Una “mala noticia” levantó el ánimo de los productores

El estimado de la cosecha para 2019, emitido por el INV, despertó más de una sonrisa. Según el organismo de control, se cosecharían entre 22,3 a 24,7 millones de quintales, una caída respecto de la vendimia 2018, que llegó a los 25,7 millones de quintales.En el actual escenario de sobrestock de vinos y precios de la uva muy desinflados, la menor cantidad prevista abre algún surco de esperanza para los productores. La contraparte es que, por otro lado, esa situación repercutirá en los precios del vino en el mercado, que ya padece un persistente bajón en el consumo y se sumará a los efectos de la devaluación, que encareció todo el proceso productivo.   Mientras tanto, Mendoza se prepara para la Fiesta de la Cosecha 2019, que se realizará en el viñedo del aeropuerto el 6 de marzo, continua con buen ritmo la vendimia 2019. Ya se notan por los caminos mayor cantidad de camiones y crecieron la cantidad de fábricas y bodegas en actividad.

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 Para tomarle el pulso a la marcha de la cosecha, Clarín Rural viene publicando la opinión de enológos y wine-makers de varias bodegas de todo el país vitivinícola, a partir de cuatro preguntas:1) ¿Cómo viene la vendimia en calidad y cantidad?2) Respecto de las variedades, ¿alguna se destaca por rendimiento o calidad?3) ¿Cosecharán alguna variedad nueva?4) ¿Tienen problemas por la falta de algún insumo? ¿Sienten que la suba de costos los afecta?

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Tras un 2018 negativo, enero arrojó buenas señales para la exportación de vinos

El ingeniero agrónomo Fernando Losilla, es el enólogo de Viña Las Perdices. Respecto a la marcha de la vendimia, en está entrando en un momento bisagra, sostiene que “en general viene una cosecha con buena cantidad de uva. No hubo daños masivos por heladas, aunque algunos sectores de la provincia fue alcanzada por granizo, con daños de diferente intensidad. Respecto a la sanidad, se viene desarrollando de forma normal, con muy buena condiciones hasta el momento, aunque todavía es algo anticipado pronosticar para la mayoría de las uvas tintas. Estamos cosechado pinot noir y chardonnay para bases de espumante con excelente sanidad.En relación con la calidad varietal, Losilla sostiene que “todas las variedades vienen bien, por supuesto que las variedades de racimo apretados son más sensibles a la podredumbre, si llueve en exceso, como es el caso del Riesling, Traminer, Sauvignon, Pinot Noir, por ejemplo. A la hora de hablar de novedades, Losilla recordó que “Viña Las Perdices elabora vinos con muchas variedades de cepas, varias no tradicionales, con las que ya venimos trabajando desde hace tiempo. En esta cosecha no hemos incorporado nada nuevo, aunque hay variedades con las que venimos haciendo pruebas y hemos cosechado en años anteriones, como la Traminer, pero aún no tenemos vinos en el mercado con esta cepa.Reconoció que si bien no tuvieron faltantes de materiales, “sí hubo algún retraso con la entrega de los mismos”. Mientras que respecto del personal, “en su mayoría vive en la finca, por lo tanto trabaja todo el año en diferentes tareas según la época del año”. Y en relación a los costos, explicó que el mayor aumento “se debió a la devaluación” y que los incrementos más importantes “fueron y son, los del vidrio y cartón”.Losilla concluyó que “sin duda la inflación nos hace perder competitividad en mercado interno y principalmente en el externo. Lo que falta es aumentar el consumo per cápita, que cae año tras año, lo que hace que el futuro de la vitivinicultura Argentina sea algo incierta”.

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No hay mal que por bien no venga…

Desde Gualtallary, Manuel González Bals, enólogo de Bodega Andeluna dice que “la cosecha se presenta con buena cantidad y calidad”, aunque “un verano relativamente más fresco algo lluvioso al principio lo que ha hecho que la madurez demore unos 10 días en comparación al año pasado”.Anticipó que “tengo en proyecto un par de variedades nuevas para Andeluna como Semillón, Petit Verdot y alguna otra cosa más aunque por el momento estamos haciendo un seguimiento de la uva para poder definir”.Respecto de los insumos para la cosecha, González Bas aseguró que “en general no hay problemas, más allá de que los precios impactan de manera más contundente por el tipo de cambio. Con respecto a la mano de obra el panorama se presenta igual que los últimos años, revelando la dificultad de contar con gente disponible y la tendencia de ir hacia lo mecanizado al menos en viñedos”.

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Buena calidad y cantidad equilibrada de uva

Germán Berra, Winemaking Director Finca Flichman, dice que “climáticamente ha sido un año muy benigno, sin heladas tardías generales ni granizo en nuestros viñedos de Barrancas y Tupungato. Enero ha sido “fresco” teniendo en cuenta que suele ser el mes más caliente del año lo que hace que la maduración sea un poco más lenta, y si bien febrero ha sido un poco inestable las lluvias no han producido daños en las uvas. Eso me hace pensar en una muy buena cantidad y calidad de vinos al final de la cosecha, con un poco más de Cabernet Sauvignon que el año pasaado”.En relación con las novedades, anticipó que “este año cosecharemos la primera vendimia de Petit Verdot y Cabernet Franc. Tenemos mucha expectativa con estas variedades que dan vinos excepcionales!”.Cuando llegó el turno a la economía, Berra dijo que “los precios de todos los insumos enológicos se pagan en dólares estadounidenses y subieron al ritmo de la devaluación. El efecto de la inflación ha sido un punto importante a la hora de evaluar la compra de 2019. No hemos sentido falta de insumos, los proveedores han tenido buen stock para nuestros pedidos”.

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Una vendimia con buenas uvas y problemas económicos y financieros

El responsable de los viñedos de Bodega Chakana, Facundo Bonamaizon, se entusiasma con la marcha de la cosecha: “en lo que se refiere a la calidad, viene buenísima, igual o mejor que el año pasado. En cantidad estimamos lo mismo para todas nuestras fincas, excepto para las que sufrieron alguna helada puntual el año pasado, principalmente Altamira”.Destaca que “el Malbec de Gualtallary tiene una madurez avanzada en lo que se refiere a fenoles y azúcar y conservando bien la acidez, que es un buen atributo de calidad. Pero faltan unos 15/20 días para cosechar y hacer el vino, así que no me animo a hacer un pronóstico de una variedad sobresaliente”.En relación con las novedades varietales, destaca que “en 20 o 25 días vamos a cosechar en unos 20/25 días unas plantaciones experimentales que hemos hecho de Grenache o Garnacha, Monastrell y Roussanne, que es una variedad blanca”.Finalmente, hablando de la situación económica, Bonamaison destaca que “hubo un aumento del costo en pesos, para el caso de los que utilizan vendimia mecanizada, debido a la devaluación del peso. Para el resto no hubo grandes sobresalto, además de la inflación, claro, pero no han constituido una limitante. El transporte de la cosecha de la uva viene subiendo firme a nivel de la inflación y sobrecarga esos costos, sin llegar a ser limitante todavía. En el caso de algunas propiedades puntuales (que no es nuestro caso) el aumento de las tarifas de la energía eléctrica y las altas temperaturas han ocasionado que los productores estén muy encima del riego por las cuentas.

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