Proyecto y puesta en obra del hormigón visto

El éxito o fracaso de un hormigón a la vista no radica solamente en mantener una coloración regular sino también en la preservación de su aspecto en el tiempo. Por otro lado, es habitual que la apariencia del hormigón se la vincule fundamentalmente a la coloración y tonalidad, que dependen de la proporción entre los materiales, aunque éstas no son las únicas variables con incidencia en la estética final. “Este es un tema muy interesante, bastante abarcativo y, sobre todo, opinable, porque hay múltiples posibles combinaciones de colores, tonos, formas y texturas”, explica el ingeniero Edgardo Becker, Gerente de Desarrollo y Servicios Técnicos de Loma Negra.En ese sentido, el especialista destaca la importancia de clarificar las expectativas acerca del tipo de hormigón que se desea obtener. “Básicamente, un ‘hormigón visto’ resulta bueno cuando los interesados y, sobre todo el más importante de ellos que es el comitente, terminan satisfechos con el resultado. No obstante, el camino puede ser bastante tortuoso por cierto. En cualquier caso, necesariamente todo debe comenzar con un gran acuerdo respecto de las expectativas”, afirma Becker.En función de ellas, recomienda a los proyectistas ir cumpliendo todas las etapas del diseño con una mirada abarcativa. Por ejemplo, establecer las especificaciones del hormigón considerando todos los aspectos relacionados al proceso: encofrados, desmoldantes, diseño de acabados, juntas de trabajo, estrategias de llenado, habilidades de la mano de obra, etcétera.

Textura. En la Casa L4 (Arq. Luciano Kruk) el encofrado entablonado contribuye a diluir eventuales diferencias de tonalidad en el hormigón visto. Foto: Daniela Mac Adden

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Respecto de las expectativas, Becker advierte que las terminaciones con encofrados entablonados suelen resultar más “tolerantes” a ciertas diferencias de tonalidad y textura; mientras que las terminaciones con encofrados lisos son más “exigentes” en cuanto a uniformidad de esos parámetros: “Los acabados lisos por lo que necesitan de mayor atención a los detalles. Suele ser necesaria la inclusión de algunos recursos arquitectónicos para ocultar juntas de trabajo y estudiar muy especialmente las estrategias de llenado”, detalla.En cuanto a la uniformidad del color, la superficie expuesta del hormigón está especialmente influenciada por las características de la pasta cementicia, por ser la que se aloja en las paredes del encofrado. A su vez, depende del color y tonalidad del cemento, y de la relación w/c (agua/cemento, en masa).En ese sentido, es necesario mantener una alta uniformidad en la provisión de materiales y sus proporciones. Lo cual ayuda a conservar un aspecto homogéneo en el hormigón. “Suele recomendarse realizar el trabajo de llenado en la menor cantidad de etapas posibles y, además, no dejar demasiados días entre ellas para evitar grandes diferencias entre partidas”, afirma Becker.

Pureza. Hormigón blanco en la Fundación Nadir Afonso, proyecto de Álvaro Siza en Portugal. Foto Joao Morgado.

Si esto fuera inevitable, el especialista recomienda trabajar con texturas u otros recursos arquitectónicos que impidan una comparación directa de tonalidades entre las distintas etapas de hormigonado.“Realmente, en muchas obras de arquitectura encuentro errores, algunos de ellos conceptuales. Todos deberíamos trabajar para evitarlos. Uno de ellos, está asociado a no considerar en el diseño la agresividad del ambiente”, destaca el ingeniero. El uso generalizado de hormigones clase H-20 o H-25 en casas de hormigón visto en zonas cercanas a la costa es un ejemplo de eso.Si bien, desde el punto de vista estructural esos niveles de resistencia pueden ser adecuados, el ambiente típicamente marino a la que están expuestas estas construcciones requiere que el hormigón de recubrimiento tenga una muy baja permeabilidad a la penetración de los iones cloruro que se encuentran suspendidos en el aire y que, en esa condición de exposición, tienden a despasivar el acero de las armaduras, favoreciendo su corrosión. Con lo cual, en esos casos se debería especificar hormigones clase H-35 o superior, que ofrecen una baja permeabilidad para garantizar la vida útil de la obra a partir del control sobre la penetración de cloruros. También, cerciorarse de que durante la puesta en obra se respete el cumplimiento de los recubrimientos especificados.Becker enfatiza la importancia de considerar los efectos de la contracción por secado o variaciones térmicas y de humedad: “Se producen tensiones inducidas que un buen diseño debería considerar para determinar las cuantías necesarias de acero que permitan controlarlas, ya que pueden inducir fisuras no deseadas. El hormigón es un material que evoluciona en el tiempo, por lo que, entre otras cosas, tiende a contraerse”.Por último, en la etapa de construcción, una deficiente capacitación de la mano de obra, y también de su supervisión, se pueden omitir con algunas cuestiones básicas. Por ejemplo, la protección temprana que todo hormigón de losa necesita para evitar una rápida evaporación superficial del agua. “Si no se toman las medidas necesarias, el secado superficial de un hormigón en estado fresco producirá una contracción localizada que tenderá a fisurar en forma generalizada la superficie”, advierte Becker.Otro error muy frecuente, post hormigonado, es no considerar los tiempos de curado imprescindibles durante la ejecución de los trabajos. Entendiendo que “el curado es el mantenimiento de las condiciones de humedad y temperatura que permitan la correcta hidratación de la pasta cementicia”, será necesario mantener estas condiciones durante el tiempo adecuado, señala el especialista.El curado cobra fundamental relevancia en la durabilidad al asegurar la calidad del hormigón de recubrimiento. “Nuevamente, en construcciones expuestas a ambientes que favorecen la corrosión de las armaduras, y entendiendo que es la calidad del hormigón de recubrimiento la que las protege, se recomienda mantener condiciones de curado por al menos 7 días”, destaca. Una buena medida en ese sentido es mantener los encofrados durante ese período. Si fuera necesario removerlos antes por cuestiones relativas al proceso constructivo se recomienda especialmente tomar las medidas necesarias para mantener condiciones de temperatura y humedad adecuadas. 

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