Las cuatro fakes news más inesperadas de la historia política argentina

French y Berutti, patriotas de la Revolución de MayoLas fakes news existieron siempre. Nuestros libros de historia se encuentran repletos de ellas. Varían en tiempo, espacio y origen. Algunas son muy conocidas y fueron errores involuntarios, otras verdaderas farsas intencionales. Pasen y vean.French y Berutti y escarapelas celestes y blancasLos ma­nifestantes de Mayo en 1810 no clamaban Independencia, querían participar en la toma de decisiones dado que el Rey había caído en manos de Napoleón. Por esto los famosos French y Beruti repartieron cintas blancas, símbolo de unión entre criollos y españoles.El 25 de mayo de 1810 y los paraguas en la plazaBillete de 1980 con la imagen del Cabildo porteñoEl Paraguas fue inventado en Inglaterra  hacia 1756. Al principio eran enormes armatostes de casi cinco kilos realizados en tela, madera y huesos de ballena. Constituían un objeto al que tenían acceso solo las clases altas y su función era protegerlos del sol, no de la lluvia. De hecho se llamaban “umbrela” que deriva del latín “umbra” y significa sombra. Servían para hacer sombra. La nobleza jamás se exponía al sol debido a que no trabajaba, por ende, se podían ver sus venas y de allí viene el término “sangre azul”.La novedad llegó a buenos Aires en 1780, fecha que se calcula gracias a los testamentos donde figuraban como parte de la herencia. Llegaban al país a través del contrabando inglés, por entonces estaba prohibido comerciar con otro país que no fuese España. Esto aumentaba considerablemente el precio de cada uno.Hacia 1810 no eran populares y su uso seguía estando restringido a escasos miembros de la elite. Seguían siendo de tela, muy deficientes contra la lluvia, para lo que aún no se utilizaban.En base a esto, los historiadores consideran que no estuvieron presentes en la plaza de Mayo durante la Revolución. Lo que sí se pudo constatar es que fue una jornada de mal tiempo y lluvia, por lo cual los artistas incluyeron el paraguas en sus pinturas patrias a partir de fines del siglo XIX. Uno de estos fue Con Ceferino Carnacini gracias a quien la “fake news” se viralizó. Durante gran parte del siglo XX se utilizó su obra sobre la Revolución para ilustrar billetes y en la misma figuraban erróneamente los paraguas.Mariano Moreno se fue a la marMariano Moreno, patriota argentinoEl 22 de enero de 1811 Mariano Moreno partió hacia Europa en compañía de su hermano Manuel y de Tomás Guido. Apenas había pasado los treinta años y su salud era ya muy frá­gil. Incluso, poco antes de abordar manifestó cierto malestar, que se agudizó acompañado de una fiebre persistente. Aquél viaje fue un verdadero infierno del que no saldría vivo.Durante días se encerró en su camarote, enfermo pero estable. A comienzos de marzo el capitán lo visitó y al verlo tan abatido le ofreció un medicamento. La pócima era conocida por Moreno y consistía de antimonio diluido en agua que lo haría vomitar para mejorar. El elemento se asemeja químicamente al arsénico y —debido a la cantidad de fallecimientos que ocasionó su mal uso— dejó de utilizarse.La salud de Mariano era precaria, por ende tole­raba mucho menos que el común de los mortales. Al beber la pócima las convul­siones lo sacudieron de inmediato. Aunque él mismo reconoció saber el contenido de lo que bebía, su hermano plantó la duda sobre un envenenamien­to. No se sabe si se le suministró una dosis superior a la indicada o la misma que a todo el mundo pero demasiado para el cuerpo enfermo del prócer.Asegurar que se trató de un asesinato planeado además por Saavedra es reñir con la ciencia histórica. Se toman como prueba testimonios de familiares y amigos, interesados en culpar a sus enemigos políticos: los saavedrista.Afirmar esto es tan válido como considerar lo contrario. En respeto a la verdad, debemos decir que su muerte sigue siendo un enigma que aún nadie resolvió de forma contundente.Juan Manuel de Rosas y el aceite hirviendoLas invasiones inglesas, pintura de épocaUno de las grandes fábulas de nuestra historia es que, siendo un niño de trece años, Rosas participó de la Reconquista de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas. El intelectual Ernesto H. Celesia desmintió esta fic­ción hace décadas.En 1948 publicó un artículo en La Prensa titulado “Rosas y las Invasiones inglesas”. Allí demostró que el mito heroico data de 1830 y que fue trazado por Pedro de Angelis, intelectual napolitano al servicio de Rosas. Algo así como un publicista.Celesia investigó en las actas del Cabildo, donde se registró a cada soldado y batallón durante las Invasiones. Comprobó que efectivamente en enero de 1807 Rosas se incorporó al escuadrón de los Migueletes. Figura como presente en los registros subsiguientes, pero en junio se lo señala ausente con la acotación “enfermo en su casa”.No todo terminó allí. El pequeño Restaurador Volvió a ser nombrado el 15 de julio, en una nota al margen. Leemos allí: “Juan Manuel de Rosas se apartó del servicio el 1 de julio…”.Por ende, los días 6 y 7 durante los que se llevó a cabo la Reconquista no estuvo presente. 

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