Son cuatro tipos que, por diversas razones, están partidos. Es un espectáculo con mucho humor y eso lo hace más liviano, porque el tema en sí es muy duro. Te reís mucho y en algunas escenas te conmovés también”.-¿A tu roto qué le pasó?-Se le murió la mujer y el día que se le murió… perdió la palabra. Imaginate que lo llaman ‘El Mudo’. Y sobre el final recupera el habla.-¿Y cómo se comunica?-Gruñe, hace sonidos raros. Hay uno del cuarteto que lo traduce, en pasajes que a veces son muy risibles. Y cuando recupera la palabra quiere transmitir la alegría que siente por ser dueño de su decir. ‘Miles de poetas inmolándose en los tiempos y no me dejaron una sola palabra que me sirviera para poder decir todo lo que yo sentía por Elisa’, dice en un momento. Hay textos fuertes y todo se cierra con un fin de fiesta hermoso, que creo que no se ve en el teatro, te diría, desde los Podestá, que hacían el pericón y el público se volvía loco. Acá cantamos y se genera una química divina con la gente en la platea.

Las raíces no se manchan. Pepe Soriano decidió volver a vivir en la casa donde vivieron sus abuelos y en la que él nació. Una bella construcción de Colegiales.
Foto Juano Tesone

-¿Por qué creés que eso se perdió?-Al teatro se puede ir también como un hecho intelectual, uno aplaude y puede decir bravo o no, le puede gustar o no, se puede quedar reflexionando o no. Pero esta cosa de “la fiesta” del teatro, que a mí me encanta, estaba medio perdida. Y es una pena porque genera integración arriba y abajo del escenario, y eso es maravilloso.-Cambiando totalmente el registro, porque ahí la ideología y el compromiso eran los dueños de ese movimiento, cada final de obra de Teatro Abierto (1981) era un encuentro necesario entre actores y público, como un abrazo simbólico en la sala.-Claro, eso, ¿entendés lo que digo? La unión entre unos y otros. Acá, en esta obra, se da con alegría, en Teatro Abierto se daba con un cúmulo de sentimientos, pero había un cierre que nos encontraba como de la mano. Era un ‘juntémonos’. Fue inolvidable, lo más hermoso que dio el teatro en el siglo XX.

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Fue presidente de SAGAI hasta hace seis meses (“Un logro enorme en mi vida poder defender el derecho de los actores”), al día siguiente de esta entrevista viajaba a Mar del Plata a dar una charla, sueña, proyecta, baila, no para.-A esta altura ¿trabajás porque querés, porque lo necesita tu cabeza o lo necesita tu economía?-Yo estoy agradecido a la vida. Podría no trabajar, pero ojo que nunca tuve demasiado. Esencialmente porque siempre traté de tener lo que necesito, no más. Si me dicen te damos la casa de Mirtha Legrand, digo ‘No, gracias’. No la necesito. Yo vivo en la misma casa en la que nací (una bella construcción de Colegiales sostenida por sus materiales originales, un hogar armado a base de afectos) y soy un tipo muy feliz. Es mi barrio, es mi gente, soy Pepe para todos. Ahí vivo con mi mujer, porque mi hija, Victoria, que ya tiene 26 años, está haciendo su camino. Estudió producción teatral. Yo no la impongo en ningún lado. Lo único, doy garantía de que es buena gente, seria y responsable.-¿Sabés lo que es el cansancio?-Sí, pero estoy muy atendido por mi médico de antienvejecimiento. Antes de arreglar la película le dije ‘Escuchame, Hugo, se me van a juntar el teatro y el cine. ¿Lo hago, corro riesgos?’. ‘Hacelo, ningún riesgo’. Se ocupa de mi cuerpo, atiende los dolores en general, el pensamiento agobiado por dolor de cabeza. La verdad es que yo estoy enterito.-¿Cómo te llevás con las nuevas generaciones?-En la última fiesta de SAGAI (ahora es presidente honorario) había 2 mil tipos, mucha pendejada y, luego de decir dos o tres cosas, empezaron a cantar ‘Olé, olé olé olé, Pepe, Pepe’.

La Nona, la magistral composición de Soriano, que llevó al cine y al teatro. Ahora, el personaje descansa.

-Si ahora viniera una periodista que usara el lenguaje inclusivo y la e….-Yo la escucharía y luego le contaría cómo es el teatro. Si uno sabe escuchar ya tiene un terreno ganado.Nacido el 25 de septiembre de 1929, dejó huella en el cine con títulos como La Patagonia rebelde, Tute Cabrero y Los gauchos judíos, se lució en teatro con obras como El violinista en el tejado y Gris de ausencia, vivió siete años en España,y, entre otras cosas de su legado, le dio vida a un personaje entrañable como ‘La Nona’, que “ahora quedó guardado para siempre”.-¿Sale uno y entra otro?-Estoy con un pensamiento… Por ahora encontré un título: Historias de amor y bronca. ¿Bonito, no? Tengo ganas de hacer textos y música entrelazados, pensé en varios músicos amigos y yo ahí arriba, hablando y cantando. Una vez que le saque punta al lápiz, vamos a ver qué broncas puedo contar.-Y qué amores…-También. ¿Qué cosa linda es el amor, no? Y, te juro, no hay edad para eso.-“Rotos de amor”: cuatro hombres de corazones partidosSobre el escenario hay cuatro maletines que esperan a cuatro visitadores médicos. Más allá de los medicamentos con los que ellos prometan sanaciones ajenas, lo que andan necesitando estos hombres son quitapenas que los saquen de sus estados. “Los cuatro han fracasado en el amor, de alguna manera. De todos modos, no es una obra que hable de desesperanza. Hay un humor que atraviesa los distintos cuadros, cada uno con su apagón y su música”, adelanta Pepe Soriano, ‘El Mudo’ del grupo, según el apodo de su personaje.

Póker. Osvaldo Laport, Pepe Soriano, Gustavo Garzón y Víctor Laplace, protagonistas de “Rotos de amor”.

El elenco se completa con Víctor Laplace, Gustavo Garzón y Osvaldo Laport. “Hay unos diálogos hermosos, hay situaciones que seguramente encontrarán identificación en el público… Es una pieza que te deja pensando”, cuenta el mayor del cuarteto, el que provoca risas constantes entre sus compañeros en zona de camarines.Con dirección de Andrés Bazzalo y producción de Javier Faroni, Rotos de amor, de Rafael Bruza, se presenta en el Teatro Picadilly de jueves a domingo, con doble función los sábados.-“Nocturna”: el encuentro de dos grandes

Marilú Marini y Pepe Soriano, dos maestros de la actuación.

El 18 de febrero, Marilú Marini y Pepe Soriano empezarán a rodar Nocturna, un thriller psicológico dirigido por Gonzalo Calzada, realizador de Luciferina y Resurrección, entre otros filmes.Soriano cuenta que en la historia “somos un matrimonio. Yo tengo casi 100 y ella, 90, ponele. Es la última noche de este tipo y su mujer está muerta, por eso habla con espectros. Es una película dura, muy interesante”.

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