En un hecho histórico, la Iglesia beatificó a cuatro víctimas de la dictura militar

Con una ceremonia multitudinaria, la Iglesia beatificó este sábado en La Rioja al obispo Enrique Angelelli, a los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias y al padre de familia Wenceslao Pedernera. Es un hecho histórico para el país ya que son los primeros mártires de la Iglesia en la Argentina reconocidos oficialmente por El Vaticano que fueron víctimas de la última dictadura militar.El Cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, enviado del Papa Francisco, encabezó el acto. “En primer lugar, quiero enviar el abrazo del papa Francisco con quien me he encontrado antes de venir aquí”, comenzó Becciu y, luego de saludar a los presentes, destacó a los cuatro beatos como “modelos de virtud y de la fortaleza en la fe hasta el martirio”.​Dante Braida, obispo de La Rioja fue quien pidió formalmente la beatificación, paso previo a ser declarados santos. Y luego de que se hiciera una reseña de la vida de cada uno de los mártires riojanos, en donde se señaló “la persecución explícita y violenta” de la que fue víctima Angelelli, Becciu leyó la carta apostólica de Francisco con la que se inscribió en el libro de los beatos a Angelelli, Longueville, De Dios Murias y Pedernera al probarse que el asesinato de los cuatro durante la última dictadura constituyó un martirio.

El viernes se celebró en La Rioja la Santa Misa desde la Catedral presidida por Angelo Becciu, enviado papal, en la víspera de la beatificación del obispo Enrique Angelelli. Foto: Natalia Díaz/Télam.

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La misa fue presidida por el enviado del Papa y concelebrada por el nuncio apostólico en Argentina, León Kalenga Badikebele, y unos 40 obispos de distintas diócesis del país; entre ellos el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea; el cardenal primado de la Argentina, arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli; y el obispo emérito de Tucumán, cardenal Héctor Héctor Villalba.Becciu criticó severamente al régimen militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983. En el oficio realizado en las afueras de la capital riojana, dijo que los integrantes de la última dictadura “se declaraban cristianos, pero querían una actitud servil del clero y pasiva de los fieles laicos”, a la vez que señaló que consideraba “sospechoso a cualquiera que promoviera la justicia social”. Además, Becciu afirmó que los cuatro mártires fueron “insultados y perseguidos a causa de seguir a Jesús y procurar la justicia evangélica”, ya que ellos fueron “testigos fieles del Evangelio a costa del sacrificio extremo de su propia vida”. En el caso de Angelelli, dijo que “socorría a un pueblo muy pobre, víctima de injusticias”, inspirado en su lema “con un oído en la palabra de Dios y otro en el pueblo” y “dispuesto a dar la vida” por los más necesitados.En representación del gobierno nacional, participaron de la ceremonia la vicepresidenta Gabriela Michetti y el secretario de Culto, Alfredo Abriani, como así también los gobernadores de La Rioja, Sergio Casas; de Catamarca, Lucia Corpacci; de Córdoba, Juan José Schiaretti; de Salta,Juan Manuel Urtubey; y el presidente del Partido Justicialista nacional José Luis Gioja.Los mártiresLongueville, nacido en Francia en 1931, y Murias, en Córdoba en 1945, estaban incardinados en la diócesis de La Rioja, el primero desde 1971, y el segundo desde 1975. La noche del 18 de julio de 1976, mientras terminaban de cenar en casa de unas monjas en Chamical, se presentaron unos uniformados que dijeron ser de la Policía Federal y les comunicaron que debían acompañarlos a declarar a la capital provincial. Pero los llevaron a la base aérea local donde fueron torturados y fusilados. Obreros hallaron sus cuerpos dos días después juntos a las vías de un tren.

Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, asesinado en 1976.

En tanto, Pedernera había nacido en San Luis y desde muy joven trabajó, primero en una calera y luego en las bodegas Gargantini, en Mendoza. Casado con Coca Cornejo, tenía tres hijas. Tras un experiencia comunitaria rural en La Rioja pasó a la localidad de Sañogasta, donde integraba una cooperativa con varias familias y difundía el Evangelio. En la madrugada del 25 de julio de 1976 golpearon la puerta de su humilde vivienda y, al abrir, tres personas encapuchadas le dispararon delante de su esposa y sus hijas. Murió horas después.Finalmente, Angelelli murió en 4 de agosto de 1976 cuando volvía a la capital provincial de Chamical, tras asistir al entierro de Longueville y Murias con una carpeta con información sobre los asesinatos. A la altura del Paraje de los Llanos se le cruzó otro auto y su vehículo volcó. Su cuerpo apareció con los brazos extendidos en cruz y con un fuerte golpe en la cabeza, no así la carpeta.Un largo proceso judicialLa muerte de Angelelli transitó un largo proceso judicial que culminó en 2014 con la condena a prisión perpetua a los militares Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella como autores intelectuales del homicidio.A pocos días del asesinato, el 31 de agosto de 1976, el juez riojano Aldo Zalazar Gómez, resolvió disponer el archivo del expediente, tras aceptar el criterio de la fiscal de que la muerte había sido producto de un accidente de tránsito causado por una rueda desinflada.Con el regreso de la democracia, en 1983, el juez de La Rioja, Antonio Condado, reabrió la causa y al año siguiente el juez Aldo Fermín Morales la recaratuló como “homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado”.En 1986, el mismo magistrado dictó sentencia afirmando que “la muerte de Enrique Angelelli no obedeció a un accidente de tránsito, sino a un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”.En 1988, el aún juez de la causa rechazó la demanda de la fiscalía de que el proceso a los culpables fuera llevado adelante por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, resolución que fue apelada ante la Corte Suprema de Justicia que la derivó finalmente a la Cámara Federal de Córdoba.

El excomodoro Luis Fernando Estrella y exgeneral Luciano Benjamín Menéndez en 2014 al ser condenados a prisión perpetua por el asesinato del obispo Enrique Angelelli. EFE/Gabriela Lescano

Ese mismo año, el fiscal de la Cámara se pronunció por la aplicación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, exonerando de cargos a varios militares implicados en el asesinato del obispo riojano.En 1990, la Cámara Federal de Córdoba consideró agotada la investigación y sobreseyó a los implicados.Recién en octubre de 2005, con un cambio en la situación política nacional y la abolición de las leyes del perdón, el juez federal subrogante de La Rioja, Franco Romano Grassi reabrió la investigación y se produjo la reapertura de la causa.Tras 8 años, fue enviada a juicio y el proceso comenzó el 4 de noviembre de 2013 y concluyó el 4 de julio de 2014, a un mes de conmemorarse los 38 años del asesinato, con la sentencia a prisión perpetua de los militares Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella como autores intelectuales del homicidio.

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