Bruselas: descubren que el Manneken-Pis despilfarraba 1.500 litros de agua por día

No hay viajero que al visitar Bruselas, Bélgica, no se detenga durante minutos en la esquina entre la rue l’Etuve y la rue du Chêne para contemplar al diminuto niño de bronce que orina en la fuente y que resulta un hito turístico en el centro medieval de la capital belga. Estamos hablando del célebre Manneken-Pis.El rictus del viajero denota, a veces, cierto regusto amargo al descubrir las irrisorias dimensiones de una escultura imaginada majestuosa a partir de las ilustraciones de las guías turísticas y que, en realidad, tiene sólo 55 centímetros de altura.

La fuente despilfarraba de entre 1.500 y 2.500 litros diarios de agua potable (Photo by Emmanuel DUNAND / AFP)

El encuentro entre el visitante y el querubín, subido a un pedestal a 300 metros de la Grand Place, no suele durar más de un cuarto de hora, tiempo suficiente para disparar un par de fotos, bromear sobre sus insospechadas proporciones y buscar un refugio donde protegerse de la lluvia y matar la sed con una exquisita cerveza belga.

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Lo que probablemente ningún viajero ha sospechado mientras coleccionaba su selfie de rigor es que el chorro que pilla la escultura suponía, hasta ahora, un despilfarro de entre 1.500 y 2.500 litros diarios de agua potable.”Se pensaba que era un circuito cerrado y que no consumía nada. Como el contador de agua del Manneken-Pis es uno entre 350 o 400, no se le prestaba atención”, explica Régis Callens, técnico del Ayuntamiento de Bruselas que a finales de 2018 descubrió el perjuicio.

Como el contador de agua del Manneken-Pis es uno entre 350 o 400, no se le prestaba atención”, dice Régis Callens, técnico del Ayuntamiento de Bruselas que descubrió el asunto.(Photo by Emmanuel DUNAND / AFP)

Las autoridades municipales asumían que el pene del infante estaba conectado a un circuito cerrado por el que circulaba siempre la misma agua.Tras descubrir que la “orina infinita” de la figura constituía un perjuicio ecológico, esta semana instalaron un sistema provisorio que devuelve a la escultura el agua expulsada, con el objetivo de buscar una solución definitiva.

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“En plena semana de las Jornadas del Agua, podemos estar orgullosos al decir que, por primera vez en 400 años, el Manneken-Pis no hará más pipí con agua potable”, ironizaba en su cuenta de Twitter el concejal de Clima de la ciudad de Bruselas, Benoît Hellings.El error de plomería, que salió a la luz coincidiendo con una oleada de protestas estudiantiles ecológicas en Bélgica, llevó a que el Ayuntamiento de Bruselas fuera a revisar también las cañerías de las fuentes municipales.Se disipa así una incógnita de las muchas que rodean al Manneken-Pis, cuya efigie inunda las tiendas de recuerdos de Bruselas en forma de llaveros, tazas o camisetas, pero del que se desconocen muchos detalles. Por ejemplo, su origen.

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Origen inciertoCuentan las leyendas locales que lo mandó construir un adinerado burgués tras encontrar a su hijo perdido, que fue obra de las brujas, que lo inventaron las tropas de Godofredo III de Lovaina en 1142 para que orinase desde un árbol sobre sus adversarios o que rinde tributo a un niño que en el siglo XIII apagó con su orina la mecha de un explosivo enemigo.

La primera referencia a esta escultura aparece en un texto sobre canalizaciones de la ciudad de 1452, donde se le menciona como el Manneken-Pis (Photo by Emmanuel DUNAND / AFP)

Lo cierto es que la primera referencia aparece en un texto sobre canalizaciones de la ciudad de 1452, donde se le menciona como el Manneken-Pis, aunque hay teorías que lo relacionan con otra estatua citada en un documento de 1388, donde aparece como la “fuente del pequeño Julien”.Se sabe que la versión actual de la obra, que cada año se disfraza unas 130 veces para conmemorar causas diversas y acumula un millar de variopintos trajes, se le encargó en 1619 a Jérôme Duquesnoy, y que se le pagó por ella 50 florines. Desde entonces, el Manneken-Pis ha sido objeto de múltiples intentos de robo.

El Manneken Pis aparece aquí con el traje tradicional asturiano durante las celebraciones por el Día de Asturias en Bruselas. efe_jacques collet

Lo robaron en 1817, recuperado hecho pedazos y reconstruido. Desapareció otra vez en 1963 y apareció poco después en Amberes. Y se le perdió la pista de nuevo en 1965, hasta que fue hallado un año después en un canal de la localidad de Charleroi, desmembrado.Se restauró por enésima vez, se le buscó un nuevo hogar en el Museo de la Ciudad de Bruselas y en su emplazamiento original se colocó una réplica que es la que hoy en día fotografían los turistas que visitan la capital de Bélgica, probablemente sin saber que el Manneken-Pis que contemplan, además de pequeño, es sólo una reproducción. Javier Albisu/EFE

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