Giannis Antetokounmpo, de discriminado en Grecia a estrella de la NBA

Por PETER S. GOODMANATENAS — Es conocido como el fenómeno griego, un basquetbolista con una habilidad tan extraordinaria que se ha vuelto la cara visible de su país natal. Sin embargo, durante la mayor parte de su vida en Grecia, Giannis Antetokounmpo fue considerado un extranjero. Como hijo de inmigrantes africanos, continuamente era vulnerable a ataques de racistas y a amenazas de deportación a Nigeria, país que nunca había visitado.Ahora que domina el escenario en los playoffs de la Asociación Nacional de Básquet de Estados Unidos (NBA) como el mejor jugador de los Bucks de Milwaukee, el equipo mejor rankeado de la Conferencia Este, sus compañeros inmigrantes africanos en Grecia lo observan con fascinación. Su historia —el relato de un adolescente que apenas podía driblear y que se convierte en uno de los mejores jugadores del planeta— es motivo de alegría. Sin embargo, también es motivo de una amarga reflexión sobre la discriminación sufrida por su comunidad. Muchos lamentan que la experiencia de Antetokounmpo se haya vuelto material para un cuento de hadas sobre la vida griega en el que se han dejado afuera sus luchas.Hasta hace poco, incluso los hijos de inmigrantes africanos que nacieron aquí encontraban difícil asegurar la residencia legal, peor aún la ciudadanía. Antetokounmpo obtuvo la ciudadanía griega hace apenas seis años, justo cuando estaba a punto de partir rumbo a Nueva York para el draft de la NBA.

La cancha donde Giannis Antetokounmpo jugaba en su niñez ahora está pintada con su imagen (Eirini Vourloumis para The New York Times).

“Le dieron la ciudadanía griega para que no viajara a Nueva York como nigeriano”, dijo Nikos Odubitan, fundador de Generación 2.0, grupo activista que ayuda a los inmigrantes de segunda generación a obtener su estatus legal en Grecia. Ahora que es una estrella del básquet, “se ha convertido en el embajador de Grecia”, afirmó Odubitan. “Por supuesto, todos estamos orgullosos de lo que sucedió. Pero esto no es lo que se necesita para ser un ciudadano griego. Tenemos ingenieros, doctores, todo tipo de profesionales, y el Estado griego no los reconoce. ¿Por qué se necesita ser un astro del básquet?”.La gente blanca de Grecia ahora recibe a Antetokounmpo con los brazos abiertos. “Lo ponen en un pedestal”, dijo Jackie Abhulimen, de 27 años, hija griega de padres africanos. “Pero la misma persona que vitorea a Giannis podría maldecirme en la calle”.En noviembre, después de que un comentarista deportivo griego llamó “mono” al hermano mayor de Giannis, Thanasis Antetokounmpo, que juega para uno de los principales equipos de básquet de Grecia, Giannis habló sobre su herencia. “Mis hermanos y yo somos griego-nigerianos”, escribió en griego. “Si a alguien no le gusta, ése es su problema”.En Sepolia, el barrio de cuidado de Atenas, a la sombra de la Acrópolis donde creció Antetokounmpo, la gente se maravilla de lo que ha llegado a ser. Chris Iliopoulos Odoemelam, de 24 años, solía jugar con él cuando tenían 11 años. Antetokounmpo mostraba poca agudeza para el básquet, jugando con torpeza en la cancha que ahora está pintada con su imagen.Odoemelam trata de conciliar al niño flacucho que recuerda con la fuerza que observa en videos de YouTube.“Era sólo un chico que veías en la calle, hambriento y en busca de comida”, dijo acerca de Antetokounmpo, quien vendía lentes de sol en las calles de Atenas para apoyar a su familia. “Tenía un par de zapatos que compartía con sus hermanos. Y ahora es millonario. Qué locura”.Se escucha eso con frecuencia entre las personas de ascendencia africana en Grecia, que aún se están acostumbrando a la noción de que su comunidad ha producido a una súper estrella internacional.La oportunidad de Antetokounmpo llegó a través de Spiros Velliniatis, quien, como coach del conjunto juvenil de un equipo de básquet amateur griego, buscaba a niños que parecieran tener probabilidades de ser altos.“Lo más importante es tener percepción, astucia”, dijo Velliniatis. “Miro a los ojos de la gente. ¿Son activos y están involucrados?”.Un día, entró en un patio de juegos en Sepolia y vio a Giannis Antetokounmpo, de 13 años, y a sus dos hermanos menores persiguiéndose entre sí. El chico tenía manos enormes y una complexión que parecía lista para crecer.“Pude ver que Giannis tenía verdaderas habilidades para cambiar de dirección”, recordó Velliniatis. “En el momento en que lo vi, sentí que me cayó un rayo”.Velliniatis dijo que le pidió a Giannis que lo llevara con su madre, quien limpiaba casas. Ofreció conseguir empleo para los padres con sueldos de 800 euros mensuales si Giannis jugaba para él.“A los nigerianos no les interesa el básquet”, señaló el entrenador. “Les interesa el fútbol. Necesitas sobornar a los padres”.Cuando su nuevo jugador llegó al gimnasio, le llovieron quejas de los padres de otros jugadores, la mayoría blancos, respecto a Antetokounmpo. “Ni siquiera sabía driblear o encestar cerca del aro”, dijo Velliniatis.Antetokounmpo a menudo practicaba hasta casi la medianoche, durmiendo en el gimnasio por temor de regresar a su casa de noche, cuando los fascistas recorrían el barrio amenazando a los inmigrantes. A los 16 años, se había vuelto uno de los principales jugadores de Grecia. Llegaron scouts de Estados Unidos para ver sus partidos. Milwaukee lo seleccionaría en la primera ronda del draft de 2013. Tenía 19 años.Cuando regresa a Atenas, visita el café en la vereda de enfrente de la cancha en Sepolia. Desde la época en que Antetokounmpo tenía 9 años, él y sus hermanos pasaban por el café de camino a la cancha. Giannis Tsiggas, el propietario, les daba sandwiches, sabiendo que tenían hambre, lo que despertaba el enojo de algunos de los residentes blancos que no querían a africanos en la zona.En las paredes, Tsiggas, de 64 años, exhibe fotos de él con Antetokounmpo —como adolescente más delgado, y como el hombre de cuerpo bien marcado que es ahora.El éxito no ha cambiado a Antetokounmpo, dijo, pero ha cambiado la conversación sobre la comunidad africana.“Es maravilloso para Grecia”, dijo Tsiggas. “Todos estamos orgullosos de Giannis. Todos decimos que es nuestro chico, incluso la gente que no lo quería cuando decían: ‘es sólo un niño negro’”.© 2019 The New York Times

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