Tiene problemas motrices y lucha para que la sociedad acepte a los discapacitados

“Aceptame como soy”, pide a gritos Cintia Loprete, una vecina de Hurlingham que fue diagnosticada con parálisis cerebral cuando era pequeña y que hoy busca ayudar a las personas que están en la misma situación que ella. Su frase también es parte del nombre de la asociación civil con los que da asesoramiento -en su condición de abogada- a las personas con alguna discapacidad.Cintia nació prematura hace 37 años junto a su mellizo, que falleció luego de un parto complicado. Pasaron algunos meses hasta que algo llamó la atención de sus padres, Stella Maris y Domingo: Cintia se movía menos que otros niños incluso más chicos. Por eso, fue estudiada en el Instituto Nacional de Rehabilitación, donde le descubrieron una parálisis que afecta su sistema motriz. Desde ese entonces, tratamientos, operaciones y kinesiología se transformaron en protagonistas de su vida.

A pocos meses de su nacimiento, Cintia fue estudiada en el Instituto Nacional de Rehabilitación, donde le diagnosticaron parálisis cerebral.

“Comencé a estudiar en un colegio diferencial hasta que mis médicos indicaron que yo era capaz de mucho más, por lo que empecé a buscar vacantes para entrar en otra escuela”, cuenta Cintia. A sus 7 años, luego de ser rechazada en varias instituciones, logró ingresar a un nuevo colegio. “En ese momento yo todavía gateaba, pero viendo a mis compañeros aprendí a caminar y a subir y bajar escaleras”, describe Loprete.

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Al finalizar sus estudios secundarios, entró a trabajar en una empresa familiar que luego debió cerrar, provocando que hasta hoy esté desempleada. Pero sus ganas de crecer profesionalmente fueron más grandes y comenzó a estudiar organización de eventos. “Me recibí, pero nunca conseguí trabajo porque fui discriminada”, asegura. En 2012, se decidió por estudiar abogacía en la Universidad de Morón, algo que le llevó sólo cuatro años.

El día de su graduación estuvo acompañada por su padre Domingo, su madre Stella Maris y su abuela Rosa.

“Aún falta mucho para que nos acepten, la sociedad todavía no está preparada”, afirma Cintia, que se define como una mujer “totalmente independiente” que pudo hacer dos carreras, manejar y estudiar teatro sin ningún impedimento.A pesar de recibir una pensión, su mayor deseo es trabajar como abogada. “Insertarse en el mundo laboral es complicado pero yo no quiero una pensión, yo quiero trabajar para ser alguien en la vida y sentirme útil”, dice con seguridad.

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A raíz de esto, surgió la idea de crear una fundación y no dudó en ponerse en marcha para conseguirlo: “Andares, aceptame como soy” arrancó hace algunos meses como una página informativa en Instagram, donde ya reúne a más de mil seguidores. Allí publica contenido a diario con el que exige que se cumplan los derechos de las personas discapacitadas: “Mi objetivo es poder asesorar desde el lado legal a los que están en la misma que yo, poniendo en práctica todo lo que estudié en la Universidad”.

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