+ SeguirSeguirWASHINGTON.– El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy, viene afirmando inexactamente que hay personas con esquizofrenia que se curaron con la dieta cetogénica, el último ejemplo –según los expertos médicos– de la sobrevaloración que hace el funcionario de lo efectivamente comprobado por la ciencia nutricional.Pero los comentarios de Kennedy pusieron foco de atención en un incipiente conjunto de evidencias de que la alimentación puede mejorar la vida de personas con enfermedades mentales severas cuando no alcanza solamente con la medicación.“Hay una pizca de verdad en lo que dice”, señala Ken Duckworth, director médico de la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales de Estados Unidos, una organización que lucha por la concientización en temas de salud mental y por mejor cuidado para los pacientes. “Pero hasta ahora los datos científicos son muy rudimentarios”, aclara.Los psiquiatras sostienen que las enfermedades mentales crónicas, como la esquizofrenia, pueden controlarse, pero no curarse. De hecho, el médico en cuyo estudio Kennedy se basó para justificar su afirmación cuestionó la descripción que el máximo funcionario de salud del país hizo de su trabajo. Hay investigaciones preliminares que demostraron el potencial de la dieta alta en grasas y baja en carbohidratos para tratar enfermedades mentales graves, pero con salvedades cruciales que Kennedy evitó mencionar.Expertos ponen bajo la lupa los dichos del secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. KennedyJacquelyn Martin – APSi bien la dieta “keto” ha sido adoptada por mucha gente como una dieta de moda para bajar de peso, las investigaciones demostraron desde hace tiempo sus beneficios terapéuticos cuando se sigue bajo supervisión médica. La dieta altera el metabolismo de la persona y se viene aplicando desde hace décadas para controlar las convulsiones en niños con epilepsia aguda y difícil de tratar. Y hay pacientes con esquizofrenia, incluidos en estudios de caso y con un seguimiento en reducidos ensayos clínicos, que experimentaron una mejoría similar.Sin embargo, los grandes ensayos controlados aleatorizados –el estándar de oro de la medicina basada en evidencia, que compara a las personas que reciben un tratamiento específico con las que no lo reciben– no demostraron que los pacientes con esquizofrenia que toman medicación obtengan una mejora adicional con una dieta keto. Kennedy y sus aliados del movimiento antivacunas suelen exigir ensayos similares para las vacunas, que los científicos describieron como poco éticos porque priva a los niños de una protección comprobada contra enfermedades, y también innecesarios porque la seguridad y eficacia de las vacunas fueron ampliamente demostradas. Como secretario de Salud, Kennedy afirma que sus decisiones se basan en la “ciencia de referencia”.Kevin Klatt, profesor adjunto del Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Toronto, apunta que los comentarios de Kennedy sobre la dieta keto son un ejemplo de la contradicción entre el alto nivel de exigencia que el secretario de Salud establece para la evidencia de la eficacia de las vacunas y el bajo nivel de exigencia para los consejos sobre nutrición.“Para ellos, la ciencia de referencia es la que más les gusta –dice Klatt–. Toman un solo estudio o una anécdota y la convierten en la ‘ciencia de referencia’”.Las afirmaciones de Kennedy sobre la dieta keto reflejan cómo el funcionario tergiversa, exagera o desvirtúa una investigación legítima, según los expertos médicos y los verificadores de datos científicos que validan sus comentarios. Los científicos están estudiando la dieta cetogénica, rica en grasas, como medida terapéutica psiquiátrica porque desencadena un estado de “cetosis nutricional”ShutterstockA esa práctica se sumó el presidente Donald Trump al vincular el uso de Tylenol (paracetamol) durante el embarazo con el autismo, basándose en investigaciones que muestran una vinculación, pero no una relación de causalidad. También dijo la fluoración del agua potable reduce el coeficiente intelectual de los niños, citando estudios de aguas de zonas con niveles muy por encima del umbral aceptable en Estados Unidos. Y promocionó la vitamina A como tratamiento contra el sarampión, algo no comprobado, sobre la base de la experiencia de niños desnutridos en otros países.El vocero de la Secretaría de Salud y Servicios Humanos no respondió a la solicitud de comentarios para esta nota.En una entrevista con USA Today en enero, Kennedy diferenció su reclamo de pruebas rigurosas para las vacunas de los estándares relacionados con los hábitos personales de salud.