Estas seis mujeres se enfrentaron al techo de cristal de la ciencia

Sus disciplinas implican horas y horas de investigación, aplicación, pruebas de laboratorio, cálculos y experimentos. A estas pasiones complejas que les llevan la vida entera se le suma otra carrera de obstáculos: el techo de cristal de la ciencia y la investigación en áreas como física, matemáticas, informática, astronomía y química sigue siendo muy contundente, solo el 29% de los investigadores son mujeres y en los roles académicos superiores el número se reduce drásticamente al 11%. Además, sólo el 3% de los Premios Nobel de ciencia se han otorgado a mujeres. ¿Cómo compatibilizar la vida de familia con una carrera académica? ¿Qué estímulo han recibido por parte de sus padres? ¿Y de sus profesores? 
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En busca del reconocimientoKaren Uhlenbeck fue una de las que atravesó, hace unos pocos días, estas expectativas tan desalentadoras para las mujeres en las ciencias duras. A sus 76 años, la matemática ganó el premio Premio Abel (algo así como el “Nobel” de las matemáticas), uno de los premios de prestigio de esta materia junto con el Fields y el Wolf. Esos galardones, siempre negados a las chicas que no llegan a completar las currículas esperadas, también son económicamente impresionantes, 600.000 euros reconocieron toda una trayectoria.

Foto: Andrea KANE /AFP.

Uhlenbeck trabaja en ecuaciones en derivadas parciales, en donde intenta entender el fenómeno del electromagnetismo, pero su trabajo incide en muchas otras áreas de la física. “Pertenezco a la primera generación de mujeres que podían esperar una progresión profesional. Quizá no igual que los hombres, pero las puertas ya no estaban cerradas. En las décadas de 1960 y 1970, cuando se eliminaron las barreras legales para avanzar, esperábamos que las mujeres y las minorías entrarían por las puertas y ocuparían el lugar que les corresponde, al menos en el mundo académico. Quedó demostrado que no era tan fácil, pero se ha conseguido un progreso tremendo, al menos para las mujeres. Las jóvenes matemáticas de hoy son un grupo de talento impresionante y diverso. Espero haber contribuido, a mi manera, junto a otras personas, a abrir estas puertas cerradas y a mantenerlas abiertas de par en par”, dijo en una entrevista. Las laureadas de los cinco continentesLa doctora y física argentina Karen Hallberg (54) ganó hace unos días el premio L´Oréal-Unesco “Por las mujeres de la ciencia”. Este gran incentivo que otorga la Fundación a sus laureadas, desde hace más de 20 años, redunda en un reconocimiento económico de 100.000 euros. Ella fue elegida en representación de América Latina gracias a su labor trascendente en física teórica, su trabajo implica una contribución importante para comprender los sistemas nanoscópicos y los comportamientos inesperados de la matera a nivel subatómico como superconductividad y magneto resistencia. En sus declaraciones, Hallberg no se cansa de resaltar cómo la ciencia necesita a las mujeres, aclarando que “la física es una de las carreras que, lamentablemente, tiene la menor participación de las mujeres”. Cuando le preguntamos por la cuestión de género, ella aclaró que la crianza de hijos pequeños interfiere en muchos casos para llegar a los escalones más altos. Por eso, el apoyo del Estado (con instituciones y salas de primera infancia y licencias tanto maternales como paternales) es fundamental. “El mundo las necesita” fue una frase largamente usada a lo largo de toda la ceremonia de premiación del 14 de marzo en la sede de la UNESCO en París, e invita a las jóvenes y aun a las niñas, a animarse, a elegir y atravesar los prejuicios que giran en torno a las ciencias duras. 

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“Sentí que para seguir física tenia que desafiar el sistema, ser una heroína. Tuve que bajar estereotipos, hacer mucha fuerza en esta dirección, porque no era normal, y eso no está bueno, porque deja afuera a muchas”, dijo en una entrevista a Entremujeres.

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Najat Aoun Saliba es química analítica y trabaja en la Universidad de Beirut (Líbano). Su trabajo es pionero en la identificación de agentes cancerígenos y otros contaminantes tóxicos ligados a los cigarrillos electrónicos en Medio Oriente. Sus descubirmientos sobre los niveles de contaminación en el aire alertan a los gobiernos, las organizaciones y comunidades. Ella está interesada en que sus investigaciones promuevan políticas públicas en función de proteger la salud de los ciudadanos. “Siempre tuve una gran pasión por conocer, para mí medir es conocer. Veo el agua o el aire y quiero saber de qué está compuesto, por eso amo la química analítica”.Considera que es difícil ser una científica en su país, porque luego de terminar la carrera las posibilidades de conseguir un trabajo son reducidas, los países subdesarrollados no estimulan la investigación. “Es más difícil aun, ser una mujer científica”, dice. Cree que el conocimiento empodera a las personas, y por eso intenta que sus investigaciones tengan impacto social. “Podemos elegir la comida que comemos, los lugares donde habitamos, si estamos despiertos y conscientes y si tenemos la información adecuada”, concluye. 

La profesora Saliba fue reconocida por su trabajo pionero en la identificación de agentes cancerígenos y otros contaminantes tóxicos del aire en Medio Oriente y en los sistemas modernos de suministro de nicotina, como cigarrillos y pipas de agua.

La profesora Maki Kawai fue reconocida por su trabajo innovador en la manipulación de moléculas a nivel atómico, para transformar y crear materiales innovadores. Su investigación fue una gran contribución para establecer las bases de las nanotecnologías a la vanguardia de los descubrimientos de nuevos fenómenos químicos y físicos que pueden abordar problemas ambientales críticos, como la eficiencia energética. Ella asegura que “es importante tener un sueño y moverse hacia él de manera positiva y con coraje en cada paso”. 

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La profesora Ingrid Daubechies es una apasionada de las matemáticas, una entusiasta, y eso contagia en cada palabra. Su materia de investigación es el tratamiento numérico de imágenes mediante algoritmos estándar y flexibles para la compresión de datos. Ella observa que la vida de una investigadora no es aburrida, sino que está llena de desafíos en el camino. La mirada de las mujeres sobre estas materias -según la científica-  es escencial y contribuye a la diversidad.La profesora Claire Voisin es investigadora en el el Collège de France y en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica de Francia), fue reconocida por su excelente trabajo en geometría algebraica. Ella confiesa que no experimentó una discriminación de género durante su carrera en carne propia, pero reconoce que muchas mujeres no obtienen el reconocimiento que se merecen y que su trabajo es frecuentemente devaluado. “Creo que las mujeres tienen que hacer más esfuerzo que los varones, en particular en el comienzo de sus carreras, para ser consideradas investigadoras serias”, comenta. 

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