Crece el antisemitismo de extrema derecha e izquierda

Por PATRICK KINGSLEYBERLÍN — Esvásticas pintarrajeadas en un cementerio judío en Francia. Una campaña política antisemita del gobierno de extrema derecha de Hungría. Un grupo de legisladores del Partido Laborista en el Reino Unido renunciando a su partido, citando antisemitismo arraigado.El cúmulo de incidentes en Europa y Estados Unidos subrayan cómo está resurgiendo un viejo prejuicio en el siglo XXI.El aumento se da en un contexto de creciente incertidumbre económica mundial, un énfasis en raza e identidad nacional y una polarización cada vez más profunda entre la izquierda y la derecha política en Europa y Estados Unidos respecto al conflicto entre Israel y los palestinos.“Hay un patrón ideológico común”, dijo Günther Jikeli, experto en la Universidad de Indiana sobre antisemitismo europeo. “Se considera que el mundo está en mala situación y que lo que evita que se convierta en un mejor lugar son los judíos”.El antisemitismo se ha convertido en una sección del diagrama de Venn de la política actual, en el que la extrema derecha puede coincidir con sectores de la extrema izquierda, la periferia islamista radical de Europa e incluso políticos de los dos principales partidos de Estados Unidos. Esa confluencia es nueva, dicen los expertos, al igual que el surgimiento de un gobierno israelí que colabora con aliados de extrema derecha que elogian a Israel, aunque fomentan el prejuicio antisemita en sus países.

Una campaña en Hungría dijo que el multimillonario judío George Soros instigó secretamente la inmigración musulmana. (Akos Stiller para The New York Times)

Las encuestas sugieren que las actitudes antisemitas quizá no sean más generalizadas hoy que en el pasado. A pesar de ello, la gente intolerante parece haberse vuelto más descarada, creando un clima que ha vuelto al antisemitismo mucho más permisible y peligroso.En 2018, Francia reportó un aumento en incidentes antisemitas del 74 por ciento en comparación con el año anterior, con más de 500 ataques. El presidente Emmanuel Macron lo llamó el peor nivel de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial.En Alemania, en el mismo período, los ataques antisemitas violentos —62 de ellos— aumentaron en un 60 por ciento, mientras que todos los crímenes antisemitas se elevaron casi un 10 por ciento a 1646, de acuerdo con estadísticas gubernamentales.Después de la Segunda Guerra Mundial, el antisemitismo estuvo principalmente confinado a la periferia política, pero ya no es así. Hoy se le aprovecha más con fines políticos, dicen los expertos.“Hoy, los políticos europeos y norteamericanos, incluso presidentes, jefes de gobierno y primeros ministros, no vacilan en vincularse o acoger abiertamente mensajes y memes antisemitas”, dijo David Nirenberg, rector de la Escuela de Divinidad de la Universidad de Chicago.Los partidos de extrema derecha a menudo retratan a los judíos como una amenaza cosmopolita a la identidad nacional. En Hungría, el Primer Ministro Viktor Orban ha logrado representar al multimillonario judío George Soros como un instigador secreto de la inmigración musulmana.El presidente Donald Trump encarna las contradicciones del momento. Trump ha cortejado abiertamente a los nacionalistas blancos diciendo que tienen en sus filas a “algunas personas muy decentes”, aun cuando dieron saludos nazis con el brazo extendido y corearon consignas como “los judíos no nos remplazarán”.Al mismo tiempo, ha presumido de su relación cercana con el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y ofrecido su apoyo total a Israel.Ese apoyo más estridente ha sido recibido ahora con una oposición más notoria, particularmente de la diputada Ilhan Omar, de Minnesota, una de las primeras dos mujeres musulmanas en ser electas al Congreso.Ella ha sido ampliamente condenada por lo que los críticos llamaron su promoción de estereotipos antisemitas —por lo cual ofreció una disculpa pública. Omar también fue criticada por lo que se interpretó como un cuestionamiento de la lealtad de los judíos estadounidenses a Estados Unidos, y por comentarios que algunos interpretaron como haciendo referencia a una influencia indebida de los grupos de lobby judíos.Así como en el pasado los judíos fueron un chivo expiatorio instantáneo durante épocas de ansiedad por los cambios sociales o problemas económicos globales, ahora vuelven a serlo, dijo Stefanie Schüler-Springorum, directora del Centro para la Investigación Antisemita, en Berlín.© 2019 The New York Times

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