“Como ocurre con la mayoría de los suplementos nutricionales, la vitamina D se elimina del organismo y no tiene efectos a largo plazo”, afirmó Kennedy, aunque las autoridades sanitarias advierten que el exceso prolongado de vitamina D puede dañar huesos y órganos. Desglosando esas afirmacionesKennedy lleva años calificando a la dieta de los norteamericanos –rica en alimentos procesados, carbohidratos refinados y agregado de azúcares– como una de las principales causas de las enfermedades crónicas en Estados Unidos.En sus declaraciones del 4 de febrero en el Capitolio de Tennessee, durante una gira nacional a la que llamó “Recupera tu Salud”, Kennedy expresó que el auge de las enfermedades mentales es producto de la dieta de los norteamericanos. Mencionó el caso de un psiquiatra de la Universidad de Harvard, que según él “curó la esquizofrenia con dietas cetogénicas”, y repitió esa afirmación el jueves último en una entrevista en el podcast de Theo Von. Christopher Palmer, profesor adjunto de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Harvard, a quien Kennedy hizo referencia, aclaró en otra entrevista que es más probable que esos pacientes estén en remisión que realmente curados.En un artículo de 2019, Palmer destacó el caso de dos mujeres que padecieron esquizofrenia durante décadas y dejaron de usar antipsicóticos sin tener síntomas durante años después de adoptar la dieta cetogénicaImagen generada con IALos científicos están estudiando la dieta cetogénica, rica en grasas, como medida terapéutica psiquiátrica porque desencadena un estado de “cetosis nutricional”, donde para obtener energía, además de glucosa, el cuerpo quema grasa. Esto desencadena cambios que afectan al cerebro y al cuerpo, como una desinflamación generalizada y una mejora de la disfunción mitocondrial. La teoría de los investigadores es que esos cambios que se producen durante la cetosis mitigan los cambios de humor y las alucinaciones en personas con enfermedades mentales graves. Pero esos beneficios deben sopesarse frente a otros riesgos, como la pérdida de electrolitos a corto plazo y las deficiencias nutricionales a largo plazo, por no hablar de los problemas cotidianos que implica seguir una dieta tan restrictiva como la keto.Las dietas cetogénicas forman parte del creciente campo de la salud metabólica, que analiza cómo la producción y el consumo de energía del cuerpo influyen en las enfermedades. En un artículo de 2019, Palmer destacó el caso de dos mujeres que padecieron esquizofrenia durante décadas y dejaron de usar antipsicóticos sin tener síntomas durante años después de adoptar la dieta cetogénica. Allí Palmer señalaba que sus historias son un pequeño rayo de esperanza: la esquizofrenia podría no ser un trastorno que los pacientes deban tolerar toda su vida.Sin embargo, Palmer también señaló que para controlar sus afecciones las pacientes debían mantener sus dietas, aunque con el tiempo pudieron ser menos estrictas. Otros pacientes que probaron la dieta no tuvieron los mismos resultados. Advertía que su trabajo era preliminar y que había que investigar mucho más antes de recomendar cambios dietéticos a pacientes con enfermedades mentales graves.“Los informes de casos tienen un valor relativo y no son más que una posible señal: de ellos se desprende una hipótesis”, afirmaba Palmer, quien en 2024 participó en una mesa redonda sobre salud en el Congreso norteamericano junto a Kennedy y figuras destacadas del movimiento MAGA. “Creo que los informes de casos a veces pueden sugerir algo bastante impactante y audaz, pero aún deben probarse”, dijo. Qué dicen las investigaciones más recientesLos estudios para comprobarlo proliferaron en los últimos años.En 2024, los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Stanford publicaron los resultados del primer ensayo clínico de una dieta cetogénica en 21 pacientes con esquizofrenia o trastorno bipolar. De los 12 pacientes