Palabras audaces, pero pasos inciertos de López Obrador

Por AZAM AHMED y KIRK SEMPLE​CIUDAD DE MÉXICO — Después de su contundente victoria el año pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió una impactante transformación de México —comparable con la independencia de España y la Revolución mexicana. Pero cinco meses después de iniciar su mandato, el nuevo México que está construyendo se asemeja mucho al viejo México que juró dejar atrás. La corrupción fue un tema clave para López Obrador durante su campaña, un flagelo nacional que prometió erradicar. Sin embargo, su gobierno no ha anunciado procesos legales importantes contra funcionarios públicos u otras figuras destacadas bajo cargos de corrupción. Y, en sus primeros tres meses, su gobierno adjudicó más del 70 por ciento de sus contratos directamente, sin licitaciones, de acuerdo con el grupo anticorrupción Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

La accesibilidad del president Andrés Manuel López Obrador lo acercó a los mexicanos más pobres. Foto: Edgard Garrido/Reuters.

En cuanto a la seguridad, otro tema fundamental, prometió retirar al Ejército de las calles, con lo que cambiaría la polémica estrategia de lucha contra el crimen que ha llevado a abusos contra los derechos humanos. Pero en su lugar, López Obrador terminó garantizando el papel del Ejército en la seguridad nacional, mientras que las tasas de homicidios alcanzan sus mayores niveles en más de dos décadas. En materia de migración, López Obrador comenzó su mandato dándoles la bienvenida a los migrantes que se dirigían al norte y criticó el enfoque con el cual el gobierno anterior aplicó la ley. Pero recientemente, su gobierno ha adoptado una línea más dura, incrementando la detención y deportación de centroamericanos y otros que ingresan a México.López Obrador con frecuencia se ha ajustado a las férreas medidas tomadas por el presidente Donald J. Trump a lo largo de la frontera, receloso de pelear con su socio comercial más importante. También ha alarmado a muchos por sus reprimendas de que los periodistas deben “portarse bien” o “ya saben qué les sucederá” —una funesta advertencia en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Al menos seis periodistas han sido asesinados desde que asumió la presidencia. “No sólo está enviando su mensaje al pueblo, también lo está enviando a los gobernadores y presidentes municipales de todo el país”, dijo Juan Pardinas, director del periódico Reforma, blanco del presidente. “Ese tipo de ataques tienen un efecto en cascada”. A principios de mayo, unos 6.000 manifestantes salieron a las calles para pedir la renuncia de López Obrador, frustrados por su lenguaje polarizante y desconfiados hacia su administración. Incluso así, encuestas recientes ubican su índice de aprobación por encima del 60 por ciento. Eso se debe, en gran medida, a que entiende la distancia histórica entre los gobernantes de la nación y su pueblo, y se ha comprometido a cerrar esa brecha. Puso en venta el avión presidencial y ahora usa vuelos comerciales. Convirtió el palacio presidencial en un centro cultural público. Recortó los salarios más altos de los empleados públicos y aumentó los más bajos.También anunció nuevos programas para los pobres. De tener éxito, sus programas podrían sacar a unas 20 millones de personas de la pobreza durante su sexenio, dijo —a pesar de interrogantes sobre cómo pagará todo ello.“Por primera vez en décadas hay un presidente que le habla a la mayoría de los mexicanos que no sólo se sienten excluidos, sino despreciados”, dijo Carlos Heredia, profesor asociado del CIDE, una universidad en la ciudad de México. López Obrador se ha ganado a muchos con su accesibilidad, en especial por las conferencias de prensa televisadas que realiza todas las mañanas, en las que responde preguntas sobre todo, desde infraestructura hasta béisbol. Por supuesto, todavía son los primeros días de su gestión e incluso sus detractores reconocen que resolver los profundos problemas de México le llevaría tiempo a cualquiera. Pero algunas de sus políticas parecen remontarse al pasado.Los dos últimos gobiernos autorizaron que el Ejército encabece la lucha contra los narcotraficantes. López Obrador había prometido adoptar un enfoque diferente. Pero antes de asumir el cargo, propuso una nueva fuerza de seguridad bajo mando militar. “Hace unas declaraciones grandilocuentes: ‘el neoliberalismo ha terminado’, ‘la corrupción ha terminado’”, dijo Carlos Bravo Regidor, un analista político en ciudad de México. “Está más preocupado por comunicar un intenso mensaje de cambio que en emprender realmente la difícil e incierta labor de lograr que ese cambio ocurra”.© 2019 The New York Times

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