Pepe Perretta, el pintor que piden todos los clubes: “Con mi arte rompí todas las barreras del fútbol”

Pepe pinta en su estudio. Su pasión por el fútbol se volvió en profesión hecha murales: “Las tribunas son nuestras salas de arte”. Imagen: Lihue AlthabePor Julián Zocchi”Bienvenidos al templo”, nos recibe Pepe Perretta (38). Cuando subimos la escalera soñamos que escalamos por un túnel que desemboca en una cancha llena. De fondo, suena uno de los hits de la hinchada argentina en el mundial y, de las paredes laterales, cuelgan camisetas y banderas de todos los clubes. Esta es su Capilla Sixtina. Y, de alguna manera, Pepe es el Miguel Angel del fútbol argentino. “Las tribunas son nuestras salas de arte. Somos artistas populares, no creo que ningún pintor pueda vivir algo así: que veinte mil o cuarenta mil personas a la vez estén contemplando una obra tuya. Sacar tanta emoción de un espectador es algo único”, se abre Pepe.Su técnica es con aerógrafo a mano alzada y sus telones son verdaderas obras de arte. Por eso Perretta es el encargado de diseñar los mantos sagrados que han cubierto tribunas enteras. ¿Qué tan grande puede ser uno de esos trapos? A River le pintó una bandera de cincuenta por ciento setenta y cinco. Y “el trapo” que hizo para Racing cubría la mitad del Cilindro. Y en un Huracán-San Lorenzo en cancha de Boca se estrenaron dos telones suyos, uno en cada tribuna: “Al Ciclón le pintamos el Viejo Gasómetro. Y a Huracán un globo que se rompía con la letra de una canción: Un aplauso para esta hinchada´. Fue tocar el cielo con las manos”.Pepe siente que gracias a su arte rompió todas las barreras del fútbol: “El mejor regalo que me dio este trabajo ha sido trascender los colores: todos saben que soy de Chicago, pero yo trabajo para todas las hinchadas y me abren las puertas en todas las canchas”, dice Pepe en su atelier.Lihue AlthabeY Cada telón llega con una historia. El último trabajo que se hizo en el taller de su barrio de toda la vida, Villa Celina, es la bandera que la hinchada de Deportivo Merlo le dedicó al Ogro Fabbiani el domingo 4 de agosto con una leyenda: “Los gorditos hacemos la diferencia”. Y Perretta explica su génesis: “Surge por un mensaje que le mandó el brasileño Ronaldo al Ogro, después de que se le viralizara una foto donde se le marcaba mucho la panza”. Aquel día, el ex Barcelona, Real Madrid e Inter le decía: “¿Qué pasa Tanque? ¡Seguí así! No le des bola a nadie, que hacemos la diferencia los gorditos ¡Un abrazo!”. Párrafo aparte: la bandera trajo suerte y el día del estreno el Ogro metió un golazo de la mitad de la cancha.-¿Cómo arrancaste con este trabajo tan particular?-La cancha salió medio de casualidad. Yo trabajaba con el aerógrafo y pintaba la persiana de una carnicería, lo que cayera. Un día viene un amigo bostero y me pide unas banderas para la hija que cumplía 15, tan fana que el vestido era azul y amarillo. Las pintamos para armar una murga con la hinchada. Cuando termina el cumple me felicitaron: “Nos encantó tu laburo, ¿te animás a hacer un telón de veinte metros?”. “Soy el número uno, olvidate”, les tiré. Pero nunca lo había hecho, así que tenía un susto tremendo.-Entonces, tu primer trabajo fue para La 12.-Sí, le hicimos un telón de veinte por veinte que decía “Jugador Número 12”, para un clásico con River en el Monumental. Cuando la bajamos de la camioneta y empezamos a desplegarla, era una montaña de telas por todos lados. No sabía para dónde salir y eso que era algo chico para lo que hacemos hoy. Pero cuando la vi desplegada en la tribuna fue una sensación tremenda.-¿Qué sentís cada vez que se estrena una bandera?-Que nace un hijo. Con el tiempo, cada estreno de un telón no me lo pierdo, es algo único. Realmente, los telones son como hijos para mí, por eso quiero que sean bien desplegados para que la obra pueda apreciarse, no importan los colores. Yo soy hincha fanático de Chicago y pinté para All Boys, Chacarita, Morón. Observar cómo se abrazan por las tres generaciones: el abuelo, el padre y el hijo, no tiene precio. Como artista es algo único. Y eso surge por el laburo que hacemos con el equipo de mi taller.Según Pepe, los estadios son su sala de arte donde expone todos los fines de semana.Aquel trapo que presentó por sorpresa la hinchada de Boca en el Monumental fue un antes y después en la vida de Pepe. A partir de ahí, el hombre se convirtió en una especie de mito entre las hinchadas, un Rocambole que, a mano alzada, pintaba los mejores trapos fútbol