El chef que lleva al plato los sabores de la abuela

El aroma a pan recién horneado, budines de banana, bife con habas salteadas o los sabrosos ravioles caseros de la abuela Dora. Aquellos añorados platos fueron los responsables de despertar la gran pasión de Emanuel Toranzo: la cocina. 

El chef Emanuel Toranzo, empezó en la cocina a los cuatro años. Trabajó en Mugaritz, el 6° mejor restaurante del mundo.

El chef, o como él prefiere ser nombrado, cocinero, es el responsable de llevar adelante “Arte al plato”, un proyecto acerca de la artesanía culinaria donde se fusionan elementos como el ambiente, la música, los aromas y, por supuesto, el plato y su presentación. “Viajo por todo el país llevando esta iniciativa y lo que más disfruto de cada lugar es conocer sus sabores y tradiciones en la cocina”, cuenta el vecino de Hurlingham, que se recibió en el IAG en 2001 y fue becado para realizar una pasantía en el País Vasco. En su paso por Europa, los planetas se alinearon para vivir una de sus mejores experiencias gastronómicas: Trabajó en Mugaritz, el restaurante vasco reconocido como uno de los mejores del mundo y ganador de dos estrellas Michelin. Sin embargo, Toranzo admite con humildad que “a pesar de haber degustado las mejores delicias, mi plato favorito sigue siendo fideos moñitos con manteca, como los que comía de niño”. 

El chef Emanuel Toranzo lleva adelante “Arte al plato”, un proyecto acerca de la artesanía culinaria donde se fusionan elementos como el ambiente, la música, los aromas y, por supuesto, el plato y su presentación.

Amante de lo salado antes que de lo dulce, el cocinero de 38 años actualmente se dedica a asesorar restaurantes “en problemas”. “Es un asesoramiento integral donde ayudamos a los dueños a perfeccionar el lugar, ordenar las cuentas, el personal, los proveedores y sobre todo la elaboración del plato”, explica. Hoy se encuentra haciéndolo en “Casanova Café y Pan” de Morón. También, tiene su columna gastronómica en “El Ciudadano”, el diario hurlinguense que circula de manera mensual. 

En las presentaciones del chef Emanuel Toranzo no pueden faltar los brotes y las flores para el “toque” final.

Siendo una persona inquieta, en busca de nuevos sabores y experiencias Emanuel Toranzo -además de recorrer el país dando clases de gastronomía- realiza, como él suele llamar, “cocina solidaria”. “Lo trato de hacer siempre que viajo. Darles de comer a pibes que hace tres días no ven comida te hace sentir humano”, describe el profesional que, con frecuencia visita la provincia de Misiones y lleva adelante esta convocatoria junto al chef Mariano Pujol.

Emanuel Toranzo, el chef que lleva “Arte al plato” a todos los rincones del país.

A la hora de pensar en tener su propio restaurante, el ex alumno del Instituto Cardenal Stepinac, de Hurlingham, confiesa: “Primero tengo que generar mi propia identidad como cocinero y eso es lo que busco todos los días. Hay que ser auténticos con los comensales y quiero que en mi restaurante estén los sabores de mi abuela pero con buena presentación”. Se puede decir que “la nona” fue la gran responsable de despertar la pasión de Toranzo por la gastronomía. Con sólo cuatro años se animaba a cocinar junto a ella y de vez en cuando le robaba de la mesada algunos ravioles que terminaban en el estómago de Emanuel y sus primos. Con los años, el talento se fue perfeccionando: de adolescente leía las recetas de Blanca Cota y Choly Berreteaga,  y en cada reunión de amigos él era el “cocinero designado”. Con su larga experiencia, le transmitió a su hija Camila (17) el arte de cocinar y juntos sueñan con tener su propio emprendimiento. “Ella se encarga de lo dulce y yo de lo salado”, cuenta. Mientras los proyectos siguen su rumbo y los trabajos su camino, la exploración de este cocinero no descansa. Si alguien pregunta por el cocinero Emanuel Toranzo, no existen dudas que, sin importar el lugar, este se encontrará entre hornallas, platos y exquisiteces. 

Emanuel Toranzo viaja por todo Argentina cocinando para cientos de niños en situación de vulnerabilidad.

HS

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