Dylan y Leila, los vecinos de Fuerte Apache que cumplieron sus sueños por actuar en la serie sobre la vida de Tévez

Leila Uñate (17) dice una frase que resume a la perfección su último año y que podría ser un título: “Fui a un casting creyendo que actuaría en un acto del colegio y terminé en Netflix”. A su lado está Dylan Vera, también de 17 años, y también vecino de Fuerte Apache. Se hicieron amigos en “Bichito de Luz”, uno de los comedores del barrio. Y son los únicos dos vecinos que actúan en “Apache: la vida de Carlos Tévez”, que se estrenó el viernes pasado, por Netflix. El resto de los vecinos que aparecen sólo lo hacen como extras. Dylan, que está terminando el secundario y juega en las divisiones inferiores de Deportivo Merlo, responde como los futbolistas consagrados cuando les preguntan qué hicieron con su primer sueldo: “Me compré zapatillas, ropa, una moto y ladrillos y materiales con los que me construí mi pieza, solo”, enumera. La diferencia es que compró todo eso con su cachet como actor. Y pocos días después del estreno de la serie, sostiene que quiere ser actor o futbolista. “Lo que salga primero. O las dos cosas…”, dice. En la recorrida de Clarín por el barrio, Dylan muestra las fotos que se fue sacando con Tévez a lo largo de su vida. La más vieja es de 2012, en una de las canchitas. La más nueva, en el set de grabación.En la ficción, Dylan (vecino del Nudo 9) y Leila (vecina del Monoblock 5) son Víctor y “Chapa”, dos de los integrantes de “La banda del Nudo 9”. El líder del grupo es Hernán, que es el antagonista de Carlos Tévez, y quien hiere al tío del jugador con un arma de fuego.

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“Hacen el papel de dos pibes que ya están en el infierno”, plantea Marcos Osorio Vidal, guionista de la serie. “Desde el primer capítulo forman parte de la banda, a diferencia del papel de ‘Danilo’, que se va perdiendo a lo largo de la serie. Víctor y ‘Chapa’ vendrían a ser los pesados del mañana, aunque ya forman parte de una banda”.

Sus personajes son Víctor y “Chapa”, dos integrantes de “La banda del Nudo 9”. Foto: Juan Manuel Foglia

A mediados del año pasado, en uno de los recreos de la Escuela Técnica 4, Leila fue llamada por la directora. Quería presentarle a una chica que quería hacerle un casting. Leila, al creer que sería para un videoclip del colegio que se presentaría en un acto, se negó. “Te conviene hacérselo a mi hermana o a mi amiga. Ellas te lloran en un minuto”, le respondió. Hasta que la convencieron. Frente a las cámaras contó que de grande quiere ser abogada, que le gusta jugar al fútbol, que tiene 8 hermanos, que su mamá trabaja en un geriátrico y su padrastro atiende un kiosco en el barrio. Le tomaron fotos, la hicieron llenar formularios y al mes la llamaron. Con su cachet, entre tantas cosas, se dio el gusto de viajar a Mar de Ajó a conocer el mar.

Con lo que ganaron en la serie, Dylan se compró una moto y materiales con los que construyó su propio cuarto, y Leila conoció el mar. Foto: Juan Manuel Foglia

“Nuestros papeles muestran la cara de muchos chicos de los barrios”, cuenta Leila. “Hay vecinos o amigos que me dicen que soy un orgullo pero me siento un poco rara: no interpreté a alguien que hace cosas buenas. Es feo todo lo que pasa con la droga en el barrio. Conocí muchos chicos y chicas que dejaron el colegio o el deporte por eso. Tengo una amiga que está mal y la quiero ayudar, pero me dice que es re difícil”.

“No interpreteá a alguien que hace cosas buenas”, reflexiona Leila. Foto: Juan Manuel Foglia

Su abuela empezó a pagar Netflix sólo para ver a su nieta. Y en su casa, Leila, que ya terminó de ver la serie, acompaña capítulo a capítulo a cada uno de sus siete hermanos, que le piden verla con ella al lado. Por más que uno vaya por el segundo, otro por el sexto y otro por el cuarto. Un vecino del barrio hasta le propuso representarla como actriz. Leila quiere empezar a estudiar actuación.

En el barrio. Ambos quieren seguir actuando. Foto: Juan Manuel Foglia

La madrugada del estreno, Dylan se quedó mirando series hasta las 4 de la mañana. A esa hora le dijeron que “Apache” estaría disponible. Miró el primer capítulo, se durmió unas horas. Se despertó, se preparó un mate cocido y se encerró en la pieza que se construyó con su cachet, para verse actuar. También recibió la propuesta de casting en la Técnica 4. Tuvo que hacer jueguitos, posar para fotos y hablar de su vida. Aunque el papel de “Víctor” no sería su debut en la pantalla.

Víctor debutó como actor en un videoclip de Esteban EL AS!, uno de los raperos de Fuerte Apache. Foto: Juan Manuel Foglia

En 2017, con 15 años, un vecino le tocó la puerta a las 8 de la mañana y le hizo una propuesta: “¿Querés actuar en un videoclip?”. Dylan se lavó la cara, se cambió y bajó. Ahí nomás la dieron la noticia: Esteban El AS!, uno de los raperos de Fuerte Apache, lo quería de protagonista. “Me re gustó actuar”, dice con la cara de felicidad que sólo pueden poner los pibes. “Me vi actuando y me emocioné. Y ahí dije ‘voy a seguir actuando’”. Después de ese videoclip un grupo de chicas armó el fans club “Las babosas de Dylan”. Una de sus tías y uno de sus hermanos hicieron de extras en la serie.

Tanto Leila como Dylan hablaron con vecinos más grandes, para saber cómo era la vida en el barrio en los tiempos en que allí vivía Tévez. Foto: Juan Manuel Foglia

Al igual que Leila, ni bien se enteró de que había quedado en el staff de actores, Dylan se la pasó hablando con sus vecinos más grandes. Quería saber de la vida en el barrio en aquellos tiempos, de cómo sería el pibe al que tenía que interpretar, qué palabras usaba, cuáles eran sus gustos, sus gestos, sus movimientos.

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Dylan no sólo estaba en los sets los días que tenía que actuar; también bajaba y se quedaba a mirar todas las escenas, por más que no le tocara actuar. “Ya vi dos veces la serie. Cada vez que no tengo nada que hacer, la vuelvo a poner y la miro”, dice. Como si necesitara verlo más veces para creerse que ese pibe que sale por Netflix, es él.NS

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