Por primera vez, el Año Nuevo Chino se celebró con una regata de “botes-dragón”

“El desafío era enorme: enseñarles a remar a 400 chinos que, además, sólo hablan chino”. A un costado del dique 3, a metros del Puente de la Mujer, María Julia Garisoain, ex competidora olímpica y actual presidenta de la Federación Metropolitana de Remo, eligió esas palabras para contar una experiencia que jamás había vivido y que desembocaría poco después en algo inédito en la Ciudad de Buenos Aires: la primera celebración del Año Nuevo Chino con una regata de botes-dragón en Puerto Madero. Con la vista hacia el río, Garisoain describió a esas embarcaciones largas, con la cabeza y la cola de un dragón en los extremos, como barcazas muy difíciles de hundir por su capacidad para no volcarse. “Aunque muy difíciles -aclaró-. El expertise está en el timonel, que está en la proa y es el encargado de dirigir. En el grupo de 400 chinos, detectamos a los 12 más hábiles para el puesto”.

La tradicional competencia por primera vez se hizo en Puerto Madero. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.

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El proceso llevó meses. Algunos de los remeros, dijeron los organizadores a Clarín, volvieron el año pasado a China para prepararse para capitanear esos “dragones de agua”, que simbolizan poder y superación, que tienen 2.200 años de antigüedad y que, en el caso de los que cruzaron a toda velocidad el canal de Puerto Madero, fueron donados por el gobierno chino.  “Si algo tenemos que aprender de los chinos es su educación. Nosotros interactuamos con los 12 capitanes y fue muy enriquecedor observar su método: uno da las órdenes y los otros responden. A ninguno se le ocurre contradecir o dar órdenes mejores. Es muy fácil trabajar con personas dispuestas a seguir las reglas”, sintetizó Garisoain.

Además de la regata, hubo varios festejos por el año nuevo chino. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

Ella, junto al equipo de la Federación argentina, representantes del Consulado y la Embajada de China, más funcionarios porteños, se reunieron y coordinaron detalles a través del grupo “Dragón” que crearon en WhatsApp, donde se mezclaron ideogramas chinos con palabras en español. Una circunstancia muy similar se repitió, ya no en forma virtual sino durante todo el domingo, en un Puerto Madero plagado de banderas chinas y argentinas, y cientos de personas aglomeradas en las barandas del Dique, con canciones y frases de aliento en los dos idiomas. En la Argentina, según estadísticas del Consulado, viven 180.000 chinos, de los cuales 150.000 se agrupan en Capital y el GBA. Desde La Plata llegó Andy, con otros 29 compañeros de la Asociación de Comerciantes Chinos de La Plata, uno de los 22 equipos que compitieron. “Somos una baaaanda nosotros”, dijo estirando la “a”, como se grita en una toma de arte marcial: grave, desde la parte baja de la garganta.  “Muy importante este partido (por la regata), estamos festejando Nuevo Año Chino. Importante compartir con argentinos”, agregó. Estaba contento: en los alrededores sus tres hijos recorrían el puerto, y él con sus compañeros esperaba la largada tomando agua y comiendo frutas.

El 80% de los 120.000 chinos que hay en Argentina vive en Buenos Aires. Foto Rolando Andrade Stracuzzi

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Andy dijo que se prepararon noche a noche, sin parar; fines de semana, también. Que improvisaron un bote largo en la pileta del club de la Asociación y así practicaron. Que lo que estaba a punto de hacer era como el fútbol para los argentinos, que venía de su abuelo y mucho más atrás, pero que él era un amateur. Andy nació en Fujian, al sureste de China, pero la mayor parte de su familia ahora vive en la Argentina. Este lunes, en las vísperas del Año Nuevo del “chancho de tierra” (el día 1 es el martes), todos se juntaran a una mesa: “Con 10 platos, mínimo”, dijo.El festejo del Año Nuevo Chino es el evento más importante para la comunidad china. Representa la llegada de la primavera, la finalización de una etapa y el comienzo de otra. Está regido por el calendario lunar y cada año está representado por un animal del horóscopo.

El Puente de la Mujer, epicentro de la competencia. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.

“Los remeros no son remeros. Celebran este año nuevo con el espíritu de hacer un esfuerzo y aprender”, describió Carlos Lin, periodista -condujo este y otros eventos del Año Nuevo-, hijo de comerciantes taiwaneses, criado en Capital y referente de la comunidad local. A su lado el cónsul, Chen, agregó: “El significado es el trabajo en equipo. Como ahora la Argentina y China están en una etapa de conocimiento e intercambio, es el mejor momento para que a través de un ejemplo simbólico, como la regata de botes-dragón, se profundice el vínculo”. 

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