argentino. Entonces, fue el capricho de las hinchadas: todos querían colgar un Perretta en su popular. Tanto acá, como en el exterior. “La primera vez que me fui a Italia bajé con una mochila, dos aerógrafos y un soplete. Estaba en Florencia y la gente de la Fiorentina me contactó con Calccio Fiorentino, que es una especie de fútbol antiguo donde se matan. Me pidieron un telón para el último campeón que cubría toda la Plaza del Duomo. Fue una cosa increíble: había salido de Villa Celina y estaba en ese lugar histórico, mostrando mi arte. De ahí me fui a Nápoles, Génova, Torino, Sampdoria, les pinté a todos…”, dice el artista que, aún asombrado sigue enumerando los clubes para los que pintó: “Atlético de Madrid, Real Madrid, Barcelona, PSG…”. Una apostilla para agrandar el mito: Perretta fue convocado para ser jurado en un reality colombiano donde se elegía la mejor bandera de las hinchadas cafeteras.La obra de Pepe en Chacarita cubre gran parte de la tribuna popular.Una tarde de 2006, Pepe tuvo que ir a bajar un telón a la popular de Morón, justo el día en el que se jugaba el clásico contra Nueva Chicago, el club de sus amores. Ni bien entró, todos sabían que el hombre que llegaba a colgar su cuadro en la cancha del Gallo era fana del Torito de Mataderos, pero era el único que podía mostrarles la manera de hacerlo correctamente. “Me cantaban canciones, pero yo hacía mi trabajo sin que se me moviera un pelo. En un momento hacemos un gol y me empezaron a comer con las miradas pero me mantuve inmutable. Me empezaron a decir cosas y yo arranqué a chicanearlos, de repente estaba cantando canciones de Chicago en la popu de Morón, todo sin ningún tipo de agresión. Ves cuando te digo que rompí las barreras…”, asegura Pepe.-¿Sabiendo la rivalidad de Morón con tu club, dudaste en pintar el trapo?-No, yo como artista no le puedo negar mi arte a nadie. Y lo hago de corazón. Hacer un telón de estos es mucho sacrificio para el hincha. Para mí sería una falta de respeto, por ser de Chicago, no brindarme entero en un telón. A los chicos que trabajan conmigo les inculco que tenemos que dejar todo de nosotros en cada bandera. Tratar de transmitir el sentimiento del hincha que lo pide en esa tela. Es nuestro fin, que el cliente se sienta reflejado en la bandera.-¿A quién te emocionó pintarle?-A mi viejo. Era un tano bruto, cerrado, que nunca aceptó mi profesión. Vino en el 53 de Italia, escapando el hambre que dejó la Guerra y trabajó toda la vida en el Mercado Central: “Tenés los pájaros volados, dejá de jugar con las pinturitas que tenés que mantener a tu familia”, me decía. Me iba bien, ya me había hecho popular pero él no me reconocía. Y nunca me pedían una bandera de River, su equipo. Hasta que llegó el día y lo pasé a buscar con la excusa de que me habían regalado entradas para el Superclásico.El taller de Pepe, un templo futbolero donde trabaja en equipo. Imagen: Lihue Althabe-Le ibas a dar la sorpresa.-Sí, pero cuando lo voy a buscar no quería moverse porque se le había complicado en el laburo. Me cagaba la sorpresa, pero lo convencí. Llegamos al estadio y nos ubicaron debajo de la hinchada de Boca, para ver de frente las banderas: “Mirá al lugar de m… que me traés, con estos bosteros”, puteaba. Hasta que salen los equipos y cuando se despeja el humo de las bengalas, se empieza a ver el trapo de 55 metros por 170… y el tano se larga a llorar. Fue la primera vez que lo vi llorando. Me dio un abrazo hermoso: “Estoy orgulloso de vos”. (Se quiebra… –ver video-) Me emociono. Fue una noche mágica, hermosa, me la llevo en el corazón para toda la vida.-Otra bandera que tardó en llegar fue la de Chicago, ¿por qué?-Porque se vivieron épocas difíciles en el club, muchas internas, y también hubo prohibición de telones. Tuvimos que esperar pero, cuando llegó el telón de Chicago, no lo pintó el artista, lo pintó el hincha. Cada gota de pintura que caía en esa obra era parte de mi sangre. Hasta tuve la satisfacción de que mi hija, Nerella (19), agarrara el soplete y tirara pintura en esa bandera.-Hiciste más de lo que hubieras soñado, ¿qué te queda?-El sueño de un artista convencional es exponer en grandes salas. Y las mejores salas del mundo para mí serían los canchas más importantes: el Bernabeu, el Camp Nou, el San Paolo. Hacer una bandera que cubra todo un estadio de esos, sería misión cumplida. Me retiro, cuelgo el aerógrafo y me puedo morir en paz.Seguí leyendo:Infobae Deportes

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