El bambú, el lujo sostenible y un amplio abanico de posibilidades de desarrollo

El Centro Cultural de la Ciencia, ubicado en el barrio de Palermo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue sede del Simposio Bioeconomía del Bambú organizado por la Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, a cargo del Lic. Lino Barañao, y la Fundación Sustentarte.Durante la inauguración del evento, que contó con un showroom de productos elaborados con bambú, Barañao describió que se trata de una “iniciativa simbólica que queremos que se propague a otras áreas. Forma parte de un proyecto más amplio que tiene como objetivos solucionar los dos problemas más grandes que tiene el país: la balanza comercial y la generación de empleo”. Agregó que en el futuro no todas las personas podrán acceder a la capacitación que demandarán las últimas tecnologías, pero que habrá quienes podrán permanecer en sus territorios continuando con prácticas ancestrales. Destacó que desde la Secretaría están trabajando en la identificación de cadenas de valor, dentro del área de la bioeconomía, que permitan generar productos de exportación y empleo en las economías regionales que puedan cumplir estos objetivos.

Lino Barañao, secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.
Foto: David Fernandez

“Hemos identificado la aparición de un nuevo mercado de ´lujo sostenible´, donde personas con sus necesidades básicas satisfechas que tienen la necesidad de sentirse distintos, de consumir productos mejores desde el punto de vista de la nutrición o del confort, y al mismo tiempo tener tranquilidad de conciencia de que está ayudando a otros y a preservar o mejorar el medio ambiente; y ahí es donde vemos una oportunidad para toda la región. Tenemos desde alimentos premiun, orgánicos, fitocosméticos, fitoterapeúticos y productos como el bambú, que abarcan una amplia gama de actividades que nos permiten cubrir prácticamente todas las provincias argentinas y en todos los casos con actividad incipiente que promete un desarrollo rápido de estas cadenas. Estos mercados no son posibles de saturar o satisfacer desde un solo país, por eso es importante que en este evento contemos con representantes de Colombia, Brasil, México, Uruguay para sentar las bases de una integración latinoamericana”, resaltó Barañao.

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Por su parte, la presidenta de la fundación Sustentarte, Emilia Caro, contó que el bambú es una gran oportunidad para el desarrollo sostenible. A nivel global, emplea 12 millones de personas y mueve un mercado de 70 mil millones de dólares. En las 30 millones de hectáreas que hay plantadas, se han identificado más de 1.600 especies distribuidas en el planeta entre la latitud 51° Norte y la latitud 47° Sur, con regímenes de lluvia anual que varían entre los 400 mm y los 3500 mm. El 30% del bambú se encuentran en América. “El bambú se puede plantar en tierras marginales y tolera las consecuencias del cambio climático, como inundaciones y sequía”, destacó Caro.

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A lo largo de la jornada, los especialistas de los diferentes países fueron exponiendo las múltiples aplicaciones que puede tener el arbusto y la gran cantidad de productos que pueden obtenerse de él. Principalmente se trata de un arbusto que secuestra una gran cantidad de carbono. En tan solo 6 meses alcanza su altura máxima y con un manejo adecuado la planta puede llegar a vivir unos 50 años. En Brasil son varias las empresas multinacionales que han plantado bambú. Entre ellas JBS, el principal productor mundial de carne, que lo utiliza con fines energéticos gracias a su elevado poder calórico. El primer corte lo realizan a los 3 años y luego cada dos, pudiendo extraer 90 metros cúbicos de biomasa por corte.

El bambú es un gran fijador de carbono.

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La gran resistencia, flexibilidad y estética del bambú lo convierten en un aliado ideal para estructuras livianas. Durante uno de los paneles, el arquitecto Santiago Caprio, describió un proyecto de viviendas modulares de 50 metros cuadrados a un costo inferior a los U$S 7.000, elaboradas con cañas de bambú que le valió un premio del Banco Mundial y la ONU. Las cañas encuentran también numerosas aplicaciones en la construcción de otros artículos, como muebles, utensilios de cocina, bicicletas, carros, etc. De esta forma, el carbono queda secuestrado en el material por años, contribuyendo a mitigar el cambio climático.Incluso también la planta de bambú es un gran fijador de carbono en el suelo y sus profundas raíces permiten protegerlo de la erosión hídrica y eólica. Cada planta puede contener hasta 6 metros cúbicos de suelo. La gran tolerancia a contaminantes que presenta permite que encuentre aplicaciones en la remediación de aguas contaminadas, ya sea en cursos naturales plantando arbustos al lado del cauce, o bien en sistemas de tratamientos de fitorremediación. Se expusieron dos ejemplos. El caso de un tambo en Uruguay, donde el bambú absorbe los efluentes líquidos del biodigestor, y el del Complejo Ambiental del Ceamse en Villa Dominico, donde se introdujeron 4 especies.Desde los pueblos ancestrales, la fibra de bambú se viene utilizando para la producción de papel y la industria textil en forma semi-artesanal. Con aplicación de técnicas de nanotecnología, se están ensayando en Argentina el uso de estas fibras para elaborar films plásticos biodegradables y compostables en aplicaciones de packaging en fertilizantes y alimentos.En la Universidad Nacional de la Plata están estudiando la aptitud del bambú para la producción de forraje ya que posee una cantidad de proteína bruta de 23%, similar a la alfalfa, y una digestibilidad por encima del 60%, pudiendo convertirse en un insumo importante para la ganadería del NEA.En México, el bambú se ha convertido en un sustento para en la agricultura familiar. Los brotes tiernos se emplean como ingredientes en la cocina tradicional para el preparado de sopas, ensaladas, y combinados con harina de trigo y de maíz, se preparan panificados y productos de repostería. El portfolio gastronómico se amplía con infusiones de té y cerveza elaborada a partir de la hoja del bambú y se completa con el emprendimiento de ecoturismo, “La Ruta del Bambú”.

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