Indigo, un nuevo tipo de librería en Canadá

Por ALEXANDRA ALTERHace más o menos una década, Heather Reisman, directora ejecutiva de la cadena de librerías más grande de Canadá, tomaba el té con la novelista Margaret Atwood cuando ésta le dio, sin darse cuenta, una idea.Atwood anunció que planeaba irse a casa, ponerse un par de medias cómodas y acurrucarse para leer un libro. Reisman pensó en lo atractivo que eso sonaba. Al poco tiempo, su empresa Indigo, desarrolló su propia marca de “medias de lectura” afelpadas. Rápidamente se convirtieron en uno de los artículos de regalo distintivos de Indigo.Durante los últimos años, Indigo ha diseñado docenas de otros productos, que incluyen esteras para la playa, velas aromáticas, adornos para paredes, kits para cultivar hierbas, copas para champagne sin tallo, almohadones decorativos y bufandas.

Heather Reisman transformó la librería Indigo en una “tienda comercial cultural” (Bryan Anselm para The New York Times).

Podría parecer extraño que una cadena de librerías desarrolle y venda tazones artesanales y mamelucos para bebé de algodón orgánico. Pero el enfoque de Indigo parece no sólo novedoso sino crucial para su éxito. El concepto de supertienda, con imponentes espacios de ventas al por menor que tienen 100 mil títulos en existencia, se ha vuelto difícil de sostener en la era de las ventas minoristas online, cuando es imposible igualar la inmensa selección de Amazon.Indigo se posiciona a sí mismo como “tienda comercial cultural”, donde los clientes que dan un vistazo a los libros en secciones dedicadas a alimentos, bie­nestar y decoración para el hogar también compran pantuflas de cachemira, o un juego de cuchillos para acompañar un libro de cocina de la dieta Paleo.Ahora, Reisman exporta el enfoque de Indigo a Estados Unidos. El año pasado, Indigo abrió su primer puesto insignia estadounidense, en un centro comercial en Nueva Jersey, y hay planes para más tiendas en la región noreste del país.Los libros aún representan poco más del 50 por ciento de las ventas. Pero también cumplen con otro propósito: brindar una ventana hacia los intereses de los consumidores, lo que hace que sea más fácil desarrollar y vender productos relacionados.

Indigo se posiciona como una “tienda cultural”, que tiene docenas de productos, además de libros (Bryan Anselm para The New York Times).

Cuando Reisman abrió la primera tienda Indigo en Burling­ton, Ontario, en 1997, muchos cuestionaron si podría competir con Chapters, la librería más grande de Canadá.Algunos años después, Indigo se fusionó con Chapters, y heredó su tiendas. La compañía tiene ahora más de 200 sucursales en Canadá. Indigo abrió su primera tienda renovada en 2016.En su año fiscal 2017, el ingreso de la compañía superó por primera vez los mil millones de dólares canadienses.El dominio de la empresa en Canadá no garantiza que prospere en EE.UU., donde tiene que competir con Amazon y Barnes & Noble, y una oleada renaciente de librerías independientes.De todos modos, Reisman es optimista. “Hemos estado forjando nuestro propio enfoque para atraer lectores”, indicó.© 2019 The New York Times

Fuente