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Dolores Fonzi revive una pesadilla en ‘Belén’: ir presa por un aborto

Belén no se llama Belén. Belén fue el seudónimo que la abogada Soledad Deza eligió en 2016 para preservar la identidad de una mujer que pasó dos años en la cárcel tras sufrir un aborto espontáneo en un hospital de San Miguel de Tucumán, en el norte de Argentina, y que hubiese pasado varios más —para cumplir los ocho que establecía su condena— de no haber sido por una apelación que revelaba las inconsistencias e irregularidades de la causa y que le dio visibilidad mundial. Belén fue absuelta por el Tribunal Superior de Tucumán en 2017 y siguió en el anonimato, mientras su caso se convertía en un símbolo de la marea verde a favor de la legalización del aborto. Belén es ahora el nombre de la última película de la cineasta argentina Dolores Fonzi, que recrea el via crucis judicial de esta mujer, de su abogada, de sus familias y de un equipo cada vez más numeroso.Seguir leyendo

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