El escritor que imaginó a una chica trans pelear en Malvinas

El Oeste debe tener algún tipo de mística que inspira el nacimiento de talentos artísticos Es así que en un rincón de Hurlingham, Nicolás Correa se dedica a volcar sus pensamientos en tinta y papel para crear historias movilizadoras. El escritor está presentando su último libro “Heroína. La guerra gaucha”, un relato original protagonizado por un personaje transexual que, por un acto de amor, luchó en la Guerra de Malvinas.”Trata de una chica travesti que está presa y cuenta sus episodios iniciáticos. Entonces narra cómo se fue por amor a la Guerra de Malvinas, qué hizo por amor y qué hace el amor romántico con quiénes se entregan a él”, resume el escritor.

Nicolás Correa, autor de “Heroína. La guerra gaucha”.

Al momento de contar el por qué de esta osada historia, el autor de 35 años confiesa: “Es anterior a todos mis otras novelas por el simple hecho de que es una voz que viene de un recuerdo muy antiguo: cuando yo iba por el único teléfono semipúblico del barrio, siempre a la misma hora, por lo general delante mío estaba una chica travesti. Supongo que esta novela es un homenaje a ella, en cierto modo”. El libro ya tiene su primera edición a punto de agotarse. Nacido en Morón, Correa creció en el barrio “Los Patitos” de Hurlingham y poco a poco fue forjando un perfil de escritor que se caracteriza por tomar riesgos a la hora de hacer literatura y asumir las consecuencias que ello puede provocar. Hoy, con 13 libros de su autoría, observa el pasado y se recuerda a sí mismo como un niño que quedó encandilado por una versión ilustrada de “Frankenstein”, de Mary Shelley. De más grande, siguieron autores como Manuel Puig, Sara Gallardo, Anne Carson, William Faulkner y Ernest Hemingway, entre tantos otros. Entre sus publicaciones se pueden apreciar: “Engranajes de sangre”, “Virgencita de los muertos” y “Súcubo”, entre otros.

Nicolás Correa, autor de “Heroína. La guerra gaucha”.

Nicolás afirma que la primera vez que escribió algo con conciencia fue en primer grado, cuando la señorita María les pidió que escribieran una carta a alguien. Aquel niño de seis años, decidió hacerlo a su abuela, que había fallecido 15 años atrás y nunca pudo conocer.

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Sus libros esconden diferentes historias, pero que siguen una construcción mitológica fabricada por su creador. “Mi pasado es mi propia mitología. Muchas veces intuyo que siempre hablo de lo mismo pero con distintas formas”, explica. Su barrio no queda exento de estas construcciones: “De donde vengo, el lejano Oeste, el invierno se puede sentir, oler y ver. Supongo que todo lo que escribo tiene que ver con el deseo y el éste se encuentra en su estado más puro en aquellos momentos de iniciación. Es decir, mientras estaba en el barrio, cuando volvía de la Escuela Media N° 6 ‘Leopoldo. Marechal’.  A pesar de que luego se fue del barrio, la universidad, los libros y los viajes, siento que mi verdadera formación fue aquella compuesta de las primeras lecturas en el patio de la casa de mi infancia. Donde pasaba largas horas entre libros amigos”.

La tapa del libro “Heroína. La guerra gaucha”.

Cuando le toca recomendar tres obras no duda un segundo y menciona: “Las flores del mal”, de Baudelaire, “El amor de Marguerite Duras y Eisejuaz”, de Sara Gallardo, y “El beso de la mujer araña” de Manuel Puig. “Estos textos me enseñaron a escribir”, dice el autor, que pese a que la presentación de su último libro ocupa casi todo su tiempo, también se encuentra terminando la tercera parte de la “Trilogía antigua serpiente”, cuya primera parte fue “Súcubo”, la segunda “Íncubo” y en breve estará lista la tercera.

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