que siguieron la dieta, 11 mostraron una “mejora clínicamente significativa” de sus síntomas. Sin embargo, el estudio no comparó a esos pacientes con un grupo de control que no realizara cambios en su alimentación.De todos modos, los prometedores resultados de esos pequeños ensayos son motivo suficiente para que los investigadores crean haber dado con un avance científico que justifica invertir en estudios más amplios.Hace poco concluyeron dos ensayos aleatorizados sobre pacientes con esquizofrenia, uno en California y el otro en Australia, y se espera ansiosamente la publicación de sus resultados. A nivel mundial hay en marcha unos 25 ensayos clínicos tendientes a analizar el efecto de las dietas cetogénicas para diversas afecciones. A nivel mundial hay en marcha unos 25 ensayos clínicos tendientes a analizar el efecto de las dietas cetogénicas para diversas afeccionesel-pais-uruguay-12422Mientras las investigaciones continúan, los investigadores advierten que los profesionales médicos deben evitar exagerar las bondades de este tratamiento.“Cuando nos basamos en estudios muy pequeños, estudios de caso o estudios con poco alcance estadístico, corremos el riesgo de engañar a nuestros pacientes”, destaca Alison Steiber, supervisora de investigaciones de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos. “Es poco ético darles información sin fundamento científico que podría causarles daños físicos o mentales”, agrega.Kevin Hall, quien en protesta por el nombramiento de Kennedy el año pasado renunció como investigador en nutrición en los Institutos Nacionales de Salud, dice que es “extremadamente prematuro” que el funcionario asegure que las dietas cetogénicas pueden curar la esquizofrenia.“Si es un tema de interés público, lo que debería hacer es financiar una investigación mucho más rigurosa que permita evaluar con precisión si semejante afirmación tiene fundamento”, concluye Hall.Los estudios sobre dietas son notoriamente complicados de realizar, porque es muy difícil lograr que los pacientes cumplan con la dieta, especialmente si padecen una enfermedad mental. Las dietas cetogénicas son ricas en grasas, incluyendo la carne roja y el pescado, lácteos enteros y frutos secos. Para llevar la ingesta de carbohidratos al mínimo, se debe limitar drásticamente – directamente evitar– el consumo de cereales (pastas y panes), ciertas frutas (como la banana y las uvas), las legumbres (porotos y lentejas), y la mayoría de los postres, así como alcohol y los jugos de frutas.Los científicos pueden medir la presencia de cetonas en sangre para asegurarse de que el paciente está cumpliendo con la dieta y ayudarlo a ajustar su ingesta de alimentos para mantener ese nivel de cetosis. Palmer recuerda que esas precauciones subrayan la importancia de la supervisión médica y el grave riesgo del autotratamiento.“Por favor, no prueben la dieta cetogénica que leen por ahí en internet, porque no tiene nada que ver con eso –advierte Palmer–. Acá estamos hablando de una dieta muy precisa, personalizada y prescripta por un médico”.Aunque los pacientes que destaca en su artículo dejaron de tomar medicación, Palmer y otros investigadores subrayan que los estudios están diseñados para analizar la dieta cetogénica como complemento de los fármacos, y no como un reemplazo. “Algunas personas tal vez puedan dejar la medicación o reducirla, pero no es algo que se haya investigado formalmente”, coincide Shebani Sethi, psiquiatra y autora principal del estudio de la Universidad de Stanford, quien también participa en los ensayos aleatorizados. Sethi también es confundadora de una start-up que ofrece tratamientos metabólicos para pacientes psiquiátricos. “No hay ninguna evidencia de que alguien pueda seguir una dieta cetogénica y abandonar por completo la medicación”, concluye.(Traducción de Jaime Arrambide)Por Fenit NirappilThe Washington PostSalud mentalSaludNutriciónConforme aEncontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.IR A LAS GUÍASOtras noticias de Salud mentalVuelta al cole. Cómo organizar la comida para el inicio de las clases, según una nutricionistaLa “Bridgerton rebelde”. No usa redes, vive en un barco y dice tener más sexo que el resto del elenco de la serie”Ombligo del mundo”. SOS: tengo un hijo narcisista y no sé qué hacer
